De la España vaciada a la España quemada

OPINIÓN

A. Pérez Meca | EUROPAPRESS

Tuvieron que llegar las llamas casi a las puertas del Congreso —esta imagen de resignación está toma­da en San Martín de Valdeiglesias­— para que un incendio se convirtiera en asunto de Estado. Hace un tiempo no tan lejano ardieron Larouco, Oímbra, San Martín de Valdeorras, etcétera, y bueno, mejor regresemos al presente. PSOE y PP entierran el hacha de guerra, pero no hacen un agujero muy profundo. En un abrir de micrófono se les desentierra. Mientras tanto, y al calor de las encuestas, los negacionistas climáticos de Vox siguen a lo suyo, que sería no mover un dedo si no fuera porque Abascal mueve uno: el que usa para incendiar la red X de mensajes apocalípticos. Ni el crepitar de los incendios es capaz de silenciar el duelo a garrotazos que Goya pintó hace 200 años. Un pacto de Estado contra el fuego. Huele a que acabará siendo humo. Pronto ellos se irán de vacaciones. Las llamas, no. Estaba escrito que después de la España vaciada iba a llegar la España quemada.