La España singular: el juez que persigue y el PSOE que se persigue

OPINIÓN

l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención este mediodía en la reunión anual del Cercle d'Economía.
l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención este mediodía en la reunión anual del Cercle d'Economía. Quique García | EFE

Los docentes valencianos no universitarios, en huelga por reivindicaciones que periódicamente se dan en todas las comunidades, como el aumento de los sueldos o menos alumnos por aula, tienen una que, no obstante no siendo general, no es única: la lengua, la valenciana en este caso. Que todo dios hable valenciano, desde la cuna a la tumba, donde la etapa escolar es central para desterrar al castellano, idioma invasor, especialmente agresivo y desagradable. A esto se le llama «singularidad». O sea, Galicia, Euskadi, Cataluña, Baleares y Valencia son singulares: lenguas, culturas, formas de ser cojonudas y exclusivas. Por supuesto, la Constitución es un tocho antediluviano que obliga a enseñar en tierras edénicas tanto la propia como la general y, ante semejante disparate, lo general ha de ser barrido de unos planes de estudios que se van desatendiendo de lo universal y acelerando lo que de verdad importa, lo particular, lo propio, lo tribal, la memez; en fin, la grandeza del patético palurdo, en vigor desde la aparición de los chimpancés.

(Un apunte más sobre educación, este profético de lo que le espera a este país con la inminente llegada de la <<fachosfera>>: el consejero de Cultura de Madrid, Mariano de Paco, afirmó el jueves último, en la Asamblea de esta región, que el calor en las aulas puede ser «fuente de inspiración» para los polluelos asados, o sea, para los alumnos. ¿Y si no le faltara razón al consejero? Porque si en los colegios pijos tienen aire acondicionado, ha de deberse, naturalmente, a que sus polluelos no precisan el asador porque son hijos de gallos y gallinas de alcurnia y, por tanto, más listos que el hambre. Sin embargo, a los polluelos de los infectos gallineros, naturalmente también, tontos del culto todos ellos, el horneado es una gracia de la que deberían dar las gracias).

Pero aunque el castellano es un idioma principal para hablar con el mundo, con un número cada vez mayor de extranjeros que lo estudia, Castilla, no por ello, deja de tener su singularidad en otro tipo de lenguaje, a saber: el de la Justicia. Su gramática particular se está perfilando («limpia, fija y da esplendor») con nitidez desde hace un tiempo a esta parte, a través del tratamiento de procedimientos de la envergadura de los que atañen a Mariano Rajoy, Dolores de Cospedal (intocables), González Amador y Cristóbal Montoro (Aquiles no alcanza a la tortuga) o el del ex fiscal general del Estado (tocado y hundido por tonto, por haber estado allí, en ese «entorno», que escribieron los cinco magníficos que lo condenaron, sin pruebas firmes y haciendo oídos sordos a los periodistas que negaron la mayor).

Ahora es el turno, un turno que dio comienzo hace dos años, de Begoña Gómez, que será obligada a declarar a mediados de este mes de junio, bajo la amenaza de enviar a la «fuerza pública», una expresión desfasada que podría inducir a los nazis, cada vez más empalmados por obra y gracia del muy <<democrático>> Partido Popular, que ya niega hasta el cambio climático, y de algunos <<fontaneros>> del PSOE, que parece que buscan minar al partido y hacerlo pedazos echando una mano vía Leire Díez y a saber cuántas cuentas tiene este rosario, por si a Génova sigue sin tocarle el gordo; nazis, prosigo, que estarían encantados de apresarla y llevarla arrastras, cogida de los pelos, hasta los juzgados de la Plaza de Castilla.

