Se vende. Razón: El Antiguo

Cada vez son más los locales comerciales y viviendas disponibles en el casco ovetense, algunos de ellos de difícil salida por sus particulares características

Diferentes inmuebles que se ofertan en el casco antiguo de Oviedo
Diferentes inmuebles que se ofertan en el casco antiguo de Oviedo

Redacción

Reconvertirse o morir. Las ciudades evolucionan constantemente y su núcleo original, el casco antiguo, ha de hacerlo con ellas o corre el peligro de quedar anclado en otro tiempo, en el mejor de los casos, o en un estado de abandono o ruinas. Por un motivo u otro no es extraña la proliferación de inmuebles en venta o alquiler en estas zonas de las ciudades, y Oviedo no es la excepción. Locales comerciales, bares cerrados, numerosas viviendas o incluso edificios enteros representan la abundante oferta inmobiliaria de la zona antigua de la capital asturiana, lo cual se puede comprobar con un paseo por cualquiera de sus calles. No es difícil hallar carteles con las inscripciones «se alquila», «se vende» o «se traspasa». ¿Qué está pasando para que abunden tanto?

«Últimamente sí que hay problemas para dar salida a los locales, ya que el comercio se está centralizando en Doctor Casal, Uría, 9 de mayo…», comenta el gerente de la inmobiliaria Allen Globe, David Allen. En su opinión, a un emprendedor ha de interesarle estar ubicado en el centro o semicentro «idealmente», o en una arteria principal de un barrio». Al parecer muchos locales libres del casco antiguo se corresponden con comercios tradicionales que quedan vacíos debido a jubilaciones, a los cuales es «muy difícil» darles una salida diferente a la hostelera. Es el caso las calles estrechas, u otras como Postigo, o la Corrada del Obispo, donde han observado este tipo de comportamiento que hace que la venta o alquiler sea más complicado.

Aún así, David Allen señala que los hábitos de la gente «han cambiado» y no se venden tantos locales de ocio nocturno o copas, además de que los dueños de este tipo de negocios se han visto bastante afectados por la normativa municipal de ruidos, por ejemplo. Ello implica unos gastos extra en acondicionamiento de los locales, que por su tipología «muy antigua» no cumplen con las citada legislación y es muy costosa su adecuación. «El m2 en el casco antiguo está en alquiler, más o menos, a 10 euros. Siguiendo esa regla de tres, el alquiler de un local comercial de unos 100m2 saldría por unos 1.000 € al mes, a los cuales habría que sumar, al menos, otros 50.000 de reformas», concreta el gerente de la inmobiliaria Allen. También habría que tener en cuenta la insonorización, salidas de humos, etc. que cumpliesen adecuadamente las normativas, por lo que la suma en rehabilitación podría incrementarse. Allen se atreve a ser más concreto y pone como ejemplo un local hostelero de 120m2 en la calle Oscura que, rehabilitado, saldrían por unos 150.000 euros.

No todo es tan negro en el casco antiguo, hay zonas en las que apenas quedan bajos comerciales libres. Es la situación de las zonas de El Fontán y las calles Magdalena o Cimadevilla. «En éstas áreas los arrendamientos tienen muy buena salida, funcionan perfectamente y en cuanto uno queda libre no tarda apenas en ser ocupado», señala David Allen.

La venta y el alquiler residencial

Las viviendas vacías en el antiguo ovetense también han aumentado mucho, principalmente debido a la crisis, pero parece que les espera un futuro mejor que el de los locales. «La incertidumbre política ha afectado mucho al mercado. Ha habido un incremento de las ventas desde la crisis de, aproximadamente, un 30%. Hay más ventas, pero ello también obedece a que hay mucha más oferta», asegura el gerente de la agencia inmobiliaria Arxus, José Ramón Fuente. «De hecho, diría que es uno de los mejores momentos para comprar por la bajada de precios», añade.

También los alquileres están viviendo un repunte. «Se están haciendo muchas operaciones debido a que se han ajustado mucho los precios», comenta, aunque resalta que los propietarios, por su parte, todavía «no los ajustan de motu propio». A su juicio, no son conscientes de que el precio de mercado en 2016 no es el mismo que en 2006, en plena burbuja inmobiliaria. «Se quedaron anclados con aquél pensamiento, con el precio que ellos pagaban o pagaron. No se dan cuenta de que lo que marca los precios es lo que la gente esté dispuesta a pagar y eso ha cambiado mucho”, sentencia.

Poniendo ejemplos «por arriba y por abajo», Fuente comenta que un «buen piso» de 90m2, completamente reformado y con unas vistas que alcanzan prácticamente el Parque San Francisco puede salir por unos 230.000 euros. Sin embargo, una vivienda del mismo tamaño pero que necesite una reformas puede bajar hasta los 50.000. «El precio final depende de muchos factores -la zona, si es interior, etc.- pero, principalmente, del estado en el que se encuentre», afirma, aunque agrega que un edificio nuevo «no tiene por qué ser mejor que uno de hace 100 años para nada».

Singularidades y problemas de la zona vieja

El casco es una zona diferente y singular de la ciudad, principalmente por su arquitectura. «Son edificios muy antiguos y peculiares, sin ascensor… en cualquier otra zona muchas no tendrían ninguna salida» comenta el gerente de Arxus. También le parece que el perfil de inquilino está bastante definido: «gente joven o bohemia». Entre sus problemas Fuente destaca el constante movimiento -«de día y de noche los fines de semana»- el ruido y que la población está «bastante envejecida». «Muy poco a poco va mejorando, pero necesita un impulso más grande. Prevemos que en el futuro tendrá una importancia comercial enorme y una apertura muy buena al resto de la ciudad», asegura.

Por último, uno de los mayores problemas de las inmobiliarias es el de darle salida a los edificios enteros que se encuentran a la venta. Fuente explica que es un asunto «bastante complicado», ya que generalmente es un constructor el que compra y que, con la actual coyuntura económica, entre el coste de construcción, licencias, etc. es muy difícil sacarle rentabilidad. «Tendrían que venderse muy baratos, casi a precio de coste. Es casi seguro que se perdería dinero», afirma el gerente, que concluye añadiendo que también se dan casos en los que comprar el edificio entero y rehabilitarlo para uso personal es «un capricho que algunos pueden y se permiten».

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