La respuesta

OPINIÓN

F. Sotomonte

01 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy es Primero de Mayo y, según el Instituto Nacional de Estadística, casi el 70% de las y los jóvenes de menos de 34 años, aunque trabajen, están viviendo en casa de sus padres por no poder alquilar o comprar un piso. Es un dato terrible lo miremos por donde lo miremos. En primer lugar porque se frenan muchísimos proyectos de vida. Sin un hogar decente y asequible es imposible o muy difícil aspirar a emanciparse y, para quien esté con ganas de ello, para crear una familia. En segundo lugar parece que no nos desprendemos de aquellos años del pelotazo y la especulación es la que siga dirigiendo el mercado, algo que obliga a plantearse que no hay más alternativa que poner fin a estos abusos mediante la regulación. Es cierto que la economía española va bien, tal y como indican los datos macroeconómicos, pero los problemas de acceso a la vivienda son un freno al bienestar social. Sé que no hablamos de una novedad porque desde la llegada de la democracia hasta la actualidad el artículo 47 de la Constitución ha brillado por su ausencia. Toca ponerse las pilas para cambiar el concepto, que es pasar de considerar esta actividad como un negocio a convertirlo en un derecho (no es de recibo que los costes superen el 30% de los ingresos mensuales). Aquí es elemental que todas las administraciones se coordinen, que cada una asuma su grado de competencia y ejecute las políticas necesarias para garantizar un hogar digno a toda la población. Creo que la derecha de este país se equivoca gravemente votando en contra de la prórroga de los contratos de alquiler. No han estado a la altura porque la verdadera prioridad nacional es que nadie se vea privado de vivir bajo techo a un precio asequible. Comparto con Yolanda Díaz que la respuesta ciudadanía debería ser muy clara posicionándose en las calles, pero también añadiría que esa indignación debería traducirse en un castigo a partidos como el PP y Vox en las urnas, y en dos semanas habrá una nueva oportunidad para trasladar esta indignación en comicios andaluces. 

A las puertas del Día Mundial de la Libertad de Prensa reconozco encontrarme totalmente perdido intentado seguir algunas noticias aunque me intente informar por diferentes fuentes. Yo no sé si hay hoy un alto al fuego efectivo en Oriente Medio, si está abierto el estrecho de Ormuz para el paso de los buques o si Israel ya no ha continuado con su genocidio en Gaza y sus bombardeos contra El Líbano. Carecer de esa información veraz me deja fuera de juego para opinar desde si ya no tiene sentido que RTVE no participe en Eurovisión hasta si en una prueba deportiva como la «Vueltina» a nuestra comunidad autónoma no era necesario que le sucediera algo semejante a lo que ocurrió con la última edición de la Vuelta Ciclista a España. En esta última semana hemos centrado toda la importancia informativa a lo ocurrido el pasado domingo en la cena de corresponsales extranjeros de la Casa Blanca, donde un individuo intentó asesinar a Donald Trump (es llamativo que ante la ausencia de fallecidos los vídeos más visualizados fueran las de un invitado que continuaba cenando como si nada hubiera pasado y las de otras personas llevándose las botellas de alcohol para su casa [parece ser que el asistir a ese evento cuesta demasiado como para dejarlo todo sin consumir]). Quizás en la velocidad en la que transcurren los diferentes acontecimientos esté la respuesta por el que perdemos el hilo o la atención a cosas que ocuparon muchos minutos en los informativos y, de repente, dejaron de ser noticia.