Frente a la división, lo común. Por una Asturias justa e igualitaria

Javier Fernández Lanero SECRETARIO GENERAL DE UGT ASTURIAS

OPINIÓN

El responsable de UGT en Asturias, Javier Fernández Lanero
El responsable de UGT en Asturias, Javier Fernández Lanero Paco Paredes | EFE

01 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Este Primero de Mayo no es una fecha más en el calendario; es una declaración de intenciones en un mundo cada vez más polarizado. Llegamos a esta jornada con una convicción inquebrantable: el único antídoto real frente a quienes intentan dividirnos por nuestro origen es una cohesión social fuerte y solidaria. Es hora de desenmascarar el fraude de la «prioridad nacional», un lema vacío que no esconde patriotismo, sino puro racismo, xenofobia y un desprecio absoluto hacia los más vulnerables. Sin embargo, la defensa de nuestros derechos a nivel interno es inseparable del tablero internacional. Europa está llamada a cumplir su deber ineludible de mantenerse firme y unida frente a la barbarie, actuando como el principal escudo global de la paz. No podemos guardar silencio ante la masacre de miles de inocentes que sufren la sinrazón de la guerra en Gaza y el Líbano, en el Golfo Pérsico, en Ucrania y en tantos otros lugares silenciados por la geopolítica. Del mismo modo, resulta urgente denunciar la peligrosa deriva de potencias como Estados Unidos y la avaricia de unas élites que hacen negocio desestabilizando naciones, sustituyendo la diplomacia y el derecho internacional por el insulto y la amenaza.

En el plano económico, la inflación en Asturias y en el resto del país sigue castigando de forma desproporcionada a las rentas más bajas. ¿Por qué? Porque se concentra en lo que no podemos dejar de pagar: la cesta de la compra, la luz y la casa. Hay que decirlo alto y claro: esta espiral inflacionista no la provocan los salarios, la provocan los márgenes de beneficios empresariales. Es una auténtica obscenidad que la gran banca anuncie beneficios récord de 10.100 millones en 2025 mientras las familias no llegan a fin de mes. Exigimos a la CEOE corresponsabilidad. Hay que seguir subiendo el SMI, garantizar que los salarios en los convenios crezcan por encima de la inflación para recuperar poder adquisitivo y topar los precios de los bienes de primera necesidad.

El reciente Real Decreto del 14 de abril sobre regularización extraordinaria es una victoria del sentido común y la justicia social. La regularización es la mejor herramienta para dignificar el trabajo y acabar con la competencia desleal y la economía sumergida. Ganamos derechos laborales, pero también derechos fundamentales ligados a la salud y el bienestar. España, y por extensión Asturias, deben consolidarse como un ejemplo europeo de inclusión frente a los discursos de la extrema derecha.

En materia de seguridad, resulta inadmisible que ir a trabajar suponga perder la vida. Los datos de siniestralidad mortal en Asturias siguen siendo una lacra inasumible. La actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales ha quedado obsoleta. Necesitamos un acuerdo de modernización urgente que incluya sanciones ejemplares y que, de una vez por todas, aborde la salud mental como lo que es: la principal epidemia de los nuevos entornos laborales, fruto de la presión y los ritmos de trabajo.

El mercado de trabajo sigue teniendo un sesgo machista. Las mujeres no pueden seguir siendo la mano de obra barata que sostiene la flexibilidad de las empresas. La brecha salarial persiste y la contratación a tiempo parcial no deseada tiene, mayoritariamente, rostro de mujer en Asturias. Además, los centros de trabajo tienen que ser espacios seguros; no daremos un paso atrás en la exigencia de protocolos efectivos contra la violencia y el acoso laboral.

Asturias es el termómetro industrial de España. Y la industria necesita certidumbre. Exigimos un verdadero Pacto de Estado por la Industria. La transición verde y digital es imparable, pero tiene que ser justa. Debe ser la palanca para modernizar el tejido productivo asturiano, creando empleos de calidad y con derechos.

En última instancia, la verdadera cohesión social y la igualdad solo se garantizan a través de unos servicios públicos fuertes. Desde esta convicción, nos oponemos de manera frontal a cualquier política privatizadora. Para proteger el Estado del bienestar es imperativo pasar a la acción y acometer un refuerzo histórico en las plantillas de todas las administraciones. No podemos sostener el sistema sobre el agotamiento de sus profesionales; necesitamos incorporar de forma urgente más personal sanitario que garantice la calidad asistencial, así como más docentes, psicólogos y logopedas para asegurar una atención integral y una educación inclusiva desde la infancia.

Asimismo, hay que poner freno definitivo a las subcontrataciones abusivas en las administraciones públicas, un modelo que solo sirve para precarizar las condiciones laborales de quienes sostienen lo común. Por otro lado, no podemos dar la espalda a nuestra realidad demográfica: en una sociedad asturiana que envejece, la atención a la dependencia tiene que erigirse como una prioridad política y presupuestaria absoluta. Esto exige un compromiso irrenunciable para dignificar tanto la calidad de vida de los usuarios como el reconocimiento salarial y profesional de las trabajadoras de un sector de cuidados que es vital para nuestro bienestar.

Para concluir, cabe recordar que los derechos que hoy nos protegen a todos son el resultado, entre otros, del esfuerzo y el compromiso inquebrantable de la clase trabajadora. En un contexto donde algunos buscan dividirnos, la movilización sigue siendo el instrumento democrático más eficaz para transformar las necesidades de la mayoría en realidades legislativas. Por ello, este Primero de Mayo hacemos un llamamiento integrador a toda la sociedad asturiana. Frente a quienes fomentan la polarización, nosotros proponemos cohesión social, progreso compartido y una defensa firme de lo común. Sigamos construyendo juntos, desde la unidad y sin dejar a nadie atrás, la Asturias moderna e igualitaria que nuestra ciudadanía merece.