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Día a día, con precisión de coleccionista, Tote Fernández publica en redes sociales imágenes de la capital asturiana desde pasado del más reciente hasta el más remoto posible en la fotografía. Fruto de su recopilación de libros, postales y también poco a poco las que le envían sus seguidores, abre una ventana a través del tiempo para asomarse a las calles de los Oviedos ya extinguidos. Desde finales del siglo XIX hasta los primeros años 90, las fotografías comenzaron a compartirse en una página de Facebook, también un blog, y ahora una creciente cuenta en Twitter en la que la participación es más sencilla.  

«Realmente la idea empezó en Facebook, en el año 2012 y me lo sugirió mi mujer porque yo administraba varios foros y me preguntó por qué no hacía uno sobre Oviedo. Ahora hay muchos pero yo fui un poco pionero, pero la estoy dejando un poco. Me extendí a twitter y a la gente le gusta mucho, se llega a otro típico de público, más joven», explicó Fernández.

Se surte de postales, visitas a las bibliotecas para peinar cada libro en el que puedan aparecer imágenes de la ciudad y también cada vez más de las que le envían sus seguidores. «Siempre que puedo son las que priorizo para publicarlas, igual que siempre intento documentar las fotos y atribuir los autores, no digo que las fotos sean mías».

«Siempre pido que la gente se anime a enviar fotos, yo entiendo que sean reticentes porque se vayan a publicar en internet pero en las casas hay auténticos tesoros», destacó Fernández. 

Entre las más singulares para el propio administrador de las páginas está una del antiguo puente ferroviario que cruzaba la calle Elorza. En la cuenta hay muchas imágenes, algunas no de las más frecuentes de encontrar, del periodo de la Guerra Civil o la Revolución de 1934, pero el común denominador de la cuenta es el cariño a Oviedo a través de todas sus épocas.

En este recorrido podemos asomarnos a los tiempos de sombrero y bastón para los señores y corsé de las señoras en los finales del siglo XIX, también a los tiempos en los que los coches eran los verdaderos dueños del espacio común cuando la plaza de la Catedral o los arcenes de Uría eran un aparcamiento, o cuando las piedra de las fachadas del casco antiguo eran negras como el carbón por la contaminación acumulada.

«Una foto que me gusta mucho es la del puente sobre General Elorza porque se ve muy bien el Oviedo de los 80 que es el que yo recuerdo más», explicó Fernández, quien del mismo modo cree que son muchos los que «disfrutan de la cuenta porque les hace revivir recuerdos de la infancia».

Un anhelo, un reto que cree «casi imposible» de conseguir, sería encontrar «una foto de la antigua Iglesia de San Isidoro, que mucha gente no lo sabe pero es de donde viene el arco que está en el parque de San Francisco. Esa iglesia estaba donde hoy está la plaza del Paraguas y es de las que más ganas tengo de encontrar, pero va a ser muy complicado, he llegado a ver alguna de ella ya derruida. 

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Oviedo a través de la ventana del tiempo