La riada provocada por la lluvia ha dejado a su paso cortocircuitos y tarimas inutilizables en algunos locales y daños en colegios
14 jun 2017 . Actualizado a las 20:00 h.Muchos han sido los propietarios que a primera hora de la mañana se han puesto manos a la obra para poder adecentar sus locales tras la tormenta que se produjo el martes 13 de junio en Oviedo. Fregonas, escobas, cartones o, directamente, obras. Los métodos empleados para solucionar las inundaciones causadas por la lluvia han sido variopintos, adaptados al lugar en el que se han producido los daños. Los negocios más afectados han sido los restaurantes y sidrerías que se encontraban durante las repentinas precipitciones en pleno servicio de cenas a sus clientes. La tromba de agua y posterior riada ha incluso cortocircuitado algunos de los electrodomésticos utilizados por los empleados.
Es el caso del restaurante El Fartuquín, que se ubica al final de la calle Oscura. Sus propietarios comentan que «entró muchísima agua por el techo de la cocina», ubidada en un nivel soterrado del local. La lluvia «cayó por encima de los hornos y el congelador se quemó a causa de un cortocircuito». La situación fue especialmente grave, tal y como comentan María González y su marido José Luis Suárez, los propietarios del restaurante, puesto que «nos quedamos sin luz y sin gas mientras dábamos cenas». De todas formas, tras haberse repuesto en parte a los destrozos, anuncian: «Hoy contamos abrir». El suelo del local llegó a albergar «varios centímetros de agua» y, de hecho, afirman que tuvieron que «levantar la tapa de la bomba de achique y barrer toda el agua dentro». Además, cuentan que mucha de la basura que había por la calle acabó también entrando en la cocina a causa de la fuerza del agua. A pesar de todo, respiran aliviados porque los daños «solo se produjeron en la maquinaria».
En el local Le Chigre, Iván Feito indica que no pudieron «servir cenas durante la tarde de ayer». Los propietarios explican que «llegó a haber dos centímetros de agua sobre un suelo de tarima laminada», lo que, tal y como lamentan «puede dar lugar a que se hinche, que, de hecho, en algunas zonas ha pasado». Hoy han tenido que tirar de fregona para adecentar el pavimento del establecimiento, que comentan que ha sido el aspecto más afectado por la riada. Otros bares como el local Metro Rock Zone, abierto hace poco, han corrido todavía peor suerte, dado que han tenido que realizar obras de reparación en la parte más baja del negocio, llegando incluso a levantar el parqué que recubre el suelo.
Sin embargo, otros establecimientos parece que han tenido más suerte. Por ejemplo, en los ultramarinos Sabiniano Clemente, en plena calle Mon, Fina, su dueña, se ha llevado una grata sorpresa al comprobar que su negocio no ha sufrido grandes percances a causa de la tormenta: «pensaba que podía ser peor, pero al final no tuve nada». Fina solo ha tenido que poner «unos cartones» para secar los pequeños charcos que se ha encontrado en el suelo. Los propietarios de otros locales, en cambio, celebran que, al ubicarse en una posición ascendente de la calle, el agua no ha alcanzado sus puertas.
Además, según refleja Europa Press, varios registros de saneamiento (tapas del alcantarillado) fueron levantados y arrastrados por el agua y se produjeron daños en el asfaltado (socavones) en las calles Azcárraga y Marqués de Gaztañaga. En varios colegios de la ciudad se han producido inundaciones o daños por la cantidad de agua que cayó de manera tan repentina. En la escuela de Educación Infantil de El Rubin se produjo el desplome del falso techo causando daños en el equipo eléctrico.
Según ha explicado la concejala de Educación, Mercedes González (Somos), en el colegio Dolores Medio y en la escuela y el Centro de Estudios de la Florida se han producido inundaciones en algunas de las aulas. En el primer caso, la instalación inundada fue el aula de bebes del centro y los niños fueron reubicados en otras aulas mientras se subsanaba el problema.