Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk están de acuerdo en ralentizar la carrera desenfrenada por crear una super inteligencia artificial. Es extraordinario que coincidan. Es más difícil que ver a Sánchez y Feijoo haciendo un pacto de Estado. Y da la medida de la alarma social que se estaba creando en todo el planeta sobre una tecnología que, en las palabras de alguien que conoce bien OpenAI y Anthropic, Jacob Coxon, si se descontrolaba, podría «matarnos a todos».
¿Hay motivo para la alarma? Sí. Agentes de IA ya han demostrado ser capaces de saltarse las barreras y salvaguardas dispuestas por sus creadores. Y hay un riesgo claro de que puedan inundar y destrozar internet en muy poco tiempo. Lo reconoce Amodei, que marchó de OpenAI para desarrollar una inteligencia artificial ética, sujeta a una constitución democrática y constreñida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero que ha participado en una loca e irresponsable carrera con su antigua casa, hoy encarnizado rival, por crear un imperio.
Toca parar y regular. En Estados Unidos los ciudadanos prefieren que pongan en su pueblo una cárcel de máxima seguridad o un vertedero nuclear que un centro de datos.
Hay alarma social. Pero no está claro que la postura de los líderes de esta industria llamada a cambiar el mundo sea algo más que un intento de templar gaitas. Un gesto para calmar a las multitudes y evitar brotes de ludismo y prohibiciones políticas. ¿Por qué? Porque hay poder y dinero en juego (miles de millones de inversión) y no son los únicos corredores que participan en esta desquiciada carrera.
Google, que maneja cartas ganadoras, tiene mucho que decir. Y los chinos, que son una potencia tecnológica, y tienen modelos propios muy avanzados, no van a parar sus propios desarrollos porque lo digan los americanos o los europeos. ¿Es posible forjar un pacto, acordar moratorias como ocurrió con las armas nucleares? Con Trump, enemigo de la regulación, en la Casa Blanca, parece muy difícil evitar que películas como 2001, una odisea en el espacio o Terminator den hoy aún más miedo que cuando las estrenaron.
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