Tengo poder, luego soy superior

OPINIÓN

Díaz Ayuso, este viernes en Bruselas
Díaz Ayuso, este viernes en Bruselas Marius Burgelman / EUROPAPRESS

19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tomando prestada la estructura de una de las sentencias filosóficas más citadas (otra principal es la tan humilde como monumental socrática «Solo sé que no sé nada», o el punto de partida exigido para empezar a conocer algo), la del Descartes que acuñó «Pienso, luego existo», diremos, por nuestra parte: «Tengo poder, luego soy superior», premisa primera del que tiene poder, cualquier poder, sobre el otro o los otros, pero de un tipo que es caracterizado como <<natural>>, en tanto en cuanto lo dicta la Naturaleza, la misma por la que hay especies que, tras una frenética y constante lucha por la existencia, alcanzan un éxito reproductivo mayor que otras que se hallan en el mismo nicho ecológico.

Sabido es que esta consideración falaz es conocida como «darwinismo social», que descansa en la meritocracia, donde el nacimiento en el seno de determinadas sagas familiares que históricamente se hicieron con los bienes comunes les otorga una ventaja selectiva apriorística, o las que medran a partir de momentos postreros hasta constituirse en oligopolios económicos desmesurados, o las que circulan por desagües todavía más sucios. Sea de la forma que fuere, el poder hacer creer, verdaderamente, que quien lo detenta es superior al resto, pero sin ningún atisbo de duda. Ese resto, muy mayoritario, puede, y hasta debe, en virtud de tal principio primordial de la Naturaleza, el de la evolución y triunfo del más fuerte, de la que, sin embargo, no siempre es ajena la voluntad de una divinidad, ser esclavizado, sometido, alienado, robado y, cómo no, exterminado.

En este contexto, y a modo de ejemplo preexcelso, el dilema que se le plateó a Hitler con los judíos. Siendo unas bestias singularmente inmundas y que, por consiguiente, deberían suicidarse, y al negarse a la inmolación, él tuvo, obligatoriamente, que tomar la decisión que pasó a la historiografía como «la solución final». El nacido en Austria tenía el poder. Ahora, el poder lo tiene un mesiánico Netanyahu que se siente superior a otras bestias (inmundas: recuerda a las «bestias españolas» del nazi catalán Quim Torra, el alter ego de Puigdemont en su momento), las palestinas. Y él y los suyos, los que interpretan el Libro de los Libros al pie de la letra sangrante, están convencidos de su legitimidad natural a masacrar a sus vecinos inferiores, bajo cuyo adjetivo añade a los libaneses, sin exceptuar a los católicos maronitas.

Los espiritualmente débiles son los que pretenden que los fuertes hinquen la rodilla ante Dios, conducidos por curas y levitas, según uno de los conceptos de Nietzsche y su superhombre, un Nietzsche que vio en la familia valenciana de los Borgia a la última estirpe católica de Roma que se desembarazó de la conciencia de culpa que nos inoculó el cristianismo. O sea, que fueron el no va más. Pero el juego, ay, es un partido de tenis: la pelota va de un extremo al otro. Ahí tienen a <<Jesucristo Supertrump>> curando a los enfermos rodeado de ángeles militarizados y al Espíritu Santo convertido en un cazabombardero. Este mesías, protestante de confesión, quiso meter a León XIV en el corral de los corderos, pero en vano, pues este cordero no se calló. El representante de más de 1.400 millones católicos, entre ellos unos 70 millones de estadounidenses, ha contraatacado llamándole, sin citarle, «tirano» («tiranos», lo dijo en plural, que Putin es el «no muerto» al norte de Transilvania de nuestro siglo). Es para este escribidor una bendición que un líder mundial responda con contundencia al Caudillo del Mundo, el condecorado desde la Puerta de Sol por presidir un país de «libertades y democracia», o una chorrada parecida, para honrar y venerar a un colega fascista. Una Puerta que acaba de abrirse de nuevo para dejar fluir otro vómito: Díaz Ayuso ha llamado «narcoestados» a Brasil y otras naciones, en referencia, se ha de intuir, a Colombia y Venezuela (este, vaya por Dios, a Trump ya no le desasosiega que siga gobernado por el chavismo). Es el eco del psicópata de la Casa Negra recorriendo Madrid. No es necesario aclarar que las mugrientas masas que besan el suelo por donde pisan la una y el otro se lo tragan, se tragan el vómito como si fuera ambrosía. Narcoestados. Ella, que está en un partido presidido por un antiguo amigo de un narcotraficante. Ella, que se deshizo de más de 7.000 viejos improductivos que, más pronto que tarden, la iban a palmar de «igual modo». Ella, la adalid de la sanidad pública. Ella…

