«Sólo queremos trabajar. No somos enchufados del PP»

Los 29 trabajadores de la Auxiliar de Recaudación lamentan que el tripartito les «desmovilizara en la calle» para dejarles en un limbo, en casa y sin paro. Aseguran que al empresario «no le tembló la mano» para despedirles


Oviedo

Al empresario Joaquín Molina «no le tembló la mano» cuando empezaron los recortes en la Auxiliar de Recaudación y la plantilla comenzó a menguar. De los 52 trabajadores iniciales, quedaron 29 que «manteníamos el tipo» mientras realizaban todo tipo de tareas para conservar sus empleos, incluyendo horas extras «impuestas» a quince minutos de concluir la jornada que nunca se cobraron. Aseguran que hicieron de todo y sólo les faltaba «limpiar el baño», describen gráficamente. Pero apenas les sirvió, ya que el 18 de enero pasado el cese llegó inexorablemente. Un despido colectivo que se dirimirá el próximo 2 de marzo ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) y será el punto de inflexión en un conflicto laboral en el que está en juego el servicio de gestión de los impuestos de la capital asturiana y el futuro de una treintena de personas, con un promedio de edad de 44 años.

En casa y sin cobrar el paro

Las situaciones personales y familiares de cada uno de los 29 trabajadores que componían la plantilla de la Auxiliar de Recaudación son delicadas. Hay cabezas de familia de las que dependía el único sueldo que entraba en el domicilio, personas con el cónyuge también desempleado; algunos con hijos en edad escolar y otros con jóvenes universitarios, con hipotecas y gastos fijos a los que hay que hacer frente. Y, entre tanto, ellos siguen en casa y sin cobrar aún la prestación por desempleo ante el limbo en el que se encuentran mientras se resuelven las demandas planteadas en los tribunales de justicia por su abogado Federico Fernández Álvarez-Recalde, quien defiende que en su caso no ha habido un cese de actividad, sino una sucesión de empresas.

María Jesús Castiñeira Fernández y Ángel Antonio Fernández eran los delegados de Personal. Ambos empezaron a representar a sus compañeros cuando los trabajadores decidieron organizarse, en el año 2015. «La gente sólo quería trabajar y hasta ese momento quienes pilotaban el proceso eran de la empresa», explican.

«Sólo nos quedaba limpiar el baño»

El servicio se privatizó en el año 1997 y desde entonces han quedado subrogados a varias empresas. «Estuvimos en Asturagua-Aquagest hasta el año 2003. Posteriormente se presentó como Asturagua-Tribugest y se subrogó automáticamente. Hubo una prórroga que consideramos que fue alegal, ya que correspondía en el año 2006 y el actual delegado del Gobierno y por entonces alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, se sacó una prórroga y se hizo un año después. Nos enteramos que se presentaba al concurso Fomento, Construcciones y Contratas y la Auxiliar de Recaudación. La única referencia que teníamos de la Auxiliar era que pertenecía a Joaquín Molina, que tenía caballos y era amigo personal de De Lorenzo», comentan.

En ese momento, los trabajadores estaban tranquilos. «No sabíamos mucho de la Auxiliar de Recaudación, pero tampoco nos ponía nerviosos», reconocen. Sin embargo, el «primer disgusto» coincidió con la aprobación, en la Junta de Gobierno municipal, en 2007, de la supresión de la cláusula de subrogación. Y ganó el concurso la Auxiliar de Recaudación. El ambiente laboral desde 2007 empieza a enrarecerse. Desapareció el servicio de notificadores y algunas personas del servicio de gestión se fueron reconvirtiendo. «Era como una oposición continua, haciendo cursos, cambiando de puestos, sólo quedaba limpiar los baños. Éramos polivalentes. Lo peor eran las formas de actuar. Si salías a las 18.45 te venían a las 18.30 a encargarte más trabajo y con presiones para hacer horas extras que no se pagaban», corroboran.

«Estuvimos engañados mucho tiempo»

El 24 de junio de 2015 se denuncia el contrato con la Auxiliar y los trabajadores, en otoño, se organizan sindicalmente. Con la llegada del tripartito al gobierno local, se plantea la remunicipalización del servicio. «Hubo conversaciones con el edil de Economía, Rubén Rosón. Dijo que iba a buscar un encaje legal, que lo había, y luego se desdijo. Se amparaba en informes que nunca nos enseñaba. El tripartito transmitió la idea a la opinión pública de que éramos unos enchufados del Partido Popular (PP), cuando sólo éramos trabajadores y en un colectivo tan amplio hay de todas las ideologías, pero esa era su estrategia», señalan dolidos los delegados de Personal.

Las conversaciones continuaron. Hubo reuniones con el alcalde, Wenceslao López, con los ediles de Podemos y de Izquierda Unida así como con miembros de UGT. Les trasladaron que se respetarían sus derechos. «Nos desmovilizaron y nos sacaron de la calle para no molestar. Estuvimos engañados durante mucho tiempo», advierten. Los trabajadores promovieron la suspensión de la oposición al sostener que era «una convocatoria ilegal», recalcan. Su abogado, Federico Fernández Álvarez-Recalde, ha interpuesto una demanda por despido colectivo, cuya vista está prevista para el próximo 2 de marzo, y paralelamente una demanda individual ante el Juzgado de lo Social. «Al empresario nunca le tembló la mano para despedir. Nosotros seguiremos luchando para defender nuestros empleos», reiteran los delegados de Personal.

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