El calor es un gato

Beatriz S. Lueje
Beatriz S. Lueje RESPONSABLE DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA DE MEDIALAB

OPINIÓN

Halo solar. Paseo del muro de San Lorenzo, Gijón. Se trata de un fenómeno óptico que aparece alrededor del Sol en forma de anillo luminoso. Las únicas nubes capaces de crear este fotometeoro son los Cirrostratus (nubes altas formadas por diminutos cristalitos de hielo)
Halo solar. Paseo del muro de San Lorenzo, Gijón. Se trata de un fenómeno óptico que aparece alrededor del Sol en forma de anillo luminoso. Las únicas nubes capaces de crear este fotometeoro son los Cirrostratus (nubes altas formadas por diminutos cristalitos de hielo) Javier Martínez de Orueta

07 abr 2026 . Actualizado a las 20:04 h.

Los niños se inclinan hacia delante para escuchar mejor. La mesa está llena de papeles. Algunos son cartulinas verdes, sin nada escrito todavía, y otros son imágenes tomadas con un microscopio. Al otro lado de la mesa esta Marlén, la profesora de este taller.

«Si tenemos la calefacción puesta y abrimos la ventana para ventilar, ¿qué pasa?», pregunta.

«Que se escapa el calor», contesta Nel.

Tiene siete años, y es uno de los niños y niñas que todos los martes por la tarde vienen al laboratorio MediaLab, en Gijón.

MediaLab es un laboratorio de tecnología y diseño de la Universidad de Oviedo, desde el que se llevan a cabo proyectos interdisciplinares de electrónica, pedagogía, bioingeniería… Uno de estos proyectos es el de la arquitecta Marlén López, que ahora está intentando explicar a los niños como evitar que se escape el calor. Estamos en una clase de la Escuela de Biodiseño.

Pero, ¿por qué biodiseño? Cuando Marlén les pregunta que pasa si abrimos la ventana, no solo están aprendiendo de arquitectura. Les está preparando para aprender sobre las plantas.

Los estomas son unos poros microscópicos que están en las hojas, y que permiten a las plantas «ventilar», por así decirlo. Cuando los estomas se abren, unos gases salen y otros entran. Entonces, en invierno, ¿cómo evitan las plantas que se les escape el calor?

No es que la naturaleza vaya a tener la solución perfecta a nuestros problemas, pero sí podemos investigar sus mecanismos e intentar aplicarlos a nuestros diseños. Así que, como los niños de biodiseño, vamos a explorar como se adaptan las plantas al frío.

«Las plantas que viven en zonas frías tienen diferentes adaptaciones», explica Marlén. «Algunas formas de protección son realmente ingeniosas». Están las ceras, unas sustancias impermeables que recubren la planta para evitar que pierda agua. Y los tricomas, pelos microscópicos que conservan la humedad.

De entre todas las estrategias que podrían servirnos de inspiración, a los niños les llama la atención una en particular: las chimeneas. Son estructuras alargadas que protegen el estoma y conservan el vapor de agua.

Aunque su función principal es evitar que se pierda agua, para las plantas en climas fríos supone una ventaja. En una planta sin chimeneas, el agua saldría por los estomas y se enfriaría en la superficie de las hojas. En climas cálidos, esto permite a las plantas refrigerarse —como el sudor cuando refresca nuestra piel—. Pero en climas fríos no tiene sentido enfriarse más. Por eso las chimeneas son útiles para resistir el invierno. «Indirectamente, favorecen que la planta se mantenga a una temperatura más cálida», explica Marlén.

Los niños echan un vistazo a las fotos que tienen sobre la mesa, estomas vistos a través de un microscopio. «¿Esto es la chimenea?», señalan.

Cuando ya lo tienen claro, empiezan a diseñar, dibujando sobre la cartulina verde. Luego llega el momento de ponerse manos a la obra. Marlen coge una bolsa y empieza a sacar materiales: plastilina, ramas, rollos de papel higiénico, cartón… Los niños cogen lo que necesitan y vuelven a su sitio. Siguiendo el diseño que han dibujado antes, se ponen a trabajar en su propia maqueta. Construyen un refugio para sobrevivir al invierno inspirándose en los estomas de las plantas, con aberturas para ventilar y chimeneas que conservan el calor.

El objetivo de la Escuela de Biodiseño es que los niños se acostumbren a observar, a buscar soluciones en las estrategias de las plantas y los animales. Pero también que utilicen la imaginación, que no pierdan esa creatividad que tan natural resulta a los siete años. Que los niños sigan siendo niños. Porque nosotros también tenemos mucho que aprender de ellos.

«Si tenemos la calefacción puesta y abrimos la ventana para ventilar, ¿qué pasa?», preguntaba Marlen al principio del taller.

«Que se escapa el calor», contesta Nel.

«Que se escapa el gato», dice Ariel justo después.

León, sentado al lado de Ariel, se ríe.

«El calor es un gato».

Porque, si abres la ventana, se escapa. ¿A alguien se le ocurre una explicación mejor?