Lo urgente y lo importante

OPINIÓN

Anuncios de viviendas en alquiler.
Anuncios de viviendas en alquiler. Eduardo Parra | EUROPAPRESS

No retengo en mi memoria todas las enseñanzas que adquirí a lo largo de mi etapa educativa, pero estos días se me vino a la mente un método muy útil para clasificar y ordenar las labores a realizar. El nombre de esta técnica, bautizada como la «matriz de Eisenhower» (que fue el decimocuarto Presidente de los Estados Unidos [Donald Trump fue el 45º y actualmente es el 47º]), la podemos describir como una herramienta de gestión del tiempo que ayuda a organizar y a priorizar tareas dividiéndolas en cuatro cuadrantes según su urgencia e importancia. Coincidiremos todas y todos que el tema de la vivienda en España era y es (esperemos que si se convalidan hoy los dos decretos [o si no uno de ellos] en el Congreso sea el inicio del fin de la principal preocupación de la ciudadanía) urgente e importante, y aunque soy consciente de que no hay soluciones mágicas, no ha tenido ninguna lógica ni sentido que tuviera que ocurrir un acontecimiento simbólico e impactante (como ha sido el desahucio de Maricarmen) para acelerar los procesos, especialmente los relacionados con el ámbito de la política.

El epicentro de las protestas se está desarrollando en Madrid, pero en otras ciudades también ha habido alguna acampada (aunque por ahora no han llegado a la dimensión de la capital de España) y durante el fin de semana habrá diferentes manifestaciones (en el caso de nuestra comunidad autónoma será el domingo en Gijón/Xixón). Hay muchos reportajes periodísticos que están sacando a la luz los motivos que han llevado a miles de personas a pasar estas últimas noches en la Puerta del Sol. Sus duras historias vitales reflejan las dificultades que se encuentran para iniciar un proyecto de vida digno y estable. Como país no nos podemos orgullecer de haberlo normalizado. Hay que hablar de ello desde lo político y lo mediático para que nos concienciemos que por mucho que vivamos en el primer mundo y en un lugar de los más potentes de la zona euro, también existe una pobreza oculta e invisible (muy acentuada por la inaccesibilidad que está suponiendo acceder al mercado de la vivienda).

Si bien es cierto que España es un país con unos excelentes resultados económicos (y como prueba irrefutable está en que la oposición no critica a Pedro Sánchez por los datos del paro, por ejemplo) también es verdad que el encarecimiento de la vida ahonda en las desigualdades. En febrero de 2025, el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu presentó un estudio que alertaba que el 20% de la población del municipio (unas 40.000 personas) estaba en riesgo de pobreza. A diferencia de la mendicidad, que sí es visible a nivel de calle, la otra es a veces más difícil de ver y de detectar. Por ejemplo, ahora que empezará a llegar el frío, no serán pocos los hogares donde no se pueda encender en todo momento la calefacción por lo que supone en las facturas. Lo mismo pasa con la alimentación, y bien lo saben en los entornos educativos que los comedores escolares son para muchas niñas y muchos niños la comida más nutritiva y sana que reciben cada día.

Quizás haya un contexto social que nos avergüence a reconocer nuestras carencias y preferimos aparentar lo que no somos. Ya no es un síntoma de riqueza viajar frecuentemente en avión, pero tampoco lo es vestir de traje, porque perfectamente esa trabajadora o ese trabajador puede que llegue a fin de mes con el agua al cuello. Por tanto, tengamos presente que a veces se maquilla escenarios que, hasta que no saltan las alertas, pueden pasar desapercibidas. No olvidemos la importancia de vivir en comunidad (reforzando los servicios públicos y dejando sin sentido la falacia de que «el pueblo salva al pueblo»), del cual un pilar fundamental es tener una vivienda digna y asequible. Sin duda alguna, las diferentes administraciones públicas tienen que coordinarse y aplicar adecuadamente sus respectivas competencias.

Los lugares con más prosperidad son los que no dejan que nadie se quede atrás, y yo quiero para quienes viven a mi alrededor que vean cubiertas sus necesidades más elementales. Debemos construir un mundo justo e igualitario, por lo que en ese cuadro de tareas urgentes e importantes yo sin duda escribiría, entre otras muchas más, que hay que hacer cumplir el artículo 47 de la Constitución, que hay implementar las zonas tensionadas para topar los alquileres allí donde son inalcanzables para la mayoría social y que hay que impedir que fondos buitre compren viviendas para especular con ellas.