Un verano más de horror

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Varias personas trabajan en las labores de extinción del incendio forestal en La Adrada, Ávila.
Varias personas trabajan en las labores de extinción del incendio forestal en La Adrada, Ávila. César Vallejo Rodríguez | EUROPAPRESS

El día de la marmota. Un verano más, los incendios arrasan España. Pero lo preocupante es que cada vez son más virulentos, se propagan con una rapidez e intensidad desconocida y su capacidad destructiva es terrorífica. Y ya están aquí las mismas cuestiones que se pusieron sobre la mesa el año pasado y que no se han resuelto: la falta de prevención, la escasez de recursos para combatirlos, las deficiencias en la limpieza de los montes —tareas que corresponden fundamentalmente a las comunidades autónomas— y la avalancha de bulos. Lo cierto es que, según han demostrado los científicos, desmintiendo las patrañas de zoquetes, bocachanclas, conspiranoicos y politicastros, el cambio climático está multiplicando los incendios extremos, que a veces resultan imposibles de extinguir. Está estudiado. Según un informe del World Weather Attribution (WWA), el cambio climático hizo 40 veces más probables y un 30 % más intensas las condiciones que dieron lugar a los grandes incendios forestales del verano del 2025 en España y Portugal. Mientras, el pacto de Estado contra la emergencia climática, propuesto ya el año pasado por Pedro Sánchez, sigue sin firmarse por la oposición del PP y Vox, que, sin embargo, pactan gobiernos en los que se incluye el negacionismo. Ayuso, que ha negado esa urgencia climática, calificándola de «gran estafa», se ha visto obligada ahora a pedir por primera vez en España la emergencia nacional por un fuego, para que el Gobierno se haga cargo de la gestión de los espantosos incendios que asolan la comunidad. ¿Cuántos veranos más seguiremos sin que las autoridades competentes tomen las medidas imprescindibles? El verano que viene, si nada lo remedia, será peor.