El Colegio Oficial de Arquitectos reivindica en una carta abierta el reconocimiento del escultor y, en concreto, el montaje de la obra construida en la plaza del lago Enol
17 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La Voz de Asturias reproduce la carta firmada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias y dirigida al Ayuntamiento de Oviedo:
El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias quiere reivindicar la deuda histórica que existe con el arte contemporáneo en la ciudad de Oviedo y en concreto con la obra de Fernando Alba construida en 1988 en la plaza del lago Enol, en el barrio de Ventanielles, y desmontada posteriormente.
El escultor ha manifestado la idoneidad de la nueva ubicación en los espacios públicos de Llamaquique, donde el Ayuntamiento de Oviedo encargó la redacción de un anteproyecto de remodelación y reordenación de una zona que contemplaba la ubicación de la controvertida escultura frente al edificio del juzgado.
Fernando Alba tiene una sólida y valorada obra erigida en espacios públicos siendo reconocido con el Premio Nacional de Escultura en el año 1971. Ha sido Premio Internacional de escultura Autopistas del Mediterráneo en 1974, con la obra Sin título, levantada en la autovía del Mediterráneo. Posteriormente levantó Homenaje a Clarín en 1984 en el parque de El Entrego y la escultura para la Fosa Común del cementerio civil de San Salvador en Oviedo en 1986. Un año después, en 1987, realizó un mural en Cangas del Narcea. Otras obras públicas dignas de mención serían Sin título en el Valle de Saliencia (Somiedo), realizada en 1988 o la conocida obra Sombras de Luz en Gijón instalada en 1998. En 2015 inauguró en Grado el complejo escultórico Memoria herida.
La escultura de Fernando Alba se ha convertido en un símbolo reivindicativo de la ausencia de sensibilidad hacia el arte contemporáneo y ha sido objeto de numerosos artículos en la prensa regional asturiana, siendo foco de una intensa reivindicación mantenida en el tiempo.
La preocupación por la cualificación del entorno urbano y la sensibilidad artística propia de nuestro quehacer profesional nos conducen a sentir como una gran pérdida para la ciudad la falta de la escultura de Fernando Alba. El tener apilados los materiales que conformaron la escultura en un solar municipal no es el destino que merece la obra de uno de nuestros mejores escultores contemporáneos. Quizás habría que hablar de dignidad urbanística para solventar la afrenta a la cultura que se realizó con el desmontaje de la pieza en el año 1995.
Con similares criterios se quiere apuntar que se han retirado las puertas realizadas por el escultor en el año 1973 del que fue el comercio Las Novedades, estando las mismas catalogadas y protegidas. Al haber un cambio en la dirección del establecimiento es normal que se quiera realizar un nuevo enfoque comercial al local, pero siempre que no provoque nuevas pérdidas al patrimonio de la ciudad. El comprobar desde instancias municipales los motivos que ocasionaron la retirada de las mismas y verificar que no han desaparecido puede evitar una nueva situación similar a la de Ventanielles.
Desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias se pide a la actual corporación que ponga los medios necesarios para que se realice el montaje de la escultura en la nueva ubicación propuesta y se acabe con una situación que nunca debió suceder.
La ciudad se lo agradecerá.