Sin aún abandonar la veta religiosa, que es inagotable, los fundamentalistas del espíritu, todos, reparten hostias a diestro y a siniestro, según les convenga. Isabel y Fernando y los católicos de la época se cargaron al muy español pueblo judío, implantado desde los tiempos sin tiempo, cuando la escritura era incipiente en lo que mucho después se llamó España (los arqueólogos hallaron aquí los huesos de una joven judía de ese lejano tiempo). ¿Qué hicimos nosotros con los judíos? ¿Qué hacen los judíos con sus bestias de Oriente? ¿Qué hacen y, sobre todo, qué hicieron los protestantes con los católicos y estos con aquellos? ¿Qué hacen los musulmanes con los <<desviados>> de las santas palabras que al profeta le fueron susurradas por Alá, el Único?

(Un alto: Las personalidades de Hitler y Trump tienen coincidencias patológicas muy marcadas y extraordinariamente funestas para la humanidad. Porque al complejo de superioridad, ya de por sí demoledor, suman una conducta sexual sadomasoquista. Hitler sostenía que, con las mujeres, había que emplear el látigo, aunque hay constancia de que él no era precisamente el sádico, que reservaba para los no arios, sino el masoquista, que gustaba ser golpeado y meado por mujeres. En Trump, el sadismo no está en absoluto camuflado: obtiene sublimes orgasmos tanto en la humillación de la mujer como en la de todo aquel que se opone a sus delirios de grandeza).

Pero también, ¿qué hacen los católicos populistas con quienes se adhieren al Jesús de la misericordia? Cuando se ve al diputado franquista, ¡y juez!, José María Sánchez, encaramarse y encararse, amenazante, a la tercera autoridad del Estado, en lo alto de la tribuna presidencial de las Cortes, acude el recuerdo del otro, el pistolero del tricornio. Católico de la facción de la Iglesia montaraz, este violento se ve a sí mismo como la encarnación de todo valor supremo. Es uno de los elegidos por la Naturaleza. Otro diputado de Vox, el mismo día de los escandalosos y, no por sabidos, preocupantes hechos acaecidos en la Carrera de San Jerónimo, este en la Asamblea de Murcia, justificó la violencia para frenar el «aborto y la eutanasia». Lo que nos estaba diciendo el murciano es que reivindicaba los fusilamientos en los paredones de los cementerios y los cadáveres en las cunetas. En él también hay constancia del poderío del que se inviste como guardián de la fe reaccionaria, la mundana y la divina. Sabemos quiénes son y lo que quieren, pero muchísimo peor es que el Partido del Pueblo que Jode al Pueblo (PPJP, PP en su versión de incógnito) concuerde con ellos. El PP se negó a firmar la condena de la Cámara contra Sánchez (José María). Son una alianza temible, temible sobremanera para los inferiores.

Una pija, María José Rodríguez de Millán Parro, portavoz («portavoza», como «jueza», es de una posmodernidad tan <<correcta>> como necia) del fascismo en el Parlamento, se acabe de alinear con la Giorgia Meloni que se desenganchó esta misma semana del capo yanqui para defender al papa, porque« Italia no es un vasallo de Trump». Pues esa Pepa, no la de Cádiz, sino la de Vox, es la misma que puso el grito en el cielo cuando Sánchez (Pedro) enfiló a España, a la Unión Europea y al Mundo en la revuelta contra ese vasallaje exigido por Trump (y Netanyahu). ¿Es contradictorio?: en absoluto, es, sencillamente, el imperio del mal. Líderes tan lejanos en el espacio y en las ideas como Xi Jinping y Erdogan han agradecido a Sánchez (Pedro) su defensa de las leyes internacionales y su condena rápida y explícita a la masacre en el Mediterráneo Oriental y más allá. El Vaticano, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Países Bajos, Italia y otros han secundado al presidente español, que no es un santo, pero tiene cierto discernimiento en torno a quiénes serán los «primeros» en entrar en el Reino del Padre. Preguntado Feijóo por el comportamiento de Sánchez (José María) en las Cortes, respondió atacando al Gobierno por el proceso abierto para legalizar a más de medio millón de inmigrantes, regularización apoyada nada más y nada menos que por la Conferencia Episcopal y por la patronal de Garamendi, aduciendo, en su condición de populista rampante, que no se les exige el certificado de penales y, en línea telefónica directa con Bambú 12, habla de la regularización de agresores sexuales y criminales, que es el grito de guerra de la ponzoña ultra. Este discurso, tergiversador y despreciable, no es el suyo, pero lo secunda por supervivencia, lo que le añade un honor más: el de la vileza.

