Los criminólogos creen que el violador del estilete debería ser tratado «para evitar la reincidencia»
OVIEDO
El vicedecano se muestra partidario de hacer un estudio individualizado para conocer su perfil y asegura que el problema de los violadores «no es sólo sexual, sino también mental»
24 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El rechazo social a facilitar la reintegración en la sociedad a Félix Vidal Anido, de 53 años, conocido como «el violador del estilete», puede ser contraproducente tanto para evitar posibles reincidencias en su conducta como para ralentizar las posibilidades de someterle a posibles tratamientos médicos que dieran mayores garantías a los ciudadanos para que la alarma social rebajase el tono considerablemente. Así lo entiende Miguel Ángel Perianes, vicedecano del Colegio de Criminólogos del Principado de Asturias, quien se muestra partidario de realizar estudios pormenorizados e individualizados para conformar el perfil de estas personas con conductas antisociales y poder tratarles de forma adecuada para conseguir que, una vez excarcelados, no vuelvan a recaer en la actividad delictiva.
Vidal Anido fue excarcelado hace tres años, tras acogerse al fallo del Supremo que echó por tierra la «doctrina Parot». Su salida de prisión, al igual que la de otros violadores con múltiples antecedentes policiales y penitenciarios, fue muy controvertida ante el temor de que, una vez en la calle, pudiera volver a reincidir. En principio todos los excarcelados salían sin trabajo, sin dinero y, en algunos casos, sin arraigo familiar. Al abandonar la prisión de Villabona, Félix Vidal había manifestado su intención de ir a residir a Galicia, donde sigue viviendo su familia, o a Barcelona. Sin embargo, cuando hace apenas una semana su fotografía apareció en los medios de comunicación y en las redes sociales, al trascender que vivía en el barrio de Teatinos, en Oviedo, su historial volvió a salir a la luz. Había permanecido 32 años encarcelado por su responsabilidad en 56 agresiones sexuales, algunas de ellas durante permisos penitenciarios. Y el rechazo social se recrudeció.
Desde la infancia y adolescencia
Miguel Ángel Perianes reconoce que, su historial a secas, «nos hace pensar que nos encontramos ante una especie de persona irrecuperable, pero no es la opinión ni la repulsa social todo lo que tenemos que tener en cuenta». Desde el punto de vista criminológico, el primer objetivo es crear un perfil de este tipo de delincuente. Para ello, comienza estudiando su infancia y adolescencia buscando si hay alguna razón que pueda influir en su comportamiento futuro. «Con carácter retrospectivo conocemos que desde su infancia y debido a constantes traslados de domicilio por parte de su familia, la atención hacia él no fue del todo lo suficientemente apropiada, formando su precaria personalidad por sí mismo. Sabemos que a sus 7 años sufrió abusos sexuales que al no ser denunciados nos indican que pudieron ser producidos por familiares o personas cercanas, creando en su mente un desequilibrio que poco a poco fue creando en él una conducta antisocial. Tenemos conocimiento de que sus primeras violaciones fueron cometidas a niñas entre 3 y 14 años, para posteriormente y trascurridos años de internamiento se decantara por personas adultas acordes con su edad», expone.
Para el vicedecano del Colegio de Criminólogos, la patología de los violadores, contrariamente a lo que pueda pensarse, no es un problema estrictamente sexual, sino también mental. Perianes advierte de que son personas que sufren un «trastorno de personalidad», y afirma que se sienten satisfechas «no sexualmente, sino dominando y sometiendo» a sus víctimas.
La castración química y la corrección de conductas antisociales
¿La recuperación es posible? ¿Las terapias están encaminadas a controlar los impulsos y la ansiedad? ¿Los manuales que usan los terapeutas están actualizados con posteriores estudios? ¿Hay tratamientos específicos? Son preguntas para las que existen contestaciones no coincidentes, pero para las que los criminólogos pueden aportar su especialización y encontrar las respuestas y sobre todo las soluciones adecuadas. «Estas cuestiones nos hacen pensar que antes de iniciar terapias con estas personas debería elaborarse un perfil de cada uno, atendiendo a su trayectoria, antecedentes y formas de vida», ratifica el vicedecano.
Perianes se pregunta si influye en la mente de los violadores la reacción negativa de la sociedad cuando salen de prisión y si en la recuperación tiene algo que ver que los legisladores ahonden en los derechos de la mujer, influyendo negativamente para el pensamiento del violador. «Los violadores pueden estar en las cárceles, en las Unidades Terapéuticas y Educativas (UTES), donde no estén mujeres o en cualquier otro módulo con rechazo del resto de delincuentes. Desde luego, métodos como la castración química que la sociedad quiere en parte, está demostrado que no controla la violencia», señala.
El vicedecano reivindica el trabajo de los criminólogos como los especialistas mejor preparados para realizar este trabajo. «Los criminólogos somos guardianes de la sociedad dentro y fuera de las instituciones, porque tenemos capacidad de realizar esos perfiles y elaborar ese estudio que daría muy buenos resultados para corregir y paliar este tipo de conductas antisociales», constata.