A lo largo de este viernes se irán conociendo los resultados de las elecciones locales y autonómicas en el Reino Unido. Son unos comicios importantes, pero no fáciles de interpretar. No se vota en todos los ayuntamientos y una sociología electoral muy variada complica las comparaciones. De modo que, para entender los resultados, lo mejor es fijarse en algunos lugares concretos. El contexto es que se espera una caída del voto de los dos partidos tradicionales, brusca en el caso de los laboristas, que están en el Gobierno, y algo menor en el caso de los conservadores. Los beneficiarios de ese desgaste serían dos partidos radicales: el Reform UK de Nigel Farage, a la derecha, y los Verdes de Zack Polanski, a la izquierda.
El ascenso de Reform UK, en efecto, está garantizado, pero la intriga reside en la magnitud de su avance. Tenderemos una señal clara muy pronto, porque uno de los primeros lugares en publicar resultados es Hartlepool, en el nordeste de Inglaterra. Es un ayuntamiento laborista que podría pasar a Reform UK. Si es así, tendrá un gran efecto psicológico, porque dominará los titulares al comienzo del recuento. Sería un ejemplo claro de voto de clase trabajadora que pasa de la izquierda a la derecha radical. Para cumplir con sus expectativas, Reform UK deberá hacerse con una decena de localidades industriales del norte y el centro (Barnsely, Dudley, y quizás Wigan y Oldham…). Si conquista Sunderland (nordeste de Inglaterra), cundirá el pesimismo entre los laboristas. Si atrapa Newcastle, sería un cataclismo. No es lo probable, pero es posible.
El duelo entre Reform UK y los conservadores, en cambio, hay que observarlo en el sureste, especialmente en los ayuntamientos costeros, donde el voto antiinmigración es muy potente. Se espera que los de Farage logren muchos nuevos concejales en los hasta ahora bastiones conservadores de Norfolk y Suffolk, pero la cuestión es cuántos. Sobre todo, el morbo está en Essex. Tanto el propio Farage como la líder conservadora, Kemi Badenoch, son diputados por dos distritos de este condado. Si los tories perdiesen ahí, sería un humillación y un mal pronóstico para el futuro de Badenoch.
En cuanto a los Verdes, el principal escaparate de su irrupción como fuerza importante está en Londres. Los laboristas retendrán la mayor parte de los distritos de la capital donde siguen siendo la fuerza hegemónica. Pero se espera que los ecologistas empiecen a competir con ellos en el norte residencial y rico. De ahí se extiende un corredor hasta los barrios bohemios y liberales del centro-este, en los que también se espera el avance de los ecopopulistas. Se cuenta ya con que acabarán arrebatando Hackney a los laboristas, algo muy simbólico, porque es el barrio emblemático de la «izquierda alternativa». Si también se hiciesen con Islington, el barrio de la «izquierda caviar», la cosa se pondría muy seria para los laboristas, pero no es lo probable.
Otro de los aspectos a seguir en estas elecciones es el voto sectario religioso, un fenómeno hasta ahora inexistente en Gran Bretaña. Estas elecciones, más a pie de calle, permiten medirlo mejor que unas generales. Y el lugar para observarlo es Birmingham, donde hay unas cuarenta candidaturas independientes que en realidad representan a las comunidades musulmanas y utilizan Gaza como banderín de enganche. Un ejemplo claro será el barrio londinense de Tower Hamlets, donde se da por descontada la victoria de la lista Aspire, que se presenta abiertamente como un partido de la comunidad bangladesí musulmana —más de un tercio del total—.
También se han celebrado elecciones autonómicas en Escocia y Gales. En Escocia, el único misterio es si los nacionalistas del SNP lograrán otra mayoría absoluta. No es una duda de gran consecuencia, porque en todo caso podrán formar una coalición con los Verdes escoceses, un partido distinto del inglés y casi tan nacionalista como el propio SNP. Hay más drama en Gales. Se da por hecho que las décadas de dominio de los laboristas llegarán a su fin, pero las encuestas no dilucidaban quién los sustituiría como primera fuerza. Pueden ser los nacionalistas de izquierda de Plaid Cymru o el Reform UK. Lo primero sería una incógnita y lo segundo un shock que se sentirá en todo el Reino Unido.
Comentarios