Así se podría haber evitado la muerte por monóxido de carbono del operario ovetense

Algunas pequeñas medidas de seguridad frente a la degradación de los pellets hubiesen impedido la tragedia en Ventanielles


Redacción

El monóxido de carbono (CO) ha azotado Asturias los últimos días. A los dos trabajadores afectados en Oviedo por el gas mientras trabajaban en un silo de almacenamiento de pellets, uno de los cuáles ha fallecido, se ha unido la tragedia de un matrimonio de Degaña. El marido ha fallecido y la mujer se encuentra en estado grave. Estos sucesos hacen surgir varios interrogantes. ¿Qué se sabe del CO? ¿Cómo actúa? A estas preguntas se une, quizá, la más importante: ¿Podrían haberse evitado estas desgracias? Al parecer, sí, siguiendo unas cuantas medidas de seguridad. O eso es lo que afirma Gaspar García Verdugo, un perito judicial de investigación de accidentes laborales, que lleva denunciando desde hace años los peligros del almacenamiento de pellets.

«Se podrían evitar muy fácilmente estos sucesos llevando unos simples detectores. Son unos aparatos del tamaño de un paquete de tabaco que llevan un piloto y una sirena que, en cuanto detecta el gas, se pone a pitar de una forma tremenda», explica García Verdugo. Se trata del mismo detector que utilizan todos aquellos operarios de eléctricas, alcantarillado, etc. que, cuando bajan a los pozos, llevan uno multigas. De todas formas, añade que las instalaciones «deberían tener instalado por defecto uno automático». «Los trabajadores eran formados y experimentados, pero aún así hay industrias donde si no llevas el detector no te dejan pasar», resalta, agregando que «la señalización únicamente indica el peligro, pero no lo soluciona. Por eso hay que tomar medidas».

Los pellets, la causa del accidente de Oviedo

En el caso de la caldera de Oviedo, el experto afirma que el origen está en la fuente energética que usaba la caldera, los pellets. «Cuando cogen cierto grado de humedad, los ácidos grasos presentes en los pellets se descomponen y generan monóxido de carbono», explica. Al parecer la estanqueidad del silo se pierde por el tornillo de sinfín que permite alimentar a la caldera de pellets. El gas comienza entonces a acumularse, hasta que alguien accede al lugar y se «sumerge» en él, ya que monóxido de carbono es un gas más pesado que el aire.

 «Cuando sucede un caso de envenenamiento por monóxido de carbono se dan lugar varios procesos, pero el principal es que la hemoglobina, que es la encargada de transportar el oxígeno a través de la sangre, se transmuta en carboxihemoglobina», cuenta García Verdugo. Dicha proteína, fruto esta fusión, se disemina por el cuerpo impidiendo la llegada de oxígeno y transportando CO al cerebro  y demás órganos, lo que provoca que la gente «se duerma». «Una vez te vas intoxicando te sucede sin darte cuenta, hasta morir. Es una sensación muy rara», cuenta el perito. No ser consciente del suceso es posible gracias a que el gas es inodoro, insípido e incoloro.

Casos por todo el mundo

No es un caso aislado, ni mucho menos, el de las muertes por monóxido de carbono ocasionadas por pellets. El primer caso documentando al que hace referencia García Verdugo se remonta al año 2006, cuando un trabajador resultó fallecido y otro gravemente herido en la descarga de un barco lleno de pellets en Rotterdam. A partir de entonces se comenzaron a documentar casos en Suecia, Alemania, Suiza… Todos ellos con fallecidos u hospitalizados.

«Hay numerosos estudios que demuestran los peligros del monóxido de carbono en los silos, como algunos de la Universidad de Oxford que arrojaban como resultado una concentración superior al triple de lo permitido», expone el perito, que reclama «medidas urgentes» por parte de los legisladores. Hace referencia a otros países, como Alemania, que desde el año 2010 tienen normativas reguladoras «que aquí son inexistentes pero que permiten seguir exportando toneladas de pellets». «Se hacen estudios y propuestas que cuando llegan a los políticos se evaporan», concluye.

Medidas de seguridad

Una serie de medidas son necesarias para poder trabajar con plena seguridad en este tipo de ambientes, tal como se desarrolla en en manual elaborado por García Verdugo y Beatriz Rodríguez Ramón. Además del detector personal de CO, el automático y la correcta señalización, se recomiendan las siguientes directrices:

-Comprobación de la calidad del aire y equipo de respiración autónoma.

-Para almacenamientos de menos de 30 Tm, ventilación natural en la base y para los superiores a esa cifra es necesaria la ventilación.

-NUNCA entrar al silo con ambientes de oxígeno inferiores al 21%. Por debajo de esa cifra se producen defectos de atención, mareos, náuseas, inconsciencia, y por debajo del 16% la muerte. Esta se puede puede dar sin síntomas previos y con solo asomar la cabeza por la entrada del silo.

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