Un abogado pide el amparo del Constitucional por presuntas «torturas» de la Policía Local de Oviedo

Pilar Campo OVIEDO

OVIEDO

Manuel Javier López

El letrado, que muestra en un vídeo sus lesiones, denuncia ante el alto tribunal la vulneración de su derecho a la integridad física y moral. Sostiene que fue golpeado y esposado a una silla

04 jun 2016 . Actualizado a las 18:54 h.

El abogado Manuel Javier López ha solicitado el amparo del Tribunal Constitucional  por la indefensión y la vulneración de su derecho a la integridad física y moral de la que asegura está siendo víctima desde que denunció a varios agentes de la Policía Local de Oviedo por  haberle infligido presuntamente «torturas y trato inhumano» en dependencias municipales.

Una patrulla de la Policía Local había observado, el  19 de agosto de 2014, cómo el letrado arrojaba por la ventanilla de su coche una bolsa de plástico, cuando se encontraba detenido su vehículo en un semáforo en rojo, «quizá sospechando que esa bolsa contuviera estupefacientes o algún objeto robado», asegura el abogado. Tras darle el alto, le pidieron que se bajara del vehículo. En ese momento, Manuel Javier López salió del coche con el móvil en la mano «con la intención en vano de grabar lo que pudiera suceder», reconoce. Sin mediar palabra, según la versión del abogado, «me tiraron al suelo y esposaron, rompiendo la pantalla del móvil, incautándomelo y todo ello en una calle muy céntrica y repleta de gente en las terrazas, sin ningún tipo de provocación previa», afirma en el recurso de amparo interpuesto ante el Alto Tribunal ayer, viernes, día 3 de junio.

Tras ser sometido a la prueba de alcoholemia, que arrojó un resultado positivo, fue trasladado a dependencias municipales acusado de un delito de atentado. Los agentes, según consta en el escrito remitido al Constitucional, «me introdujeron en el vehículo policial, esposado a la espalda y a modo de saco de patatas, en lugar de ir sentado, estirado a lo ancho del coche, en la parte trasera del vehículo, de tal suerte que me llevé un golpe contra la puerta», expone. Ante su insistencia en ser atendido por un médico, los agentes le trasladaron a la unidad de detenidos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde fue examinado por lesiones en la nariz.

Manuel Javier López sostiene en el recurso de amparo que fue esposado a una silla y empezó a recibir varias bofetadas en la cara. Posteriormente, el agente, al que identifica con su número de placa, «se autorompió el chaleco fluorescente que llevaba delante del recurrente y empezó a hacerle burlas y gestos». Antes de hacer el relevo con otros compañeros, un policía le amenazó, según la versión del denunciante.

Esposado a la espalda

Tras recibir el alta médica, los agentes advirtieron a Manuel Javier López que iba a ser conducido a las instalaciones del cuartel de la Policía Local, en el Rubín, por lo que él se resistió a salir de la unidad de detenidos del Huca, pidiendo que le trasladaran a las dependencias del Cuerpo Nacional de Policía. Su reacción provocó la ira de los agentes que, según expone en su recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, le «tiraron al suelo, permaneciendo engrilletado con los brazos a la espalda, proporcionándome toda una colección de patadas, muchas de ellas en la cabeza», explica el abogado. Los agentes le trasladaron al cuartel, donde los agentes de la Policía Local que le custodiaron esta vez fueron correctos. Según su relato, más tarde fue trasladado a la comisaría del Cuerpo Nacional donde pidió de nuevo ser trasladado al centro hospitalario para ser examinado de los golpes y hematomas que presentaba. La detención se había producido a las 12 de la noche, pero no fue trasladado de nuevo al Huca hasta ocho horas después. Tras ser visto por un nuevo facultativo que certificó las lesiones, regresó al calabozo del Cuerpo Nacional de Policía. Posteriormente el titular del juzgado de guardia le dejó en libertad, tras examinarle una médico forense.

Manuel Javier López ha recurrido ante el Tribunal Constitucional ante las «falsedades» que, según describe, contiene el atestado de la Policía Local y la indefensión que le provoca la desestimación sistemática de las pruebas que había solicitado, como grabaciones de las calles por las que circuló esa noche, al no haber realizado, según su versión, maniobras irregulares para la seguridad vial así como declaraciones de otros  testigos que había propuesto.