Oviedo-Semana Negra: el «principio de una gran amistad» con Márkaris de testigo

La visita al Ayuntamiento del escritor griego y su encuentro con los lectores en la biblioteca de La Granja llevan por primera vez el festival literario gijonés a la capital del Principado

Petros Márkaris, bajo la lámpara, entre Wenceslao López y Ana Taboada, junto a organizadores de la Semana Negra y concejales ovetenses
Petros Márkaris, bajo la lámpara, entre Wenceslao López y Ana Taboada, junto a organizadores de la Semana Negra y concejales ovetenses

Redacción

La literatura, género negro incluido, sirve para mostrar los conflictos, pero también puede servir para demostrar que es posible superarlos. Petros Márkaris está convencido de ello, y así lo ha defendido ante los 125 lectores que, en la biblioteca ovetense de La Granja, han escenificado la superación de otra distancia: la que hasta este momento separaba la Semana Negra de Gijón de la capital del Principado. La visita del creador del popular comisario Kostas Jaritos y de los responsables del festival que encara ya su recta final de este año han conseguido, 29 años después de su fundación, anular esa distancia y anticipar nuevas vías de colaboración para las próximas ediciones. Lo han comprometido el alcalde, Wenceslao López, la vicealcaldesa, Ana Taboada, y los concejales de Cultura y Educación, Roberto Sánchez Ramos y Mercedes González, respectivamente, durante la recepción previa celebrada en el ayuntamiento, según informan fuentes municipales.

Pero el acto central ha tenido como eje la literatura y la conversación entre un autor y sus lectores, siguiendo la costumbre de la Semana Negra. Ante los miembros del Club de Lectura que ha leído y trabajado su obra, Petros Márkaris ha asegurado que la relación de amistad entre su protagonista, un comisario, y el viejo comunista Zisis, perseguido y torturado durante la dictadura de los Coroneles, encarna la certeza de que «la confrontación política se puede superar». Como a menudo en España, la sombra de una guerra civil sigue enconando la política y las relaciones entre los griegos. Es más, según Márkaris, esa colisión es todavía «frontal» en su país, pero lo que sucede en sus libros es la prueba -aunque literaria- de que «la reconciliación es posible».

El escritor también ha hablado del género literario del que es estandarte, y ha asegurado que, a su juicio, la negra es la novela «más religiosa» porque en ella «el mal siempre es castigado», aunque siempre haya crimen de por medio. No puede basarse -ha dicho Márkaris- en los Diez Mandamientos porque «no hay novela negra, sin un muerto».

El autor griego también ha hablado sobre su inclinación hacia la realidad y al modo concreto en que ha partido de ella en personajes como el citado Zisis o Adriani y Katherine, insipirados respectivamente en un amigo y en su madre y su hija. Y no ha dejado de referirse a esos tomates rellenos que -como el buen yantar en general- apasionan a Jaritos tanto como a su padre literario.

Para cerrar la jornada queda una frase de Ana Taboada que ha ido, si no al género negro, sí al cine en blanco y negro para proclamar que lo acontecido entre Oviedo y la Semana Negra «es el principio de una gran amistad» para la que ya hay planes de futuro.

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