El partido difícil fue contra Portugal. Son los que juegan algo parecido a nosotros, con grandes futbolistas y combinaciones sin fin. Aunque les sobró darle tantos minutos a Cristiano por leyenda. A veces, compitió con diez. La fase de grupos en el primer mundial de 48 países era de fogueo. España y, sobre todo, Luis de la Fuente, lo entendió muy bien. Pasaban casi todos y nosotros no íbamos a quedar fuera. Hemos dejado en el camino a Portugal, a Mbappé y a Messi, nada menos. Ha ganado un estilo de fútbol. El rondo infinito. Tocar la pelota hasta aburrir al rival, con alma y calma, para luego asestarle un golpe definitivo con un juego coral de ataque. El fútbol fue justo. Ganó el mejor equipo. Lo de Argentina fue de escándalo. Entendimos al fin lo de la motosierra de Milei. Paredes, Enzo. Nosotros hicimos el camino sin figuras y sin patadas. Las estrellas en España solo son las que se cosen en la camiseta: la segunda de bicampeones del mundo. La tercera puede caer en el próximo campeonato, que se jugará en casa. España es y será una fiesta. Ferrán metió el gol de la prórroga como Iniesta y se convirtió en Ferrán de mi vida como el manchego. Pero lo mejor de esta España es que teje esa telaraña de pases sin fin, que realiza un esfuerzo colectivo que asombró al resto del planeta. Todos para una, la pelota; y una, la pelota, para todos. Nadie por encima de los demás. Es una España solidaria como esa que madruga cada día para ir a currar. Una selección en la que solo se premia el sudor, que sabe apretar los dientes cuando hace falta. Sufrir para vivir, para ganar y gozar. Ese esfuerzo colectivo es el que hace que hayamos hipnotizado al mundo. Participaron casi todos los seleccionados. Zubimendi en la prórroga lo hizo tan bien como el gigante Rodri, inmenso estuvo el balón de oro y el mejor futbolista del torneo. La participación de Alex Baena, que ni siquiera es extremo, demuestra cómo entendemos el juego, la vida, en este país. Todo es posible con vocación, ilusión, conocimiento y, sobre todo, trabajo. Vamos al clásico para entender lo que le hemos demostrado a los cinco continentes: «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles». España se ha hecho imprescindible en este deporte. Una Eurocopa. Una Liga de Naciones. Un Mundial. Lo de Luis de la Fuente es alucinante. Solo habla de pico y pala, de cara y cruz y de levantarte cuando caes. El seleccionador lleva 50 partidos y solo dos derrotas. Lo único que hace es quitarse importancia. Repite el mantra del grupo, el equipo, el colectivo. Ser solidario. Parece un predicador, haciendo gala de su fe, pero se trata de un jefe que integra, que suma y suma, sin gritos. Es el tipo con galones menos tóxico. Qué lejos está esta España que comanda Luis de la Fuente de la España maleducada de nuestros políticos, de todos los partidos. A ver si toman ejemplo y piensan solo en los ciudadanos, como la selección piensa únicamente en los compañeros y en el balón, ese bien común.
Comentarios