La ilusión de ganar más

Patricia Blanco Estébanez

OPINIÓN

Una cartera con dinero en su interior.
Una cartera con dinero en su interior. MARTINA MISER

Existen dos formas de bajarte el sueldo. La primera es directa: cobrabas 1.000 euros y te bajan 50 euros. Es decir, te quitan un 5 % de tu salario. Lo ves, lo entiendes y sabes perfectamente que eres más pobre que antes.

La segunda es mucho más silenciosa: la vida sube un 10 %, pero tu salario lo hace solo un 5 %. Ahora cobras 1.050 euros, sí, pero necesitas 1.100 para poder comprar exactamente lo mismo que antes. Es decir, ganas más dinero, pero puedes comprar menos cosas.

En ambos casos tienes que renunciar a una parte de lo que consumías antes porque tu poder adquisitivo ha disminuido. Pero, ojo, la segunda forma puede ser todavía peor. Porque sobre el papel tú ganas más.

Y aquí aparece una segunda consecuencia: muchos impuestos y cotizaciones se calculan sobre cantidades nominales, no sobre lo que realmente puedes comprar con ese dinero. Tu sueldo ha pasado de 1.000 a 1.050 euros, aunque esos 1.050 euros te permitan vivir peor que los 1.000 de antes.

Pero además ocurre lo siguiente: tienes que privarte de cosas que antes podías comprar porque el dinero ya no te alcanza igual, mientras determinadas cargas fiscales pueden aumentar como consecuencia de que nominalmente ingresas más.

Y todavía queda la última penalización: llega la hora de hacer la declaración de la renta y nos encontramos con que los principales tramos estatales del IRPF no se han actualizado de forma general al ritmo al que han subido los precios. ¿Y qué ocurre entonces? Que puedes recibir una subida de sueldo simplemente para intentar compensar la inflación y terminar pagando más impuestos. Incluso puedes alcanzar un tramo superior, aunque ese tipo más alto solo se aplique a la parte de tus ingresos que supera ese límite.

Es decir, Hacienda ve que ganas más euros. Pero esos euros compran menos cosas. Y ahí está la paradoja: fiscalmente parece que te estás enriqueciendo cuando, en términos reales, puedes haberte empobrecido.

Esto tiene un nombre: progresividad en frío. Sobre el papel eres más rico, pero en la vida real, te has empobrecido. Algunos no se dan cuenta y otros lo saben, pero piensan que no pueden hacer nada. Se enfadan con el político de turno en una conversación de bar, pensando que lo único que les queda es la resignación.

Pocos son los que tienen la educación financiera necesaria para protegerse y adaptarse a la situación actual. Y es que gestionar bien el dinero no es para nada intuitivo. Nadie nos ha enseñado a hacerlo. Sin embargo, pocas cosas son tan gratificantes como sentir que tienes el control de tus finanzas y que, poco a poco, haces crecer tu patrimonio.

Lo malo es que poca gente de la que conozco sabe hacerlo. Lo bueno es que, con pequeños consejos que regalamos cada día a quienes tenemos alrededor, vemos cómo su vida mejora. El dinero no da la felicidad, no. Pero sentir que tienes el control de tu vida, sí. Y saber utilizar el dinero es un pilar fundamental para construir la vida que quieres.