La nueva pasarela de La Florida descorcha el tapón del tráfico

Raúl Álvarez REDACCIÓN

OVIEDO

Un coche entra en la glorieta elevada desde el recien inaugurado puente de La Florida.Un coche entra en la glorieta elevada desde el recien inaugurado puente de La Florida
Un coche entra en la glorieta elevada desde el recien inaugurado puente de La Florida

Oviedo abre la rotonda elevada y el puente sobre la línea de Feve que enlazan de forma directa el barrio con La Argañosa. La obra nace para aliviar los atascos habituales por el crecimiento de la zona oeste

21 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En La Florida, el planeamiento urbanístico lleva años de retraso con respecto a la realidad, como bien saben los vecinos que experimentan a diario los problemas de tráfico para entrar y salir a ese área del oeste de Oviedo que, desde su mismo nacimiento, ha sido una especie de fondo de saco. Hasta este viernes. El ayuntamiento ha abierto al tráfico el nuevo puente que une el barrio con el distrito de La Argañosa por encima de la vía de Feve y de la calle Fuente de la Plata. La pasarela desemboca junto a las piscinas del parque del Oeste y, si cumple su propósito, eliminará el embudo que se formaba parra llegar a La Florida por el único camino posible desde el centro de la ciudad, a través de Vallobín. El estreno, sin embargo, difícilmente cuenta como un éxito político para nadie. Llega tras años de atascos, quejas vecinales (la asociación del barrio lo define con humor como el Far West), sobrecostes y modificaciones. El PP no pudo cumplir su propósito de terminarlo antes de las elecciones del año pasado y el tripartito no llegó a inaugurarlo antes de que acabara 2015, como era su intención.

El precio de las obras hasta ahora rebasa los 4,8 millones de euros. Con ellos, Oviedo se ha dotado de un proyecto de ingeniería avanzada que permite suspender la rotonda elevada de un mástil al que queda sujetada por tirantes, pero aún quedan tareas pendientes. A petición de los vecinos, el ayuntamiento ha incluido correcciones en el proyecto para construir en los aledaños del puente unas plazas de aparcamiento que el barrio echa mucho de menos. Ese fleco, sin embargo, no impide la circulación de vehículos y la concejala de Infraestructuras, Ana Rivas, ha autorizado su paso a partir de ayer. Hasta ahora, solo se podían utilizar los espacios peatonales de la pasarela, estrenados el año pasado para permitir el acceso a pie al Carlos Tartiere el día del partido decisivo de la eliminatoria en la que el Real Oviedo consiguió el ascenso a la segunda división.

Si aquel fue un domingo de celebraciones en toda la ciudad, este viernes también dejará suspiros de alivio en La Florida, un barrio que nació constreñido entre la vía férrea, San Claudio y La Argañosa. Tal vez el problema del tráfico habría sido manejable si se hubiera respetado el planeamiento urbanístico de los años 80, que definía la zona como un área de baja densidad residencial solo apta para viviendas unifamiliares y dispersas. Pero, en la etapa de Gabino de Lorenzo, de imperio del ladrillo y fiebre de grúas, el Ayuntamiento desechó esa solución. El alcalde decidió levantar ahí un barrio moderno y en expansión para acoger parte del crecimiento de población de la ciudad y para levantar un símbolo de su gestión.

Lo que iba a ser un distrito semirrural de chalés y huertas, se convirtió en un denso barrio poblado por familias jóvenes que escapaban de los precios superiores del centro. La arteria que da nombre al barrio, el paseo de La Florida, es hoy la avenida más larga y ancha de toda la ciudad y mide 1,6 kilómetros entre los dos extremos de su bulevar. En lo que va de siglo, la población se ha multiplicado por un factor cercano a 11. De los 700 vecinos que aparecían en el padrón de 1999 se ha pasado a los más de 7.500 registrados en la última actualización, publicada a principios de este mes.

Pero toda esa expansión se produjo sin una sola mejora en los accesos. El Ayuntamiento habilitó rutas a través de Ciudad Naranco y Vallobín, pero, a falta de nuevas calles, todas desembocaban en los embudos de la rotonda de La Argañosa. De Lorenzo confiaba en darle una conexión con el centro y con las principales carreteras de acceso a Oviedo a través de la Ronda Norte, un proyecto polémico que enfrentó al consistorio con el Principado y el Ministerio de Fomento y nunca llegó a despegar de verdad. Al final, acabó en el cajón de las ideas irrealizables por su impacto ambiental sobre los terrenos protegidos del Naranco.

En medio de esos rifirrafes, la exigencia de lo que en los debates políticos se denominaba vial de La Florida fue creciendo hasta que en 2010 el Ayuntamiento anunció este proyecto del que, en un acceso de optimismo, legó a preverse su entrada en funcionamiento para 2012. Ha tardado más y los técnicos ya lo consideran necesario pero insuficiente. En cartera hay ya otra obra para dar al barrio una salida directa a la antigua carretera de A Coruña, la N-634, muy cerca de un enlace que permitirá a los conductores tomar la autovía de La Espina (A-63) o las rondas exteriores de la ciudad.