Felipe, ¿me concedes este baile?

OPINIÓN

Javier Lizon | EFE

22 abr 2026 . Actualizado a las 14:26 h.

El tiempo pasa en el guateque de la vida. No hay más que ver al imberbe que un día de 1982 votó a Felipe González, y al mismísimo Felipe, de cuyo pelo blanco algunos echarán la culpa a Donde dije Pedro. Entre Alberto Núñez Feijoo y quien fue su flechazo político de juventud suman cinco elecciones generales victoriosas. Cuatro están en la vitrina de Isidoro. La de Feijoo a lo mejor anda, sin desempaquetar, por el fondo de un trastero. El votante confeso de Felipe no puede disimular el placer de un piel con piel con el patriarca socialista. Es evidente que González de entusiasmo precisamente no se va a morir, pero hay quien en este estrechar de manos verá una pinza. Otra cosa es lo que agarre. El tetracampeón nacional y el impaciente Alberto coincidieron en un desayuno tributo a María Corina Machado. Allí todo el mundo pudo comprobar que estos hombres, más que por compartir café y cruasanes con la venezolana, pagarían por desayunarse al marido de Begoña.