El pacto de Gobierno en Extremadura para joder todo lo que se pueda a la marabunta de inmigrantes (¡el 4%!) es un pacto miserable y mezquino, inhumano y hasta criminal, entre dos grupos políticos reaccionarios y anticristianos. Es supremacismo aplastante. Pero incluso podéis hacerlo peor: un pogromo, campos de concentración, gas, tiradlos al Guadina desde helicópteros al estilo Videla, tan amado por el motosierra argentino. Ánimo. Lo peor de lo peor es ilimitado. Porque, además, para qué acordarse de cómo os acogimos en el norte cuando vosotros estabais hambrientos y encadenados a las tierras de los terratenientes. Cómo, a qué fin. Este discurso de los católicos del Antiguo Testamento (¿por qué se la llama «Antiguo» cuando al Nuevo se le llama «Nuevo»?, ¿no debería llamarse «Viejo»?), de sus cabezas rectoras, las que tienen las riendas sujetas con recta rectitud para que no se descarríen sus idiotas feligreses (no todos son idiotas: los hay perfectamente enterados de cómo hacer dinero y escalar los picos más picudos). Sabedores de que son los amos de aquello mundano y de aquello divino, exhiben sin vergüenza su dominio encaramado a la tarima de los monstruos. Para ellos, el pueblo es un medio, un medio acéfalo que se traga ese mantra que dice que el nuevo orden se ha librado, por fin, del Derecho y de la Ética.

(Un segundo y último alto: Con dinero entregado por el Gobierno de Zapatero para <<otros>> fines, Esperanza Aguirre, siendo presidenta de su Comunidad, creó <<Madrid Network>>, un especialísimo merendero que cebó, entre tantos y en tantas causas <<sociales>>, a dos jóvenes que luego hicieron fortuna, también crematística, con apellidos del calado de Abascal y Ayuso. Hay un juzgado madrileño que lleva una eternidad pidiéndole a la última que haga públicos el paradero de 31 millones de euros, creo recordar que son 31 millones, que se volatilizaron del engendro de la Aguirre, o la <<Cólera de Dios>>, para enfatizar el título de la película de Werner Herzog acerca del asesino y traidor conquistador español Lope de Aguirre, que se embarcó en una aventura de terror para encontrar el mítico Eldorado sudamericano. No es chocante, aunque lo parezca, que las cosas de palacio, el de Sol, vayan despacio en los tribunales y como el rayo en el de Moncloa, en la presente Moncloa, para imputar, y en la anterior, en la de Rajoy, pero muy al revés, a quien un tal García Casellón, por descontado también rápido con el rayo olímpico, no imputó en el denominado <<Caso Kitchen>>, pese a estar probado que respondía a los sobrenombres de <<El Barbas>> y <<El Asturiano>>. Así como acabarán fusionándose la Vía Láctea y Andrómeda, el mismo destino, pero mucho, mucho más rápido, les espera a las maltratadas diosas de la Justicia española y a la rusa).

Sin embargo, ya ha caído una ficha del dominó del dominio de la internacional ultra, Víctor Orbán, el caballo de Troya de Putin en la UE y un déspota que llevó a Hungría al límite del abismo moral. ¿Qué consecuencias tendrá esta caída para los Trump, Milei, Abascal, teniendo presente además la deserción de Meloni? Es imprevisible. La <<raza>> superior tiene mil y una maneras de sobrevivir: tiene el control total. Pero da esperanza para limitar, nunca acabar, el odio universal a la Justicia y la Libertad, envuelto en el papel de regalo del darwinismo social de <<intelectuales>> del fuste de Steve Bannon o J.D. Vance, vicepresidente de EE.UU., quien se anima a dar lecciones de Teología a León XIV a la par que asegura que hay extraterrestres, que son los demonios, los verdaderos demonios. Esta es la situación a la que nos han abocado los gurús de la posverdad. O sea, de la mierda.