Gafas inteligentes, personas estúpidas

OPINIÓN

Gafas inteligentes Ray-Ban Meta
Gafas inteligentes Ray-Ban Meta META

Las guerras de hoy son más humanas, nada que ver con las guerras que conocíamos. Eso dicen algunos columnistas desde el salón de sus casas en países donde no se está viviendo una guerra. Ayer en Instagram vi un vídeo en el que un señor ucraniano que estaba vendiendo fruta en la calle, en una furgoneta, fue localizado por un dron suicida ruso que le persiguió insistentemente alrededor del vehículo. El frutero huyó como pudo, correteó intentando esquivar el dron, visiblemente desesperado, hasta que el cacharro cumplió su función y estalló, haciendo saltar al frutero que, afortunadamente, no ha fallecido por el ataque. La escena es pavorosa, no puedo hacerme una idea de lo que debió sentir el pobre hombre al encontrarse cara a cara con un objeto así y no poder librarse de él.

El siglo XXI está lleno de innovaciones tecnológicas que siempre tienen detrás a un indeseable. Hace unas semanas se pusieron a la venta las gafas inteligentes de Meta con cámaras integradas. El problema de las gafas inteligentes es que quienes se las compran no lo son. La venta de este tipo de gafas, no solo las de Meta, ha desatado campañas en contra que llaman correctamente a estos artilugios «gafas de pervertido». El grupo activista británico Everyone Hates Elon dice que son el mayor avance para pervertidos desde la gabardina y no les falta razón. La posibilidad de grabarlo todo y a todos sin consentimiento a través de ellas es una pesadilla que deja cualquier capítulo de Black Mirror obsoleto. Idiotas que graban a gente que trabaja repartiendo paquetes o seres limítrofes que intentan grabar sus intentos de ligar donde el consentimiento brilla por su ausencia son solo algunas de las maldades que se están perpetrando con ellas.

Por eso, Adam Mosseri, supuesto responsable de Instagram, ha asegurado que han tomado y tomarán medidas para evitar estas cosas porque no quieren que la gente grabe a otros a escondidas. Es decir, han inventado unas gafas para grabar a otros a escondidas pero no quieren que se utilicen las gafas para aquello para lo que fueron diseñadas. Por supuesto, no dice que fueron diseñadas para ello, pero es que si en realidad fuera así no sería mucho mejor porque significa que ni siquiera pensaron que podría ocurrir. Dice que prohibirán según qué tipo de vídeos, que moderarán y que harán imposible que la lucecita que indica que las gafas están grabando se pueda bloquear. Dado que la moderación en redes sociales como TikTok y la misma Meta está quedando en manos de la IA y que el señor Mosseri no ha proporcionado información de cómo van a proceder para moderar ese tipo de contenido, solo puedo pensar que, como siempre, no harán nada y todo se limitará a algo cosmético, porque en las redes sociales a uno le pueden hacer mil perrerías en vídeo y es prácticamente imposible que los moderadores hagan algo al respecto si son humanos, no digamos ya si la cosa queda en manos de una IA que nadie sabe muy bien qué instrucciones sigue.

No es ninguna fantasía suponer malas intenciones del tal Mosseri o del mismo Zuckerberg, es evidente que las tienen desde hace años y lo han demostrado con entusiasmo cada vez que han tenido oportunidad. No son de fiar. Son gente que ha apoyado al presidente de EEUU que más está contribuyendo a destruir el planeta conscientemente. Dado que tampoco parece que los legisladores europeos estén muy por la labor de poner límites a estos invasores, lo único que se puede hacer llegado el momento es controlar los modelos de gafas inteligentes para saber reconocerlos, lograr que los vídeos que nos están grabando sean mucho más espectaculares y convertir el famoso vídeo del caranchoa en una sanísima costumbre porque, no nos engañemos, alguien que va por la calle con esas gafas no tiene buenas intenciones, exactamente igual que el dron que ha querido acabar con el frutero de Ucrania. Hay que defenderse.