Embargan un coche en Madrid por una multa de hace tres años en Oviedo

«¿Una sanción de Oviedo? Si yo no he estado allí desde hace 27 años», dijo el padre del sancionado cuando el vehículo fue precintado


Redacción

Las multas, uno de los mayores temores de los conductores. Las hay de variados importes, causas y gravedades y todos tratan de evitar como sea recibir una receta o la sorpresa que el cartero lleva a casa después de un tiempo en forma de notificación -acompañada muchas veces de un hermoso retrato del vehículo-. Una sorpresa de este tipo es la que se ha llevado el joven madrileño Héctor García Sánchez, de Alcalá de Henares, la cual ha llegado a su vida tres años después de haber visitado el Principado. En este caso ha llegado en forma de notificación de embargo y precinto del coche de su padre al cual pararon en un control rutinario y «dejaron tirado» a las afueras Alcalá de Henares, localidad en la que residen, por orden del Ayuntamiento de Oviedo. «¿Oviedo? Si yo no he estado en Oviedo desde hace 27 años», fueron las palabras del padre de Héctor a los agentes. ¿La razón del embargo y precinto? Una multa de zona azul que le pusieron a su hijo Héctor durante su estancia en Oviedo y que «se ha salido de madre».

«Fui a Asturias a pasar unos días, concretamente a Llanes, y me acerqué desde allí a conocer Oviedo», cuenta Héctor García. Al parecer el joven, una vez que hubo llegado a la capital, estacionó su vehículo -un Rover de color verde que pertenece a su padre- en las cercanías del Parque del Oeste en una plaza de aparcamiento de zona azul, regulada por el ayuntamiento. Hasta ese momento, todo en orden. Héctor estuvo descubriendo todo aquello que la ciudad tiene que ofrecer a los forasteros, pero a la hora de emprender el regreso fue cuando empezaron a suceder algunos hechos que le dejaron fuera de juego: cuando llegó -eso sí, sobrepasando la hora estipulada- el coche no estaba. «¡Joder! ¡Me han robado el coche!», dice que fue lo primero que pensó, pero la realidad era bastante diferente. «Me quedé parado, llevándome las manos a la cabeza y no sabiendo qué hacer. En ese momento salió un señor del bar de enfrente que, al verme, se acercó a mí y me avisó de que si era el dueño de un coche verde tenía que decirme que se lo había llevado la grúa», comenta el joven madrileño que todavía relata los hechos con toda incredulidad a pesar de los años.

Héctor ya estaba a punto de ir a denunciar la sustracción de su coche cuando le avisaron de que se lo habían llevado aunque, en su opinión, lo que la grúa hizo fue «un robo en toda regla». «El coche estaba aparcado dentro de las líneas, bien estacionado», añadiendo, con algo de sorna, que estaba «de hecho, muy bien aparcado». «Que me pongan la multa por llegar fuera de hora, correcto, pero, ¿que se lo lleve la grúa?», comenta el joven. Acto seguido acudió al depósito, donde recuperó el vehículo previo abono de 80 euros, pero se negó a pagar el importe de la multa por aparcar fuera de hora en zona azul en ese momento por el «terrible cabreo» que llevaba encima. Haciendo algunas conjeturas incluso pasó por su cabeza que «tenía que haber una especie de chanchullo entre el Ayuntamiento de Oviedo y la grúa». Pensó en tomar algún tipo de acción legal, denunciar, pero con su vuelta a Madrid estos pensamientos desaparecieron con el tiempo y lo acaecido quedó una anécdota más.

Tres años después llega «la sorpresa»

Madrid, 18 de octubre de 2016. Tres años después del incidente ovetense, el padre de Héctor circula por las afueras de Alcalá de Henares con el famoso Rover verde y es parado en un control. Esa parada, que no debería llevar más de unos minutos y se saldaría con un «puede continuar, gracias» por parte de la Benemérita, tuvo un desenlace totalmente inesperado: una notificación de embargo y el vehículo precintado. Sin saber por qué le quitaban el coche, ya que no han recibido ninguna notificación en estos años, el señor preguntó al agente la razón, que resultó ser el ayuntamiento ovetense por aquella multa impagada. «¿Oviedo? Si no he estado allí hace 27 años por lo menos», fue la contestación. «A los agentes les salía el expediente. Oviedo lo había lanzado a nivel nacional cuando debería ser una causa local», comenta Héctor. También relata que lo que le ha ocurrido a su padre habría podido ser mucho peor ya que es una persona mayor. «Mi padre tiene 72 años y ha tenido la suerte -entre comillas- de que le han parado justo a la salida de Alcalá de Henares, porque podría haber ocurrido en otro lugar y quedarse tirado en medio de la nada», comenta.

Por lo tanto, tres años después, vuelta a empezar. Les ha tocado abonar la multa -que ha ascendido a 123,75 euros con el paso del tiempo- para levantar el embargo del vehículo. «Por suerte los costes de arrastre y depósito no nos los han cobrado porque han considerado que lo que nos han hecho era una vergüenza. Los agentes no se lo creían, se llevaban las manos a la cabeza», comenta el madrileño, que tiene muy claro cual será su siguiente paso: tomar acciones legales contra el Ayuntamiento de Oviedo. «Lógicamente quiero denunciarles por ejecutar estas acciones, las cuales creo que están fuera de lugar y son claramente abusivas, tratando al ciudadano como un delincuente», asegura, definiendo la situación como «una auténtica tomadura de pelo».

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