El Consejo de Ministros puso en marcha más ayudas económicas. Consistió en darle a una tecla, aunque parece que, desde hace tiempo, no están conectados ni con sus apoyos. La mayoría de investidura no existe. Pero accionar decretos y soñar con unas cuentas del Estado y sus plazos les puede llevar a 2027, que es el puerto al que el presidente ha dicho que arribará. Cuando le abrieron juicio a su mujer, reflexionó; ahora, no. A pesar de las medidas cautelares o por ellas, Sánchez pasa a la acción en el día de su santo. A la teoría de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Miren si no España con Yamal, empeñado en buscar por todos los carriles el gol: lo único que vale en el fútbol.
El miércoles fue al Congreso y dijo que continuará a pesar de las piedras en el camino. Así aprobó ayer extender el escudo social por los efectos de las guerras. Sánchez gobierna, aunque un juez le haya quitado el pasaporte a su mujer. Sabe que está cercado. Ante los diputados aplicó el mítico «y tú más». Lo mismo que hizo el sábado en un comité federal que cerró filas, a pesar de la voz discordante de García-Page. Es el partido sanchista, no el PSOE. El juez Peinado ha resucitado a Sánchez. Le hizo la campaña atacando los derechos fundamentales de su mujer. El estribillo de Sánchez en el Congreso y ante su partido estaba cantado: «El PP de la Gürtel, la Púnica, la Lezo, de la sede pagada con dinero negro, y los sobres, con miles de euros de sobresueldos en negro para todos los miembros de su cúpula, no nos dará a nosotros lecciones de absolutamente nada. No nos van a quebrar».
Peinado ha hecho la noche judicial para que Sánchez salga más vampiro que nunca a pelear hasta la última yugular de sus apoyos. Para que sus ministros agiten el lawfare. Aseguraba Bolaños de forma inocente: «Para una mujer que no ha hecho absolutamente nada, las acusaciones populares piden 28 años de cárcel. Cabe más maldad». Y es que el revuelo le ha dado alas a Sánchez, como dice el anuncio de una bebida energética, y hemos pasado de las dos Españas al peligroso escenario de las dos Españas judiciales. Un exmagistrado dice que Peinado se extralimita notablemente. Otro juez: «Todo es recurrible. La justicia es garantista. La Audiencia de Madrid resolverá». En efecto, resolverá el recurso de su defensa sobre la retirada del pasaporte, pero tardará. Hay otros recursos de la polémica causa por abordar. España arde como el tiempo. El partido sanchista se lo ha tomado por lo personal. Es difícil no verlo así, sobre todo con el antecedente opuesto tan fresco del juez Calama con Zapatero. Así es que un cargo socialista recurre a la biografía de la familia del magistrado Peinado: «Una mujer ascendida en el Ayuntamiento. Una hija que forma parte de la dirección de la señora Ayuso». Palabras que señalan a la presidenta de Madrid como punta de lanza de la operación Begoña Gómez. ¿Ayuda Ayuso a Feijoo si así fuera o lo asfixia? En estas dos Españas judiciales, expedientes aparte al señor Peinado, lo único cierto es que la mujer del presidente se quedó sin pasaporte y tiene sus movimientos limitados. Zapatero, no. Gasolina para un Sánchez aún con más ganas.
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