Creo que somos una gran mayoría los que consideramos que las cucarachas son de los insectos más asquerosos con los que nos podemos encontrar. No solo su aspecto es desagradable sino que su increíble capacidad de adaptación y supervivencia hacen que sean sumamente difíciles de eliminar una vez se instalan en algún lugar. Su hábitat preferido son las zonas cálidas y húmedas por lo que en las regiones donde se dan estas condiciones suelen campar a sus anchas. La India es una de estas áreas. Quizás por ello, durante la reprobación a un abogado peticionario, el presidente del Tribunal Supremo de la India, Surya Kant, se le ha escapado calificar a los activistas y a los jóvenes desempleados como «cucarachas» y «parásitos de la sociedad» lo que ha generado una oleada de indignación y protestas. Los movimientos estudiantiles no deben ser tomados a la ligera ni sus líderes menospreciados. Siempre es buen momento para recordar a los jóvenes que, en 1968, salieron a las calles de muchas ciudades de todo el mundo para protestar contra la guerra de Vietnam, el capitalismo y el imperialismo y reivindicar los derechos civiles y sexuales.
Ellos lograron que se produjeran cambios muy significativos en la sociedad, quizás no de manera inmediata pero sí progresiva. Es por ello que debemos tener en cuenta, siempre que cuando los jóvenes se manifiestan lo hacen porque no se consideran ni representados, ni protegidos ni acompañados por los sistemas políticos. Protestan por lo que perciben como injusto y reclaman las bases de un futuro mejor. Y así debe ser. Porque ellos son el futuro y a ellos les corresponde luchar por él tal como están haciendo los estudiantes indios en las últimas semanas. ¿Cuál ha sido la chispa que ha encendido esta marea de protestas? El 3 de mayo pasado, 2,28 millones de jóvenes indios se presentaron al Examen Nacional de Elegibilidad y Admisión, conocido como NEET-UG para poder acceder a las facultades de Medicina en todo el país. Pero la filtración de las preguntas a cambio de cuantiosas sumas de dinero obligó a la suspensión de los resultados y a la repetición de las pruebas. Veinte jóvenes se suicidaron y decenas de miles han salido a la calle alentados por el denominado Partido Janta de las Cucarachas fundado el 16 de mayo del 2026 por Abhijeet Dipke, un periodista con un máster en relaciones internacionales que trabajó como voluntario para el partido opositor Aam Aadmi (PAA). Dipke, indignado por la calificación del juez Kant, decidió utilizarla como catalizador del descontento juvenil llegando a conseguir más de 22 millones de seguidores en redes. De momento, pese a los esfuerzos del primer ministro Modi por sofocar las manifestaciones, la intensidad de estas ha provocado la dimisión del ministro de Educación. Definitivamente, las cucarachas no son fáciles de aplastar.
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