La amenaza del juez Juan Carlos Peinado, que, además, pide que sea juzgada por un jurado popular o, lo que es lo mismo, que sea condenada sin piedad, y desollada como lo fue la neoplatónica Hipatia de Alejandría por una turba de cristianos seguidores del patriarca Cirilo, hoy, 1.600 años después, y en el reino de Díaz Ayuso, la puta ama de las mentes y cuerpos de sus súbditos que, a dos días de la llegada del papa, dijo en el arameo de Jesús que la regularización de inmigrantes «es importar pobreza masiva». ¿Estaríamos en un error si identificáramos pobreza con basura, siendo conscientes de lo que se hace con la basura? Considérese esta cuestión y súmesela esta otra: ¿hasta qué punto proclamas como esta, en línea con el racismo global y que, en Italia, representa Meloni, no están detrás de horrores como el sucedido esta semana en el sur de la península itálica donde un grupo de italianos de pura cepa metió a cuatro inmigrantes legales en un coche al que prendieron fuego y quedaron carbonizados? Considérese. Acerca de la petición popular (todo popular: la fuerza y el jurado: plebiscito a tope), esta anotación: ya fue rechazada en marzo por la Audiencia Provincial. Recordar asimismo que el Consejo General del Poder Judicial ha abierto una investigación a Peinado por una filtración al medio ultra <<OKDiario>>, que publicó una providencia un día antes de salir del juzgado de la muy honorable Señoría.

Esta reiteración de un jurado popular no es casual, pues hay que entenderla como uno más de los numerosos autos y providencias descabellados de Peinado, uno de los cuales, el del interrogatorio al ministro Félix Bolaños, fue calificado por el Tribunal Supremo de poco menos que obra de un ignorante. Pero lo más elocuente, elocuente y siniestro, es esto: preguntado por Javier Fortes, el magistrado Ignacio González Vega afirmó que la comparecencia de Gómez (ya saben, la esposa del <<Perro>>, que adquiere entonces la condición de <<Perra>>), requerida por Juan Carlos Peinado, no es obligatoria, pues se trata de un trámite que puede hacer su abogado y es lo que se hace habitualmente. «Es voluntaria», sentenció González Vega. Entonces, si el togado que lleva dos años a la caza y captura de Begoñas (primero se lanzó sobre una cántabra del mismo nombre y primer apellido), con reiteradas descalificaciones y frenazos de la Audiencia de Madrid a una actuación que da la sensación de que a la <<presa>> se la está escudriñando desde el presente hacia un pasado remoto; entonces, si el togado la obliga a ir a su juzgado forzosamente («la fuerza pública»), cuando quien decide ir o no ir, conforme a ley, es la encausada… , entonces, entramos de lleno en un escenario no disímil a un campo a través donde alguien es perseguido con intenciones deshonestas. Y, por si esto no fuera lo suficientemente escandaloso, las instancias superiores se lavan las manos y dejan así a la esposa del presidente del Gobierno sin amparo, abriendo otro escenario: el perseguidor, que tendría que ser perseguido por la justa Justicia, <<alentado>> es a seguir persiguiendo por esa misma justa Justicia, ahora dando señales de justiciera por inacción.

(Una nota para León XIV: Santidad, bienvenido a España. Espero expectante su intervención ante las Cortes Generales, en la que, como hablará del deber cristiano de amparar a los dañados por el Capital Totalitario, ente ellos a los inmigrantes, los fascistas que tendrá enfrente habrán de, por coherencia, levantarse de sus escaños e ir a la Carrera de San Jerónimo a gritar con sus feligreses lemas como «España, para los españoles», retratándose así envueltos en un catolicismo rancio y tenebroso para el futuro de eso que llamamos España. Y ahora, y perdóneme el atrevimiento, Santo Padre, pero debo en conciencia hacerle una petición de misericordia hacia una pobre criatura que ha sido poseída por Satanás: por favor, mande preparar y dirija personalmente el exorcismo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora Isabel Díaz Ayuso. Se lo imploro, porque en ello se nos va el alma. Sin embargo, Santidad, su misión no debería finalizar con la salvación de la endemoniada, y discúlpeme de nuevo por mi intrepidez al solicitarle su mediación en este segundo cometido, más peliagudo que un exorcismo, por duro y agotador que sea, pues por ahí asoma Pedro Sácncez, el hombre que, como usted, abomina de las matanzas de Netanyahu y Trump y de la xenofobia de las autoridades madrileñas que irán a saludarlo, como mera cortesía, no por simpatía, que simpatía a esos dos matarifes tienen y antipatía a los que su piel no refleja todos los colores del espectro visible, el blanco inmaculado, y a los que sus cuentas bancarias no rebosen de dinero contante y sonante. Porque tal como están pintando las cosas para Sánchez, tendrá que rezar por él todos los días porque si él cae, que caerá si Dios y sus oraciones no lo remedian, vendrá el coco, este de verdad, no el de la infancia, y a los pringados de España, que somos una mayoría muy mayoritaria, no nos irá el alma, sino la vida).