Los familiares del profesor asesinado en Teatinos califican de «alimaña» a su excuñado y censuran la actuación judicial y penitenciaria que no evita el primer permiso de salida
04 nov 2016 . Actualizado a las 18:32 h.La familia de Isaac González, asesinado por José Luis Fernández Alas, exyerno de la víctima, en el barrio ovetense de Teatinos, en el año 2002, ha calificado como una «alimaña» al recluso y ha mostrado su indignación, dolor y decepción con el sistema judicial y penitenciario por no impedir que el autor del crimen pueda salir de permiso mañana, viernes, para disfrutar de sus primeros cuatro días en libertad.
Fernández Alas lleva cumplidos 14 de los 42 años de condena que le fueron impuestos por la Audiencia Provincial de Oviedo por el asesinato del profesor ovetense, al que no dejó opción alguna de defensa, cuando tras sorprenderle en el garaje del domicilio familiar le asestó varios hachazos que acabaron con su vida. Y, con el arma ensangrentada, en la mano, mantuvo retenidas, durante cuatro horas, a su exmujer, a su exsuegra, a sus dos hijos menores de edad y a la bisabuela en el domicilio, hasta que, con la intervención de un mediador del Cuerpo Nacional de Policía, los agentes pudieron detenerle y liberar a la familia. Una pena en la que se incluyen los cinco delitos de detención ilegal y el allanamiento de morada.
Dos salidas, denegadas
Tras dos negativas consecutivas a sus peticiones de permisos, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ha acordado la concesión de esta primera salida, tras obtener el visto bueno de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de Villabona y de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).
La Fiscalía del TSJA declinó hacer «cualquier valoración sobre las decisiones que adopta», según confirmó un portavoz.
El auto del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, por el que se autoriza a José Luis Fernández a abandonar durante cuatro días la prisión, es firme. Una decisión que ha encendido los ánimos de la familia de la víctima que ha intentado, sin resultado, conseguir una entrevista con la fiscal superior, María Esther Fernández, para tratar de transmitirle su inquietud y preocupación por esta decisión.
El hijo del fallecido, Isaac González, ha mostrado el sentimiento de dolor y rabia de la familia a través de una carta manuscrita. Isaac González reconoce que aunque esta posibilidad entraba dentro de las posibles hipótesis, confiaban en que no se produjera. «Esperaba que este día llegara más tarde, mucho más tarde, pero lamentablemente el sistema nunca falla cuando se trata de acudir presto a su cita con el despropósito. El asesino de mi padre saldrá de la cárcel a disfrutar de su primer permiso, cuatro días fuera de ese recinto en el que ha vivido mucho más cómodamente seguramente de lo que os imaginéis. Ni la memoria de mi padre, ni nuestra dignidad? la de mi madre, mi hermana, mis sobrinos, mi abuela, que en paz descanse, que fuimos víctimas directas de esta atrocidad, ni la de todas la personas que nos quieren merecen este desprecio», señala.
«Me asquea como víctima y jurista»
Isaac González asegura que la familia estaba intentando recuperarse de la pérdida de su padre en tan dramáticas circunstancias y era consciente de que el asesino iba a salir algún día de la cárcel, una vez cumplida la condena, pero confiaba en que cumpliera íntegra la pena, sin permisos. Admite que sabían que «posiblemente algún día habría que afrontar el hecho de que esta alimaña salga de la cárcel, la hemos interiorizado y asumido, que lo haga antes del último de los días que la ley admite, sencillamente hace que el vómito impida su digestión. Que además tenga la bendición del juzgado de vigilancia penitenciaria y de la fiscalía laminando el procedimiento legalmente establecido me asquea como víctima y como jurista», explica dada su doble condición de afectado como hijo del fallecido y abogado de profesión.
Tiene palabras de cariño hacia su familia y especialmente por su manera de afrontar las dramáticas circunstancias que rodearon el asesinato de su padre. «Me enorgullezco de mi madre, de mi hermana, de mis sobrinos, de mi mujer, de cómo hemos superado algo tan trágico, injusto y amargo, de cómo hemos sido capaces de reconstruir nuestra vida, de cómo hemos podido decir que el asesino logró lo fácil, acabar con la vida de mi padre, minusválido.., indefenso.., pero que no ha acabado ni con su espíritu ni con su legado, que somos nosotros, ahí, que sepa que no lo logrará, que nunca tendrá esa satisfacción, nos hemos ganado a pulso nuestra felicidad aún en el dolor».
La mirada «retadora del asesino»
Asimismo, censura la actuación de los peritos que declararon en la vista oral del juicio y recuerda la mirada «retadora que me dedicó el asesino como despedida», dice al rememorar la última vez que vio a su excuñado. Isaac González advierte de que, en aquella ocasión, con la sentencia condenatoria, respiraron momentáneamente. «Al menos teníamos el consuelo de haber obtenido justicia, y os aseguro que es fundamental para alcanzar un mínimo de paz interior y descanso. Ahora nos encontramos con que el sistema, presto a su cita nos falla, y viene a quebrar nuestro ánimo, a dinamitar uno de los dos pilares sobre los cuales, en equilibrio casi funanbulista nos sustentamos. Veremos los futuros derroteros, pero mucho me temo son más bien oscuros».
La familia de la víctima pide que el asesino cumpla hasta el final toda la condena, sin rebajas por hipotéticos arrepentimientos, de los que José Luis Fernández Alas no ha hecho ningún tipo de amago. «Hay una forma de medir el arrepentimiento, muy fácil, entendible, infalible, comprensible hasta para un niño: que se quede, que se quede hasta el último de los días de cumplimiento de su condena en prisión, quien quiera que esté arrepentido de algo así que se quede. Ah no! de ese arrepentimiento ni hablamos claro, nos gusta el que se disuelve como un azucarillo, hablamos del que sale gratis, el que abre la puerta a escapar?Son días muy tristes, pero por ello, con mayor motivo, quiero terminar este desahogo dando las gracias a todas las personas que nos habéis demostrado que nos queréis y nos habéis apoyado en los momentos más bajos. Mil gracias por estar ahí», concluye.