La Comunidad Judía asturiana, el Principado y el Ayuntamiento abogan por el recuerdo de la Shoá en el acto conmemorativo celebrado en el parque de San Francisco
21 ene 2018 . Actualizado a las 18:02 h.Recordar lo ocurrido para que nunca vuelva a repetirse. Este es uno de los objetivos del acto institucional que este domingo se ha celebrado en Oviedo en memoria de los judíos asesinados en el Holocausto y que ha tenido lugar en el monumento en Memoria de las Víctimas de la Shoá en el Campo San Francisco. La presidenta de la Comunidad Judía de Oviedo, Aida Oceransky, ha insistido en que hay que recordar lo que pasó porque «es algo que puede pasar a cualquiera». «La gente estaba en su casa tranquilamente, en una sociedad culta, y sólo por el hecho de ser judíos se los llevaron y los mataron», ha añadido sobre un acontecimiento «tan terrible que debemos recordarlo de manera permanente». «No fueron ni una, ni dos ni cien personas, fueron seis millones de víctimas, entre ellos un millón y medio de niños», ha manifestado.
Oceransky ha explicado que el acto conmemorativo de hoy se completa con otros actos educativos que se celebran en el Auditorio en el que 800 alumnos de Bachillerato escucharán la historia del Holocausto, «una historia que todo el mundo tiene conocer para que no se vuelva a repetir». «Todas las generaciones deben saber que estas cosas pasaron en Europa y pasaron hace muy poco tiempo», ha añadido. También ha destacado que la liberación de los judíos del campo de Auschwitz se ha convertido de algún modo en un símbolo del fin del Holocausto, motivo por el que se escoge esta fecha para llevar a cabo un acto institucional en el que también participan el Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Oviedo.
El Consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, ha manifestado por su parte que «este tipo de actos conmemorativos no son agradables ni gratos, pero es necesario recordar la memoria de tantas y tantas víctimas y para que nunca más se vuelva a repetir esa barbarie».
A su juicio, una sociedad como la europea, con el mayor nivel de formación y de cohesión social de su historial, debe reflexionar sobre el hecho de que aún sigan triunfando «ideas simples, peregrinas, radicales y excluyentes que no apuestan por la tolerancia sino por fomentar el odio hacia determinados colectivos».
Al homenaje ha asistido también la concejala de Atención a las Personas e Igualdad del Ayuntamiento de Oviedo, Marisa Ponga, que ha defendido la necesidad de fomentar un mayor conocimiento de la historia para contribuir a que no se repitan sus páginas «más negra», así como varios concejales del grupo municipal popular. Ponga ha insistido en que «la humanidad tiene la mala costumbre de repetir lo malo, por eso la necesidad de recordar lo que pasó para contribuir a que no se vuelvan a repetir esas etapas tan negras de la historia».
Oceransky ha lamentado además que la humanidad «no haya salido aún de la era de los genocidios» tras advertir que hechos similares al Holocausto del régimen nazi se repitieron desde el final de la Segunda Guerra Mundial en otros países del mundo. «Vivimos en un sociedad muy cómoda, debemos saber que el sufrimiento del otro nos puede afectar y que en cualquier momento nos puede pasar a nosotros», ha advertido Oceransky que ha tenido también un recuerdo para aquellos que expusieron sus vidas para salvar a algunos judíos, perseguidos y asesinados «simplemente por serlo».
Durante el homenaje se han encendido seis velas representativas de los seis millones de judíos asesinados y por los miembros de otros colectivos represaliados por los nazis entre los que también figuraban las 7.000 víctimas españolas de los campos de concentración de las que 160 eran asturianas. Tras la lectura de los poemas Auschwitz, de León Felipe, y Kadish, una oración fúnebre por escrito Erika Gumgrud, sobreviviente del campo de concentración de Terezin, el acto ha concluido con la colocación de una piedra pequeña al pie del monumento como es costumbre entre las comunidades judías, cuando visitan el cementerio o un monumento funerario