Una chaqueta verde de espaldas

El centro de la ciudad es mucho más que su casco histórico. Se reivindica como barrio acogedor y cariñoso, como un refugio que combate soledades

La alcayata que cuelga de la pared de la entrada del Museo de Bellas Artes de Asturias, de la calle de la Rúa.La alcayata que cuelga de la pared de la entrada del Museo de Bellas Artes de Asturias, de la calle de la Rúa
La alcayata que cuelga de la pared de la entrada del Museo de Bellas Artes de Asturias, de la calle de la Rúa

Oviedo

El Oviedo Antiguo, frente a otros barrios, tiene dos características diferenciales: el ser el centro histórico de la ciudad (con lo que esto tiene de riesgo real de gentrificación) y el ser el lugar donde se concentra fundamentalmente el ocio nocturno, desde luego, el ocio nocturno de la gente más joven, pero no solo de la gente más joven.

Pero, en el día a día, además de los grupos de turistas que frecuentan el Antiguo, en una ciudad en la que, aunque el turismo ha crecido de modo claro en los últimos lustros, no nos vengamos arriba, no es París ni Nueva York ni Sevilla, y además de las muchas personas que vienen las noches de los jueves, de los viernes y de los sábados a tomar copas, en el día a día, digo, el Oviedo Antiguo tiene vida de barrio, se conforman relaciones por razón de la vecindad, nos cruzamos por la calle o a través de los escaparates de los negocios con gente a la que, al menos, saludamos, cuando no nos paramos un ratito a charlar, nuestras criaturas crecen aquí y son conocidas desde chiquitinas, con que sabemos que están protegidas, más allá de la protección que podamos darles en la familia. Sé que mi hija, si olvida las llaves y yo aún no llegué a casa, puede esperarme lo que sea menester en El Boca a Boca, en la calle San José, ese sitio donde suena completo el Unearthed, de Johnny Cash.

Por propia experiencia, el barrio me demuestra día a día y desde hace cuatro lustros que es un lugar acogedor, cariñoso, que refugia, ayuda y combate soledades no buscadas. Para ello, son fundamentales un puñado de bares, que es lo mismo que decir que son fundamentales un puñado de personas que trabajan detrás de las barras.

Pero también, fuera, en la calle, ese reconocerse doméstico está al, eso, tropezarnos por la calle con gente amiga, encontrarnos sin haber quedado, ver algunas espaldas subir por las escaleras que conducen de San José a la plaza del Paraguas.

Israel Sastre, no voy a decir que es artista, que él no se reconoce como tal, vive como vecino desde hace unos pocos meses en el Oviedo Antiguo. Se ha venido porque vive con su hija adolescente y a él el barrio le da seguridad, para ella.

Israel es heterodoxo y espléndido. En una iniciativa con chicos y chicas, con chicas y chicos a quienes la vida no se lo está haciendo fácil, que ya terminó y que un grupo de gente sacamos adelante también en este barrio, él fue rey mago en distintas manifestaciones, con naturalidad y sin imposturas.

Israel es casa, consigue que su presencia sola tranquilice, dar seguridad, un día lo vi, desde la calle, de espaldas, subir por esas escaleras que conducen de San José al Paraguas, con su chaqueta verde, y tuve esa sensación doméstica tan agradable, o subir por esas escaleras, esta vez lo vi desde El Boca, con un amigo común, esta vez la banda sonora la poníamos él y yo, mientras me explicaba cosas de Charly García, y golpeé el cristal de la ventana para saludarnos, era lunes por la noche, había poca gente en la calle, pero el barrio no se parecía nada a un sitio inhóspito y peligroso, cómo serlo, tan bien acompañada como estaba.

Israel es casa en los clips en que participa, sale él y es casa. Sale en el clip de la versión que Rain Dogs, con el músico ovetense Héctor Tuya a la cabeza, hace de la maravillosa The Heart of a Saturday Night, versión excelente, abro el clip y ahí está Isra y la sensación de bienestar se instala. En el corazón que andamos persiguiendo la noche del lunes.

Sale en el último clip de la música ovetense Cristina Gestido, de la canción Shadow, persiguiendo sombras por el Postigo Alto, Carta Puebla, Fuera.

Israel es el sumo chamán de la iniciativa Apadrina una Alcayata Project, que cada jueves desde hace dos años, a las 21.35 hora zulú, convoca a quien quiera acudir a la ofrenda que se le hace a la solitaria alcayata en la noche que durante el día cuelga el horario de apertura del Museo de Bellas Artes de Asturias, en la calle de la Rúa, también en este barrio acogedor que es el Oviedo Antiguo, calle de la Rúa, hermoso nombre redundante.

Pero de la alcayata hablaremos de modo más amplio en entregas próximas.

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