La pala excavadora demuele el poblado de chabolas de La Malata después de que sus 19 habitantes, uno de ellos un menor, lo abandonen voluntariamente con la asistencia de los servicios municipales
09 ago 2016 . Actualizado a las 14:22 h.Finaliza una etapa de la historia urbana de Oviedo. O más bien, de su historia suburbana, vinculada a las épocas de desarrollo sin planificación, de precariedad e infravivienda. Los últimos 19 habitantes del poblado de chabolas de La Malata, ubicado en la zona norte del barrio de La Corredoria, han iniciado hoy sin incidentes el desalojo de la zona y permitido así a la pala excavadora iniciar las tareas de demolición, que se prolongarán entre uno y dos días. Policía Local y funcionarios de los servicios sociales y veterinarios del Ayuntamiento han seguido los trabajos, que dejarán paso al arado de la zona que ocupara el asentamiento y a la colocación de cierres durante una semana aproximadamente.
Para el concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, el dispositivo «no ha supuesto complejidad alguna» dado que se había dialogado previamente con todos los ocupantes para que lo desalojaron voluntariamente de forma que no ha sido necesario ni el apoyo de la Policía Nacional ni de Protección Civil. Por su parte, la concejala de Atención a las Personas, Marisa Ponga, ha señalado que mientras existía el asentamiento una Unidad de Trabajo Social ha trabajado con los 19 ocupantes de las chabolas, uno de ellos menor, en un asentamiento que llegó a contar con 40 residentes. A todas ellas se les ofrecieron, previa a la notificación de desalojo, viviendas sociales, ayudas para el acceso a la vivienda, plazas en el albergue Cano Mata o plazas residenciales para las personas mayores, según ha explicado la edil socialista.
Tras recibir la notificación muchos desalojaron La Malata de forma voluntaria dado que sólo había una persona empadronada en Oviedo. En dos casos se les ha concedido una vivienda social, a una familia compuesta por los progenitores y un menor y a una mujer que vive sola. Según Ponga, ambos tienen las llaves de las viviendas desde el pasado viernes y se les seguirá dando un apoyo socio-educativo para facilitar su integración «porque no hay que olvidar que su modus vivendi es itinerante».
La concejala ha agradecido la colaboración y coordinación con el Gobierno del Principado a través de la Dirección General de Vivienda, «que ha tramitado con mucha rapidez el proceso de las viviendas» y ha destacado además la labor de la Unidad de Trabajo Social de La Corredoria. «Nos interesa facilitar una vida digna y saludable a las personas que estaban en ese asentamiento, en el que llegaron a cuantificarse más de 40 personas, entre los años 2015 y este 2016, que se fueron yendo por su carácter itinerante», ha añadido.
Por su parte, los animales que se encontraban en el poblado -gallinas, un perro y cerdos vietnamitas- tras ser capturados pasarán a la perrera municipal ya que todos ellos pertenecían a uno de los residentes en el asentamiento, ya fallecido.