Hay debates que deberían abordarse desde la serenidad, la responsabilidad y, sobre todo, desde el respeto a los derechos fundamentales. El debate sobre los menores extranjeros no acompañados es uno de ellos. Desde Verdes Equo Asturies queremos expresar nuestra profunda preocupación ante las manifestaciones que se han producido en el barrio de La Florida de Uviéu ante el hecho de que sea posible que menores de edad no acompañados puedan ser alojados en algún edificio de la zona. Porque hay una cuestión que no deberíamos perder de vista: estamos hablando de menores. Ni de delincuentes, ni de una amenaza, ni de un problema de seguridad ni de sanidad.
Menores que se encuentran solos y que, precisamente por su condición de menores, deben estar bajo la protección de las administraciones públicas. El Tribunal Constitucional ha reiterado que la recepción y acogimiento inicial de un menor extranjero corresponde a las Comunidades Autónomas que tienen asumidas las competencias en materia de protección de menores. Y esas competencias son irrenunciables e indisponibles. Esto es especialmente importante en una situación como la que atraviesa actualmente Ceuta, cuyo sistema de protección se encuentra desbordado. El traslado de menores a otras comunidades autónomas no es, por tanto, una ocurrencia ni una concesión voluntaria: puede constituir una medida de protección necesaria para garantizar que esos niñ@s y adolescentes reciban una atención adecuada.
Por eso nos preocupa especialmente el papel que están desempeñando algunas voces públicas ante esta situación. El alcalde de Uviéu ha manifestado, en relación con las protestas de La Florida: «Si la comunidad dice que no lo quiere allí, pues tendrá que mirárselo el Principado. Nuestro apoyo a la comunidad es total». Creemos que esas no son las palabras que cabría esperar de quien ostenta la máxima responsabilidad municipal. Un alcalde debería contribuir a mediar, tranquilizar y proporcionar información veraz a sus vecinos, cuando se está provocando una movilización negativa, ante una decisión que ya ha sido corroborada por el Gobierno de Asturies. Cuando desde las instituciones se da carta de naturaleza a un rumor, o a información poco contrastada, el rumor deja de ser inocuo. Puede convertirse en miedo. Y el miedo, cuando se alimenta de prejuicios, puede terminar convirtiéndose en rechazo.
No podemos aceptar que se construya la idea de que la llegada de menores extranjeros no acompañados a un barrio está necesariamente relacionada con la inseguridad. No existen derechos de segunda categoría dependiendo del origen de quien los ejerce. Un menor que necesita protección no deja de serlo porque haya nacido a miles de kilómetros de Uviéu. Por eso apoyamos las palabras de la concejala socialista Marisa Ponga y nos sumamos a su exigencia de retirar de la vía pública los carteles colocados en las fachadas y de que el Ayuntamiento de Uviéu contribuya a frenar esos sentimientos de miedo y racismo que vinculan la protección de estos menores con problemas de inseguridad. Las instituciones no deberían alimentar estos discursos ni respaldar posicionamientos basados en la xenofobia, sin tener en cuenta los derechos de los menores y las obligaciones que tienen las administraciones públicas respecto a su protección. Uviéu es una ciudad que puede hacer las cosas de otra manera. Puede explicar antes que alarmar. Puede acoger antes que señalar. Puede proteger antes que excluir. Y puede recordar algo tan básico como que los derechos de un menor no dependen del lugar en el que haya nacido ni de la opinión que despierte entre quienes viven en el barrio al que llega.
Desde Verdes Equo Asturies creemos que las instituciones deben estar a la altura de esa responsabilidad. El alcalde de Uviéu debería contribuir a apaciguar, informar y garantizar una convivencia basada en el respeto, en lugar de ofrecer un apoyo sin matices a posiciones construidas desde el rechazo. Uviéu aspira a ser Capital Europea de la Cultura en 2031. Cultura también aportan personas de otros continentes. Pedimos que el Ayuntamiento de Uviéu se alinee con la defensa de los derechos humanos. Porque cuando hablamos de menores solos, no hablamos de rumores. Hablamos de derechos. Hablamos de protección. Y hablamos, en definitiva, de humanidad.
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