Hace tiempo que la alcaldía de Gijón se ha instalado en una dinámica más propia de una campaña electoral permanente. Su gestión se traduce en titulares llamativos pero vacíos de contenido; una densa cortina de humo que envuelve a nuestro municipio en un smog publicitario constante que la condena al ostracismo. Mientras Carmen Moriyón se dedica a hacer un tour publicitario por la feria taurina de El Bibio, las verdaderas necesidades sociales de la ciudadanía pasan completamente desapercibidas para nuestra regidora.
Esta desconexión —tanto física como digital— se evidencia en los continuos fallos informáticos del Ayuntamiento. Sin orden ni concierto, estos errores mantienen los plazos administrativos en suspenso, paralizan las solicitudes de ayudas de emergencia social, y dejan a toda la plantilla municipal bloqueada y a la ciudadanía en espera con resignación ante tal despropósito. Mientras tanto, nuestra alcaldesa a tiempo parcial desatiende sus quehaceres cotidianos y lanza acusaciones diarias al Principado para ocultar su propia incapacidad. Una inacción que se refleja, por ejemplo, en la falta de control sobre el precio de la vivienda, que ya supera los 2.500 €/m², situándose incluso por encima de los costes de construcción de una vivienda unifamiliar. Todo el casco urbano de Xixón claramente está tensionado.
Los incendios políticos se suceden en una concejalía tras otra y la alcaldesa solo interviene cuando ya es tarde, ya que en el día a día está completamente desconectada. Si hace unos meses la polémica estallaba con la prohibición de la circulación de los patinetes eléctricos del concejal de Movilidad, Pelayo Barcia, quien terminó siendo desautorizado, hoy es el concejal de Educación, Jorge Pañeda, el que nos sorprende. A través de un comunicado, ha manifestado su incapacidad para poner en funcionamiento a tiempo el comedor del C.P. Xoxefa de Xovellanos (Nuevo Roces) alegando la falta de adecuación de las instalaciones. Quién sabe si saldrá la alcaldesa nuevamente a enmendar la plana a otra concejalía más.
De nada sirvió el ruego plenario presentado por el Grupo Municipal Socialista en marzo. Aquella iniciativa, que fue aceptada, alertaba con meses de antelación sobre la falta de planificación de la concejalía e indicaba claramente la línea a seguir, advirtiendo que las familias demandaban servicios indispensables para su conciliación diaria. Para sorpresa de nadie, este retraso se suma al fracaso previo de los cambios en el programa 11x12, que ya dejaron a cientos de familias sin servicio, una gestión deficiente que provocó el éxodo de menores hacia los pueblos de sus abuelos en el mejor de los casos, o la búsqueda desesperada de alternativas privadas y costosas en otras localidades o, en el peor de los escenarios, quedarse directamente sin atención. Todo esto cronifica un problema que al Gobierno municipal parece no llamarle excesivamente la atención.
Este abandono de los servicios públicos y la parálisis en materia de vivienda no son casos aislados, sino la causa de un problema estructural mucho mayor: no hay modelo de ciudad. Detrás de los titulares y los palcos, la realidad está expulsando a nuestros vecinos, amigos, familiares y a nuestros propios hijos. Asistimos a un preocupante éxodo de población de todas las edades, contemplando como convidados de piedra una turistificación descontrolada que, poco a poco, destruye el tejido económico de nuestros barrios, con la connivencia de quienes nos gobiernan. No podemos seguir ignorando las necesidades de quienes habitan Gijón día a día, ni permitiendo que se precarice la conciliación y el bienestar social, despojando a nuestra villa marinera de su identidad y convirtiéndola en un simple decorado estacional vacío de sustancia.
Es hora de corregir la deriva; necesitamos con urgencia un liderazgo político firme, valiente y riguroso capaz de revertir esta situación e impulsar el cambio que la ciudadanía reclama. Un compromiso de transformación real y defensa de lo público que el PSOE, a través de sus próximas primarias asumirá, para devolver el Ayuntamiento al servicio de su gente.
Comentarios