El mejor homenaje es el dinero

OPINIÓN

Dolores Vázquez durante el homenaje que le tributaron en Madrid
Dolores Vázquez durante el homenaje que le tributaron en Madrid Maria Aguilella Pardo | EFE

29 abr 2026 . Actualizado a las 13:35 h.

El homenaje a Dolores Vázquez está muy bien. La concesión de una medalla por la Igualdad del Gobierno también. Pero es insuficiente. Muy insuficiente. La condena injusta le destrozó la vida por completo y, como ella misma ha señalado, deberían concederle una indemnización. El estado le debe una compensación. El problema es que España no concede estas cosas. España es un país rácano y miserable. Para que le concedieran una indemnización, el hecho por el que fue condenada no debería haber existido. Sí, no me lo invento, fue el argumento que se utilizó: «Inexistencia objetiva del hecho imputado» es la doctrina del Tribunal Supremo, lo que quiere decir que no importa lo injusto de la situación y que tu vida se vaya por el garete, ni siquiera importa que seas inocente.

Dolores Vázquez no es la única persona condenada injustamente por un delito que no ha cometido en España. Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib fueron acusados de una serie de violaciones que no habían cometido. El primero pasó quince años en prisión y en 2025 la Audiencia Nacional rechazó indemnizarle. El tribunal no apreció error judicial alguno. Sí, ningún error. La Audiencia Nacional confirmó la decisión del Ministerio de Justicia, que debería cambiarse el nombre. El neerlandés Romano van der Dussen pasó doce años en una cárcel española por una serie de violaciones que no había cometido. Hay más casos. José Antonio Valdivieso y Rafael Ricardi, por ejemplo. El segundo, acusado también de ser un violador, pasó casi trece años en prisión siendo inocente. A él sí le concedieron una indemnización de un millón de euros, es la indemnización más alta concedida por algo así en nuestro país. Murió con cincuenta y cuatro años, apenas seis años después de salir de prisión. Ricardi es una excepción que no se volverá a repetir nunca porque el estado y el Gobierno, el que toque, está en contra de asumir sus errores, aunque destruyan a personas inocentes. Lo de que un juez admita que ha metido la pata ya es una utopía. Y la gente, que también es un obstáculo para este asunto, no se indigna mucho con esto y además, sigue desconfiando del condenado injustamente aunque se demuestre su inocencia. Es lo que le pasó a Dolores Vázquez, que durante años después de salir de la cárcel fue difamada en algunos medios gracias a cierto abogado famoso. Luego tenemos, cómo no, el papel indispensable de la prensa en estos dramas terribles. Estoy convencido de que ayudó mucho a la condena y todavía ninguno de quienes no se pusieron ni colorados a la hora de exhibir su lesbofobia han pedido perdón, entre ellos, algún que otro exitoso escritor conservador.

Ni la prensa ni el estado han hecho nada por resarcir correctamente a Dolores Vázquez y tampoco lo hará con otros. Esto es terrible y debería preocuparnos porque no existe nada más injusto que un inocente entre rejas. La existencia de uno solo ya debería alarmarnos y hacernos poner en duda todo el sistema, pero parece que a nadie le interesa solucionar esto porque, en el fondo, nuestra sociedad desconfía de las personas condenadas por mucho que demuestren ser inocentes. Lo realmente terrible y que nadie quiere ver es que esto le puede pasar a cualquiera. Sí, a ti también.