Sin zonas grises

OPINIÓN

El Parlamento Europeo, reunido este miércoles en Estrasburgo.
El Parlamento Europeo, reunido este miércoles en Estrasburgo. YOAN VALAT | EFE

19 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

O estás enteramente con una forma interesadamente estándar de opinar o de no ser así caes, sin matices, sin zonas grises, en el lado opuesto, en la única otra opinión también estándar que tenemos en España y en el mundo donde parece que imitan bastante bien últimamente a las inveteradas «dos españas». O eres facha o de no ser así eres un rojo perdido. Parece serio, es una división radicalizada, además de interesada, pero es así y además la gran mayoría se ha puesto de acuerdo en intensificar la metáfora goyesca de los dos enterrados machacándose a golpes en el tristemente famoso dibujo del pintor español visionario.

¿Por qué? Preguntaríamos; quizás porque lo mismo que los humanos estamos compuestos de un 70% o más de agua en nuestro cuerpo, casi seguro —y los tiempos nos lo están patentizando cada día— también nos componemos en parecida cantidad de estupidez genética, circunstancia esta que puede aumentar según estímulos internos, externos o ambos. Probablemente, a veces con seguridad, podemos ver o entrever que hay estúpidos y malvados —que es parte de la condición de la estupidez — con mucho poder interesados en que las cosas vayan así para sus propios beneficios de dinero y poder.

Ahora mismo con el dominio de las tecnologías de la comunicación y de sus aberraciones las llamadas redes (qué buen término para designar su uso), también desde que los inventos son aprovechados para hacer daño el mundo está saturado de odio, de rabia ciega, de escoria sin rumbo o con los objetivos que les marcan los bots

Es así que opinar intentando hacerlo, digo intentando, con sentido común que el dicho adjudica como que es el menos común de los sentidos, se convierte a veces, a cada instante parece, en una tarea que puede llevar al martirio mediático, vecinal o familiar o los tres. Si alguna vez, por ejemplo, harto de la situación de tu tierra, de tu país, apoyaste a un partido político que no estuviera en lo canónico del manual del buen facha o del buen rojo, te expones a la lapidación total de tu persona, estás expulsado del paraíso de los bien pensantes, del militante o simpatizante sin tacha.

Estás acabado, apestado, desacreditado hasta en tu forma de peinarte o de vestir ¡ah! y sin vuelta, para siempre. Habría que sacar a la luz a los auténticos comisarios del pensamiento político a los guardianes de la partitocracia y ver quién «escribe» esos sectáreos y arbitrarios manuales generalmente envueltos en una especie de omertá

Así que podríamos afirmar que en estos tiempos, sobre todo hoy en día, los matices en gris a la hora de opinar sobre casi cualquier cuestión han desaparecido o mejor dicho se han borrado por censura o autocensura de esa facultad humana que para bien o para mal es opinar.

De todas formas y tirando un poco de espíritu de riesgo nos atreveremos a opinar sobre algunas cuestiones donde cada vez menos gente se atreve a resbalar y que suelen caer en zona facha o roja, invariablemente, sin ser matizadas, sin usar el sentido, seguramente, común que las deja en tierra de nadie y de todos.

Empezamos con opiniones que son objetivo a atacar por los fachas ataques sin matices y que en lado rojo los autentifican como de ultraderecha o como poco políticamente incorrectas. El velo y su uso sería una de las primeras. No habría por qué prohibirlo a no ser en lugares públicos por razones de seguridad e identificación de las personas, también por higiene en piscinas, deportivos y similares. Sí pensamos en Occidente, aunque no somos perfectos —y cada vez menos como nos está ocurriendo—, que pasamos por una Ilustración que a duras penas nos sacó hacia la luz del laicismo, del pensamiento libre y de la ciencia, alejándonos de los rigurosos, atrasados e irracionales presupuestos mentales de una de las tres religiones del Libro; el catolicismo. De las otras dos religiones del Libro, islamismo y judaísmo, no vamos a hablar porque aún están en el más lúgubre medievo o incluso peor.

Y de religión (implícita) iría la segunda cuestión a tratar aquí; los inmigrantes son necesarios en una Europa que no se reproduce por causas capitalismo de casino, que se sombrean a veces, como son la falta de expectativas laborales, económicas y otras que hacen que la gente en edad de procrear viva con sus padres o en unas condiciones de vida poco halagüeñas. Los necesitamos y ellos necesitan estar bien pagados, valorados, formados e integrados en la ideal Ilustración, el gran hito humano.

Hay más asuntos que se encallan y encanallan en los extremos pero iremos a uno que no tendría por qué ser un problema si aplicáramos un poco menos de animosidad de parte; el colectivo LGTB+. Aquí distinguiríamos entre mayores de edad y menores, estos últimos plantean más dudas, los mayores son libres de escoger su personalidad sexual, aunque todos deberíamos escoger nuestra orientación como personas humanas lo primero. Lo demás sería pedir gente, familiares, jueces, políticos, funcionarios y profesionales bien formados en ética y respeto a los demás. Como en todo en cada colectivo hay personas buenas y también tramposas, aprovechadas o confusas, así que generalizar es equivocar. Mejor es la libertad y las leyes que impidan abusos y trampas.

Otra cuestión que es ya eslogan y no gusta a los fachas es el «yo sí te creo hermana»; sería el ideal si no hubiera gente mentirosa y mal intencionada. Temas que enervan a los fachas hay montones pero citaremos aquí uno muy actual; la bomba atómica iraní, como en la era Bush/Blair/Aznar habría que demostrarlo, pero haciendo una concesión facha, Jomeini estaba muy bien en París y, podemos colegir, que si unas terribles mentalidades medievales, irracionales, desérticas y fanáticas poseyeran la bomba atómica la usarían sin pestañear.

En el patrimonio de los rojos, se agitan símbolos, emblemas, eslóganes y consignas que también pueden ser matizados y se suelen poner en sordina por rojos y defendidas o atacadas con impostura por fachas. Los bancos son lo que son, las cajas y algunas entidades bancarias fueron buenas, pero ahora la avaricia es descarada y cruel y ni derecha ni izquierda se atreve a señalar entidades con nombre y apellidos, casi igual con los fondos buitres. Todos hablan del problema de liquidez, de vivienda, de trabajo ausente o mal pagado de la gente, pero se les achica la boca a hora de proponer soluciones efectivas. La izquierda habla del autoritarismo, del fascismo (sin fascios) creciente pero señalan para afuera y se construyen como partitocracias que los llevan a la parálisis o a la autodestrucción.

En general, en general, todos; izquierda, derecha y adláteres eligen a gente sin oficio ni beneficio, gente que va al calor de un buen sueldo, ovejunos y perrunos y esos son los premiados que luego entorpecen y ensucian la vida pública. Algunos de estos prendas después de amortizados de sus mediocres servicios, incluso de sus chapuzas manifiestas, son premiados con la moqueta europea (UE) que como estamos viendo les viene algo más que grande, a todos, a todo el espectro político que si creyera de verdad en una Europa unida mandaría a lo más granado de entre sus filas y haría por cortar el grifo de sueldos mensuales de decenas de miles de euros y la cercanía de los chanchullos de los lobbies de Bruselas.