El hijo de la mujer muerta tras un desahucio en Oviedo denuncia a la forense

José María Fernández mantiene que tiene dudas sobre si la muerte «pudo ser violenta» y el caso se cerró «como si fuera natural»

José María, el hijo de Conchi
José María, el hijo de Conchi

Oviedo

José María Fernández González ha presentado una denuncia ante el juzgado de instrucción número 3 de Oviedo, en funciones de guardia, contra una médico forense, a la que identifica por su carnet profesional, ante las versiones contradictorias que, según asegura, le ha ofrecido sobre las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento de su madre, María Concepción González. La fallecida había sido desahuciada de su domicilio y su cadáver había sido localizado el pasado verano, en avanzado estado de descomposición. Según los primeros indicios de la investigación, podría llevar muerta once días hasta que fue descubierto su cuerpo en una vivienda de su propiedad, en el barrio de San Lázaro (Oviedo).

El joven contactó con la médico forense en dos ocasiones. La primera vez fue el 10 de agosto pasado cuando le comunicaron que su madre había aparecido muerta. Según recoge la denuncia, José María Fernández le preguntó las circunstancias del fallecimiento y la médico forense le habría respondido que «mi madre tenía un golpe en la cabeza y que había un charco de sangre»; palabras que, según explica, llegaron a escuchar un amigo que le acompañaba y los dos policías nacionales que estaban presentes en la conversación. La segunda vez que hablaron fue el pasado día 7 de septiembre cuando la fue a visitar al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Principado de Asturias, en el barrio ovetense de La Corredoria, y le desmintió que hubiera utilizado esas expresiones, ciñéndose al informe que había emitido donde obviaba esos dos detalles.

Las sospechas del hijo

José María Fernández advierte en la denuncia que ha apreciado varias contradicciones que le llevan a sospechar que su madre pudo haber tenido presuntamente «una muerte violenta», que no se correspondería con la conclusión a la que llegó la médico forense en su informe donde señala expresamente que en el examen externo «no se objetivan lesiones, de origen traumático ni signos de lucha y/o defensa» y donde apunta a la probabilidad de que se trate de una «muerte natural»

El hijo de María Concepción González se quedó decepcionado en la visita que concertó con la médico forense el pasado mes de septiembre, en las instalaciones del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Principado de Asturias, donde le negó tajantemente que le hubiera dicho que «mi madre tenía un golpe en la cabeza y que había un charco de sangre, lo cual escuchó mi amigo y los dos policías nacionales allí presentes». Según su versión, recogida en la denuncia ante el juzgado de guardia, la médico forense atribuyó la sangre aparecida en la cocina de la vivienda, «a líquidos de la descomposición» y varios profesionales de medicina a los que dice que él ha consultado le ratifican que «tiene que haber una herida abierta y la persona estar viva con pulso». Unos datos que pide que se investiguen judicialmente.

José María Fernández argumenta en la denuncia, interpuesta el pasado viernes 28 de octubre, que estos indicios le llevan a sospechar que a su madre «le hicieron algo» y no da credibilidad a la posibilidad apuntada inicialmente de que María Concepción González pudo haber sufrido un desmayo, que le provocara una caída, a consecuencia de la cual pudiera haber sufrido un golpe que justificara la sangre aparecida en la cocina de la vivienda.

Una herencia mediatizada por embargos, desahucios y denuncias

María Concepción González tenía 55 años en el momento de su muerte. Desde entonces, su único hijo, de 30 años, está revisando cientos de documentos para intentar salvar el piso y mantener el legado familiar. Su herencia está mediatizada por embargos, desahucios y una acusación de presunta estafa de la que su madre culpaba a su abogada y procurador por las minutas del procedimiento seguido, así como denuncias ante el juzgado y los respectivos Colegios profesionales y posteriores cambios con la asignación de letrado y procurador del turno de oficio.

Son cientos de folios oficiales con notificaciones y resoluciones judiciales de un largo procedimiento que ahora José María Fernández tiene que revisar para ponerse al día; hay cartas manuscritas, recibos y anotaciones que su madre, con rigurosa meticulosidad, recopiló durante años y que conforman decenas de tomos de un expediente que ahora su hijo intenta descifrar para tratar de evitar la pérdida del patrimonio familiar.

Su abuelo materno, Ángel, falleció en el año 2006 y dejó en herencia tres pisos a sus dos hijas: María Ángeles y María Concepción. Una vivienda para cada una de ellas y una tercera compartida al 50 por ciento. En noviembre de 2015, María Concepción González encabezó  una manifestación para impedir el desahucio de su piso, ubicado en la calle San Melchor García Sampedro. En aquella ocasión, le acompañaban los miembros de la Plataforma Stop Desahucios, la vicealcaldesa de la corporación de Oviedo, Ana Taboada, la edil de Somos Isabel González Bermejo, la concejala de Izquierda Unida Cristina Pontón y el ahora diputado Emilio León, de Podemos, entre otros representantes políticos. La movilización popular logró paralizarlo y María Concepción tuvo una tregua momentánea porque, apenas un mes y medio después, ya sin cámaras ni prensa alrededor, una comisión judicial volvió y fue desahuciada, según corrobora su hijo.

Las presuntas negligencias

José María Fernández reconoce que se llegó a plantear incluso en renunciar a la herencia, pero enseguida desechó la idea. Tiene claro que quiere «ir a por todas» y evitar la pérdida del piso. De momento, tiene voluntad y actitud pero le falta dinero para pagar el impuesto de sucesiones, a abogados, procuradores para iniciar de nuevo todo el procedimiento, pero no quiere que la lucha de su madre se pierda definitivamente. «Esta es una carga impresionante. Voy a luchar. Quiero conservar mi legado. Es lo único que me queda. La herencia de mis abuelos, de mi madre, de toda una vida», sostiene.

A este frente judicial, José María Fernández suma ahora otra vertiente más con la denuncia que ha interpuesto contra la médico forense. Para reforzar su denuncia aporta unas fotografías con la sangre encontrada en la vivienda. Dice que con esta actuación sólo desea esclarecer la muerte de su madre. «He visto muchas contradicciones. La Policía dice en un informe que vieron a mi madre tumbada en el suelo de lado; la forense dice que estaba boca arriba. Aquí ha habido negligencias y quiero que se aclare todo», reitera una y otra vez.

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