El valor de la cultura de Siero

Luis Alija Fernández Trigales PRESIDENTE DE ESCENASTURIAS

OPINIÓN

Interior del auditorio de Siero
Interior del auditorio de Siero

¿Es usted de Siero? Puede que no lo sepa, pero el Ayuntamiento está decidiendo estos días el futuro del modelo de programación cultural de verano del concejo.  O quizá la decisión ya esté tomada. La Fundación Municipal de Cultura de Siero ha optado por cambiar el modelo que se venía utilizando durante décadas y externalizar, mediante un procedimiento de licitación pública, la gestión de varias programaciones culturales que forman parte de la identidad del municipio.

Esta decisión afecta a propuestas que muchos vecinos y vecinas conocen: el festival Titeresi, la Semana de Teatro de Siero, la Muestra de Teatro de Lugones, las Noches de la Cebera, los Tardeos del Paraguas y Siero Jazz.

El argumento trasladado por el Ayuntamiento es que este cambio responde a criterios derivados de Intervención y a la necesidad de adaptar la contratación a la Ley de Contratos del Sector Público. Sin embargo, la aplicación de esta normativa no obliga necesariamente a abandonar un modelo de gestión cultural pública que se ha desarrollado durante décadas.

Centro polivalente de Siero
Centro polivalente de Siero

Tanto EscenAsturias, Asociación de Empresas de Artes Escénicas del Principado de Asturias, como SAPAEA, sindicato de intérpretes, han mostrado su preocupación tras conocer las condiciones de la nueva licitación. La preocupación del sector se centra en dos cuestiones principales.

Por un lado, el cambio de modelo. Una programación cultural municipal no es únicamente una contratación de espectáculos: es una política pública que define objetivos culturales, criterios artísticos y una relación directa con la ciudadanía. La externalización integral de funciones como programación, dirección artística, coordinación o comunicación supone un cambio profundo en la forma de entender estos proyectos.

Por otro lado, las condiciones económicas planteadas en los pliegos. Los presupuestos establecidos no se ajustan a los costes reales del mercado, ya que las empresas adjudicatarias deben asumir no solo los cachés de los espectáculos, sino también tareas de dirección artística, coordinación, producción, comunicación y gestión administrativa.

El debate, por tanto, no debería centrarse únicamente en si una programación se externaliza o no, sino en qué modelo cultural quiere defender Siero y qué condiciones son necesarias para mantener una oferta cultural de calidad.

Ante esta situación, buena parte de las empresas profesionales de artes escénicas de Asturias han decidido no participar en la licitación planteada por la Fundación Municipal de Cultura de Siero, al considerar que aceptar unas condiciones económicas insuficientes puede contribuir a consolidar dinámicas de precarización que acabarían afectando al conjunto del sector. 

Centro cultural de La Fresneda, en Siero
Centro cultural de La Fresneda, en Siero

Y aquí aparece una cuestión que debería hacerse cualquier vecino y vecina de Siero: ¿cómo encaja esta situación con la apuesta del municipio por grandes infraestructuras culturales?

El Ayuntamiento de Siero ha realizado inversiones importantes en espacios como el Auditorio de Siero, con una inversión cercana a los 10 millones de euros, o el Centro Polivalente de Lugones, con una inversión próxima a los 6 millones. A estas instalaciones se suman otros espacios del concejo con capacidad para acoger actividad cultural, como los existentes en La Fresneda, Lieres u otros puntos del municipio.

La pregunta no es únicamente cuánto se invierte en edificios culturales, sino qué política cultural se desarrolla dentro de ellos y con qué modelo se sostiene esa programación. Existen municipios asturianos con menos recursos y sin grandes infraestructuras que mantienen una programación cultural pública estable, coherente y defendida desde la propia gestión municipal porque entienden la cultura como un servicio a la ciudadanía.

Por eso, el debate que ahora tiene Siero encima de la mesa quizá sea más profundo: ¿qué valor le da el municipio a su programación cultural? Si la cultura es únicamente una obligación administrativa que hay que cumplir, cualquier modelo puede servir. Pero si se entiende como una herramienta de participación, identidad y acceso ciudadano, entonces las decisiones sobre cómo se programa y con qué recursos deberían ocupar un lugar mucho más importante en el debate público.