Hay políticas públicas cuyo alcance no cabe en una cifra, aunque a veces una cifra baste para resumirlas. CONECTA pertenece a esa clase de decisiones. Desde hoy jueves 1 de octubre, veinte euros al mes serán el límite máximo que una persona tendrá que pagar para desplazarse de manera ilimitada por Asturias en los servicios integrados en el sistema, una vez alcanzada esa cantidad. Es una rebaja del 33% respecto al límite actual.
Pero reducir esta medida a una cuestión tarifaria sería quedarse corto. Detrás de esos veinte euros hay una determinada forma de entender la movilidad: como una condición para acceder al empleo, a la educación, a la sanidad, a los servicios y, en definitiva, a las oportunidades que ofrece el conjunto del territorio.
La movilidad no es solo el trayecto que lleva de un punto a otro. Es todo aquello que ese trayecto hace posible: llegar al trabajo, acudir a clase, recibir atención sanitaria, acceder a un servicio, conservar la autonomía o seguir viviendo en una zona rural sin que disponer de un vehículo privado sea una condición necesaria para permanecer conectado. Por eso, cuando hablamos de transporte público, hablamos también de oportunidades, igualdad y cohesión territorial.
Una red pública para una Asturias diversa
Asturias es una comunidad diversa en su geografía, con un área central densamente poblada y unas alas cuya conexión resulta imprescindible para mantener la cohesión del conjunto. No todos necesitamos desplazarnos de la misma manera, ni vivimos a la misma distancia de nuestros lugares de trabajo, centros educativos o servicios públicos. Pero todos necesitamos poder llegar.
El Consorcio de Transportes de Asturias, el CTA, permite integrar servicios, coordinar la red y desarrollar una política tarifaria común. CONECTA es una de las expresiones más visibles de esa integración. Hoy son ya más de 490.000 las personas que disponen de una tarjeta CONECTA, y Asturias cerró 2025 con cerca de 60 millones de viajes en transporte público por carretera. Son datos que muestran hasta qué punto el transporte público forma parte de la vida cotidiana de cientos de miles de asturianos.
El valor de una inversión pública
Hacer posible una tarifa de 20 euros al mes exige un esfuerzo presupuestario relevante. Para quien alcanza habitualmente el límite, serán diez euros menos cada mes y hasta 120 euros adicionales de ahorro al año. En un hogar con dos usuarios habituales, el ahorro adicional podrá alcanzar los 240 euros anuales; en una familia de cuatro personas, hasta 480 euros.
Pero el efecto de esta inversión va más allá del ahorro directo. Puede facilitar el acceso al empleo y a la educación, reforzar la autonomía de quienes no disponen de vehículo, mejorar la conexión de las zonas rurales y ofrecer una alternativa al automóvil privado. Por eso la rentabilidad de una política de movilidad no puede medirse únicamente en términos contables. También se expresa en bienestar, tiempo, oportunidades, autonomía y cohesión territorial. Cuando miles de personas optan por una movilidad compartida, disminuyen la congestión, las emisiones y la presión sobre un espacio público limitado. Y una red accesible contribuye a reducir las desigualdades vinculadas al lugar de residencia y a combatir el aislamiento.
El transporte público como infraestructura social
El debate sobre el transporte público suele centrarse en horarios, frecuencias, líneas, kilómetros o tarifas. Todo eso importa, pero detrás de cada trayecto hay algo más: quien llega a su trabajo, acude a una consulta médica, se desplaza para estudiar, visita a su familia o puede seguir viviendo en su pueblo porque existe una conexión que le permite acceder a aquello que necesita. Por eso una red de transporte público puede entenderse también como una infraestructura social: una infraestructura que no solo conecta lugares, sino personas con oportunidades.
La movilidad no es únicamente la posibilidad de desplazarse. Es también la posibilidad de participar. En Asturias, esa dimensión está estrechamente vinculada a la cohesión territorial. No se trata de que todos los territorios tengan exactamente el mismo servicio, sino de que las diferencias geográficas no se conviertan en desigualdades de oportunidades. La cohesión se construye cuando un joven puede desplazarse para estudiar, cuando una persona puede acceder a un empleo sin que el coche sea la única alternativa o cuando un vecino de una zona rural puede llegar a los servicios que necesita. En definitiva, cuando el código postal no se convierte en un límite.
Más y mejor transporte público
Reducir el precio es importante, pero no suficiente. Para que el transporte público sea una alternativa real debe existir una oferta capaz de responder a las necesidades de los ciudadanos: más servicios, mejores conexiones y una red preparada para atender el crecimiento de la demanda. Más transporte público y más asequible son dos dimensiones de una misma política de movilidad. La reducción de CONECTA a 20 euros tampoco debe entenderse como una medida aislada. La previsión de mantener esa tarifa en los Presupuestos del Principado para 2027 aporta continuidad y certidumbre a un modelo que necesita tiempo, recursos y perseverancia.
Las grandes transformaciones suelen empezar con decisiones cotidianas: una persona que deja el coche un día a la semana, una familia que sabe de antemano cuánto dedicará al transporte, un estudiante que puede desplazarse sin que cada viaje sea una preocupación o una persona mayor que mantiene su autonomía. Cuando esas decisiones se multiplican por cientos de miles de personas, también cambia la manera en que una comunidad se mueve.
Eso es lo que CONECTA representa: una red pública capaz de integrar servicios, simplificar la movilidad y reducir su coste. Más de 490.000 personas ya forman parte de ella: 20 euros al mes. Toda Asturias. Todo el mes. Sin límites. Porque conectar Asturias no consiste únicamente en unir un origen con un destino. Consiste en hacer posible el camino entre ambos sin que la movilidad quede condicionada por la renta, el código postal o la posibilidad de disponer de un coche. Cuando se invierte en transporte público, no se financian únicamente desplazamientos. Se invierte también en autonomía, igualdad de oportunidades, cohesión territorial y sostenibilidad.
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