«Rufo», la mascota de Oviedo, ya tiene libro

Juan Carlos Gea REDACCIÓN

OVIEDO

Una de las ilustraciones de Luis Repiso para 'Un perro llamado Rufo', de Evaristo Arce
Una de las ilustraciones de Luis Repiso para 'Un perro llamado Rufo', de Evaristo Arce

Evaristo Arce presenta hoy en Murillo un libro dedicado al perro que se ganó el corazón de los ovetenses, publicado por KRK e ilustrado por Luis Repiso

20 may 2016 . Actualizado a las 11:58 h.

Las ciudades tienen sus símbolos oficiales y los oficiosos, sus tótem y sus emblemas, normalmente animales, campando en sus escudos. Rufo, el perro más sociable del que guardan memoria los ovetenses, llegó a formar parte de tal manera de la vida de la ciudad que aquel mastín entreverado de pastor alemán que apareció por las calles de Oviedo algún día de 1988, acabó siendo recordado en bronce en una de las aceras por donde circuló como un ciudadano más. Y de la manera más afectuosa: a petición popular. Rufo tuvo estatua, ya ha tenido relato y es también inspiración para una película. Y ahora también tiene libro: el que le ha dedicado el periodista y escritor Evaristo Arce (Villaviciosa, 1941), que esta tarde a las 19,30 se presenta en la Sala de Arte Murillo: Un perro llamado Rufo. La mascota de Oviedo, pequeño y cuidado volumen editado por KRK en el que el relato de esta historia perruna que nada tiene de fábula y sí mucho de vida ejemplar va acompañada por 17 ilustraciones del pintor Luis Repiso.

La idea llegó a Arce de forma un tanto sorprendente a finales de 2014. «Fue Mercedes Gutiérrez Rojo, profesora en el colegio Fozaneldi, donde estudia mi nieto, la que tuvo conocimiento por el pregón que di en Villaviciosa de que algo sabía yo escribir», recuerda el periodista, que recibió un encargo inédito: acercarse algún día al aula de los alumnos de 5º de Primaria para «leerles algún cuento». Un encargo que llevó a su terreno: «Yo no quería sin más leerles Los tres cerditos o Blancanieves, así que pensé en escribir algo, y me acordé de Rufo».

Lo que salió de esa idea «no era un cuento ni tampoco un texto exclusivamente para niños», pero estos, según recuerda Evaristo Arce, estuvieron «como a misa» el día en que finalmente les leyó aquel escrito, en marzo del año pasado. «Pero no fue tanto por lo que yo leía, sino porque tuve la idea de pedirle al pintor y amigo Luis Repiso que hiciese una cera allí mismo, en directo, mientras yo leía».

La historia de esta crónica escrita de Rufo acabó de redondearse cuando el editor Benito García Noriega, de KRK, le propuso a Arce convertir su texto en libro, algo que al autor ni se le había pasado por la cabeza, y acompañarlo de una serie de ilustraciones de Repiso. El resultado es el libro que hoy se presenta, y que viene a ser una versión «enriquecida con más hechos y perpiecias» en forma de relato periodístico, que Evaristo Arce dedica a su nieto Luis y a todos sus compañeros de clase. Una selección de fotografías y una pequeña bibliografía hemerográfica completan la publicación que añade al recuerdo y a la efigie una crónica escrita del perro que reinó en las calles de Oviedo: «Érase una vez un perro sin pasado y sin futuro. Un híbrido de dos razas venido del más allá...»