Zapatero, una estrategia de culpable

OPINIÓN

José Luis Rodríguez Zapatero llegando a la Audiencia Nacional para declarar.
José Luis Rodríguez Zapatero llegando a la Audiencia Nacional para declarar. J.J.Guillen

El huracán Maricarmen le ha venido muy bien algunos. Aquellos que ahora mismo necesitan esconderse bajo la mesa han encontrado en el megaescándalo de la vivienda un pararrayos estupendo. Díganselo a Zapatero o a Marlaska, uno por sus joyas y sus plus ultras, y el otro por Ceuta. Sin olvidarnos de un Pedro Sánchez y sus mil frentes abiertos que intenta capitalizar un problema en el que él ha sido, cuando menos, un colaborador necesario (lleva ocho años gobernando) y que trata ahora de aparecer como el salvador de todos aquellos españoles que quieren, pero no pueden, comprarse un piso.

Pero volvamos con Zapatero. Ayer, el juez Calama rechazó su petición de que la joyería Yanes no realice la tasación de las joyas. El expresidente del Gobierno recusó a Yanes porque en su opinión nos encontrábamos ante un serio riesgo de parcialidad. Este fue uno más de todos sus intentos de entorpecer la investigación.

Viene al recuerdo una entrevista concedida por Zapatero en el programa de Alsina en Onda Cero. En la misma, el socialista apareció desafiante, dispuesto a cantarle las cuarenta al periodista. Tan digno como indignado por el trato que estaba recibiendo por los facinerosos medios. Habló de democracia, del derecho a la información, de confiabilidad... Dijo por ejemplo: «La actividad de Zapatero se conoce y está dentro de la transparencia. Llegaron a decir que tuve cinco reuniones para hacer las transacciones de Plus ultra. Se han querellado contra mí por todo tipo de cosas, blanqueamiento de capitales, enriquecimiento ilícito. ¡Todas archivadas! Y con autos contundentes. Muchas acusaciones intentan menoscabar mi crédito público y no lo van a conseguir. Yo tengo una trayectoria impecable».

Durante la emisión del programa apenas dejó hablar a Alsina. Se presentó como el gran baluarte de la libertad, amenazado por fuerzas del mal que nunca podrían acabar con su prestigio, porque su honestidad estaba por encima de todo y era a prueba de difamadores.

Por eso llama tanto la atención que alguien que se vanagloria de ir con la verdad por delante y de dar siempre más explicaciones de las que debe, se dedique en el juzgado a obstaculizar todas las investigaciones abiertas contra él. Su último intento ha sido torpedear el peritaje que la joyería Yanes tendrá que hacer de las alhajas. Cosa que le ha salido mal.

Pero antes de esta recusación fallida por parte del expresidente hubo más acciones. El objetivo de sus abogados ahora mismo es conseguir la anulación completa de la causa mediante recursos. Y en los posibles delitos económicos contra Hacienda, el camino seguido es el de apelar a la prescripción de los mismos. Es decir, está mucho más preocupado de anular la causa por medio de legalismos que de demostrar que todo cuanto se está diciendo de él es mentira.

Sinceramente, el Zapatero que compareció junto a Carlos Alsina poco se compadece con el que intenta eludir las responsabilidades penales con una estrategia, que si bien es legítima y legal, es la típica usada por aquellos imputados que desprenden cierto aroma de culpabilidad.