Un nuevo informe policial determina que la falta de agua condicionó las labores de extinción de Uría 58

«No se hizo una valoración adecuada del riesgo de colapso de la estructura» concluye el documento

Edificio en la calle Uría tras el incendio.Edificio en la calle Uría tras el incendio
Edificio en la calle Uría tras el incendio

Redacción

Un nuevo y detallado informe de la Policía Judicial sobre el incendio en la calle Uría 58 de Oviedo, en la que se colapsó un edificio y falleció el bombero Eloy Palacio, determina de forma contundente que existieron «varias anomalías» en relación a los hidrantes y bocas de riego existente. De hecho establece en sus conclusiones una relación de causalidad entre la falta de agua y la deriva que tomó el incendio, propagándose hacia plantas superiores.

«La falta de un abastecimiento adecuado de agua fue uno de los factores que condicionó las labores de extinción principalmente en la fase inicial de desarrollo del incendio, en la que se trataba de evitar la propagación del fuego a las plantas superiores», explica en su literalidad. El informe, que ha sido presentado esta misma semana en el Juzgado número 2 de Oviedo concluye además que existió en las labores de extinción una «falta de supervisión adecuada del dispositivo llevado a cabo por los bomberos» y que no se hizo una valoración adecuada del riesgo de colapso de la estructura.

Las anomalías a las que se refiere la Policía fueron detectadas tras la oportuna inspección realizada de los distintos puntos de suministro (hidrantes y bocas de riego) en el entorno del lugar del siniestro. La más relevante fue la relativa a que el hidrante más cercano al lugar del siniestro, instalado en la acera, el situado frente al Hotel Favila, estuviese «inaccesible por la falta de un mantenimiento adecuado». A partir de las grabaciones videográficas y las comunicaciones internas de bomberos, la Policía Judicial concluye así que «el agua disponible en las fases iniciales del incendio no fue suficiente para evitar la propagación del mismo».

Los responsables del operativo solicitaron refuerzos y acudieron en su apoyo camiones cisterna del parque de Bomberos de Oviedo y del Servicio de Emergencia del Principado de Asturias. Pero los refuerzos no llegaron a tiempo de evitar la propagación del fuego, que se extendió a toda la estructura del edificio. Los camiones tuvieron que desplazarse en varias ocasiones a recargar agua hasta el parque de bomberos de Rubí y eso supuso «una demora en el tiempo de respuesta».

El trágico suceso se produjo hace un año, en abril de 2016, y afectó a varios edificios en pleno centro de Oviedo. En las labores de extinción y tras venirse el edificio abajo falleció Eloy Palacio y un compañero resultó herido. Con el nuevo informe policial, y a la vista de algunas consideraciones, el caso, que fue sobreseído en su día por la juez, podría reabrirse ya que fue objeto de un sobreseimiento provisional, una fórmula que permite reabrir las investigaciones si aparecen nuevas pruebas.

Falta de supervisión

Pero la falta de agua y sus consecuencias no es el único hecho que pone de relieve el nuevo informe policial. También define la manera en la que se dirigió el operativo y aprecia carencias. Relata que el responsable mando operativo, al ver que eran baldíos los esfuerzos para extinguir el incendio desde el interior y las condiciones peligrosas, ordenó abandonarlo y proceder al ataque del fuego desde el exterior.

«Según sus propias manifestaciones, esa orden dada supone proceder a la extinción del fuego sin entrar en contacto con la estructura incendiada», explica la Policía, que añade que esa orden «fue incumplida por el propio Intendente jefe» cuando antes del colapso del edificio «estuvo junto con otro de sus subordinados durante casi una hora subido a uno d ellos balcones de la primera planta con una manguera».

También los bomberos accidentados desobedecieron la orden dada, pero el informe apunta que ninguno de los responsables del operativo se percató de que los componentes de la cesta, cuando bajaron a tomar un respiro, cambiaron el bichero que utilizaban por una azada. «Este cambio de herramienta hace pensar que los bomberos ya tenían pensado bajarse sobre la superficie del forjado bajocubierta», explican. Por todo ello, concluyen que hubo «una falta de supervisión adecuada del dispositivo llevado a cabo por los bomberos».

No sólo en la forma de actuar, sino también a la hora de calcular los riesgos. El informe señala en sus conclusiones que el edificio tenía más de un siglo de antigüedad y que la mayor parte de su estructura fuera de madera, algo que fue advertido a los bomberos por el propietario del inmueble, y que el incendio se prolongara varias horas hacían «previsible» el colapso de estructura.

Pero la actuación del intendente jefe en un balcón del primero y otras maniobras revelan, a juicio de la Policía Judicial, que «no se hizo una valoración adecuada del riesgo de colapso de la estructura». Esa falta de percepción del riesgo se vio también en otros momentos del operativo, como cuando estuvieron trabajadores trabajando con mangueras proyectando agua desde la calzada «sin respetar la zona de seguridad que debiera haberse establecido frente a esa fachada en previsión de un posible derrumbe de la misma».

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