Charles Bronson

OPINIÓN

MEDIASET

14 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los tertulianos de Iker Jiménez han sido todos sacados del pozo de la irracionalidad para exponerlos al mundo de la gente normal, y no hablo de Enrique de Vicente o Javier Sierra, que bastante tienen con lo suyo. De unos años a esta parte, el periodista se ha convertido en un portavoz de la extrema derecha, siempre desde su falsa expresión de sorpresa e incredulidad, como si no supiera a qué ha llevado a sus tertulianos al programa. El otro día, uno de ellos, Josema Vallejo, perteneciente a la Guardia Civil, simpatizante de Vox e integrante de la asociación «Una policía del siglo XXI» y conocido por amenazar a una periodista con deportarla, por lo que ha recibido una bonita denuncia, se cascó que la policía tiene que empezar a vaciar cargadores de sus pistolas, y no precisamente al aire, como cabría esperar en cualquier reunión de borrachos de la Cosa Nostra. A raíz del desgraciado asunto de un psicótico que ha asesinado a una persona, planteó la solución para que España no acabe como Suecia, aunque no sé si se refiere a que acabemos como un país rico con un estado del bienestar fuerte. Por supuesto, la nacionalidad u origen del asesino tuvo mucho que ver con estas apreciaciones, que jamás se hacen cuando el asesino es español e incluso si es así se le intenta buscar un lejano origen extranjero mediante el brazo armado de los medios truchos. Me sorprende que alguien que pertenece a una asociación que pide una policía para el siglo XXI, sea en realidad un obsoleto vigilante en ciernes de principios del siglo XX.

Un brote psicótico le puede dar a cualquiera, incluso al tal Josema Vallejo, que es, además, un notorio xenófobo allá donde le dejen ser tertuliano, no solo en el cotolengo de fray Jiménez y sor Porter. Josema Vallejo es, al parecer, autor de «Pocas y valientes: feminismo, igualdad y Guardia Civil», pues como todo el mundo sabe, el feminismo bueno, el feminismo fetén, el de verdad y sin delirios queer comunistoides, es el que hace un señor con todo lo que le cuelga. No es casualidad que las opiniones de este jaez sean casi siempre expresadas por señores muy señores casi siempre calvos. Este aprendiz de Charles Bronson, este Robert Ginty zaragozano, este Clint Eastwood sin jazz, es, ante todo, un macho. Porque los hombres, con frecuencia, tienden a decir que se comportan así o se comportarían así llegado el caso, vaciando cargadores, como John Rambo. Desde la seguridad de un plató, en la barra del bar, en el entrenamiento del niño en el fútbol, a la salida del cine, en la puerta del restaurante, en la boda de tu hermana y tu cuñado, siempre hay un señor machísimo, uno de estos que solucionarían todo de un plumazo, como el candidato de Vox que recientemente dijo que si dejaran a la Guardia Civil, acabaría con el narcotráfico en una tarde. El problema de estos machos es que saben perfectamente que vaciar cargadores no suele servir para nada que no sea matar y que las normas de la policía están para protegernos a todos, especialmente de ellos y su arbitrariedad y ansias de sangre si las hubiere. El problema al que alude el candidato de Vox, el del narcotráfico, es que parece no entender que algunos miembros del cuerpo forman parte de ese mercado y que no hay nada que se pueda hacer policialmente para terminar con ese problema y que la única solución pasa por legalizar y regularizar estrictamente la venta y consumo de drogas y que cualquier otra cosa es una mera fantasía infantil que es, claro, una cosa bastante fea de tener cuando se peinan canas en la entrepierna, porque más arriba no hay. Pelo, digo.