Ser acogedor sí que importa

Luis Álvarez PORTAVOZ DE AFAPAS

OPINIÓN

Fachada de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias
Fachada de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias Paco Paredes | EFE

07 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde A.F.A.P.A.S., Asociación de Familias de Acogida del Principado de Asturias, queremos trasladar nuestra preocupación ante el clima de opinión que se está generando en torno al acogimiento familiar en los últimos días.

Asistimos con sorpresa a la proliferación de comentarios y críticas sobre si los menores deben o no estar con familias de acogida voluntarias. Opinar es fácil, especialmente cuando se desconocen las realidades complejas que existen detrás de cada caso.

Todo ello surge a raíz de un hecho reciente en el que una familia biológica ha decidido sustraer a una menor que se encontraba en proceso de retirada. No conocemos —ni nos corresponde conocer— los motivos, pero sí sabemos que estas decisiones se toman bajo criterios técnicos rigurosos y con base en informes sociológicos y psicológicos, siendo finalmente un juez quien determina lo más adecuado para el bienestar del menor.

Lo que apenas se menciona es la situación de la familia de acogida. Una familia que, sin recibir remuneración alguna —más allá de una ayuda destinada exclusivamente a la manutención—, llevaba 18 meses cuidando de esa menor. Una familia que estaba a punto de ofrecerle un hogar estable hasta su mayoría de edad. Hoy, esa familia sufre.

Y sufre aún más al ver cómo personas anónimas, ajenas a la realidad del acogimiento, emiten juicios en redes sociales sin conocimiento ni sensibilidad.

Nos preguntamos: ¿sería mejor que esa niña estuviese en un centro, sin el calor de un hogar, sin afecto, sin referentes familiares estables?

Existe una percepción injusta hacia las familias acogedoras. Se insinúa que lo hacen por interés, cuando la realidad es exactamente la contraria: se trata de un compromiso altruista, exigente y profundamente humano. Mientras tanto, quienes critican suelen desvincularse de cualquier responsabilidad, escudándose en que “para eso ya está el sistema”.

Criticar es sencillo. Comprometerse, mucho menos.

Por eso, desde A.F.A.P.A.S. queremos recordar algo fundamental: el acogimiento familiar cambia vidas. Y para muchos menores representa la diferencia entre crecer en una institución o hacerlo en un hogar donde se sientan queridos y protegidos.

Hablar de acogimiento exige información, respeto y sensibilidad. Porque detrás de cada historia hay niños, familias y profesionales trabajando para garantizar lo más importante: el bienestar del menor.

Las familias de acogida no buscan reconocimiento, pero sí respeto. Y, sobre todo, comprensión.

«Ser acogedor sí que importa». Importa para cada menor que necesita estabilidad, cariño y una oportunidad de crecer en un entorno familiar.esde A.F.A.P.A.S. pedimos responsabilidad en las opiniones, empatía hacia quienes viven esta realidad y, sobre todo, que no se pierda de vista lo verdaderamente importante: el bienestar de los menores.

A.F.A.P.A.S.

Asociación de Familias de Acogida del Principado de Asturias