«Mándame una nota de voz para que me pongas cachondo»

Un joven ovetense, que afronta tres años de cárcel, reconoce ante el juez que intercambió fotos y vídeos sexuales con una niña de 13 años porque «no aparentaba» la edad

Conversaciones en whatsapp
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Agencias
Redacción

Francisco José R. G., Sergio P.M., Jonathan C.M y Francisco José R.G, tres jóvenes de Oviedo, Málaga y Valencia respectivamente, han reconocido este miércoles ante el juez que intercambiaron fotos y vídeos de contenido sexual con una niña madrileña de 13 años a través de WhatsApp, pero han alegado que la menor, pese a que les informó de su edad, «no la aparentaba».

Durante la primera sesión del juicio contra estos tres jóvenes, celebrada en la Audiencia Provincial de Madrid, los acusados, pese a admitir las múltiples conversaciones de índole sexual así como el intercambio de archivos fotográficos, han defendido que nunca vieron la cara de la menor, y que no sospecharon que tenía 13 años ya que tenía un cuerpo «muy desarrollado» para su edad. Uno de ellos, el ovetense Francisco R.G. ha sostenido también que no creyó que la menor tuviera 13 años porque «en Internet se miente mucho».

El ovetense Francisco R.G. ha admitido que la niña le trasladó la edad que tenía, pero que él pensó que estaba mintiendo porque «así funciona Internet». En sus mensajes, también leídos en sede judicial, le dijo, entre otros: «Pásame un vídeo tuyo desnudándote y te paso otro» o «Mándame una nota de voz para que me pongas cachondo».

Además, también ha reconocido que mantuvo algunos encuentros por vídeo con la menor a través de Skype, donde ambos se desnudaron, pero sin verse la cara. La Fiscalía pide para este acusado tres años y nueve meses de prisión.

Sergio P.M. contactó a través de Instagram en noviembre de 2014 con la menor y le pidió su número de teléfono para seguir la conversación por WhatsApp teniendo «exacto conocimiento de su edad». El acusado, que ha contestado solo a preguntas de su abogado, ha rechazado esta acusación y todas las demás, argumentando que fue ella quien la empezó a seguir en Instagram y la que le reclamó hablar por la aplicación de mensajería.

Después, siempre de acuerdo con el escrito de acusación, mantuvo conversaciones de «temática sexual» con la menor y le solicitó fotos y vídeos en ropa interior. Incluso llegó supuestamente a pedirle fotos desnudas en las que mostrara sus genitales y se masturbara. La niña habría accedido a las peticiones de Sergio P.M. y éste, a cambio, le enviaba vídeos de la misma naturaleza.

Por su parte, Johathan C.M., para quien el fiscal pide tres años de prisión, habría actuado de idéntica forma con la menor a quien solicitó que le enviara fotos «bajándose las braguitas» aun sabiendo la edad real de la menor. «No le vi la cara en ningún momento, pensaba por su cuerpo que era bastante mayor», ha alegado.

En los chats de WhatsApp, reproducidos durante la sesión de hoy, se recoge que el joven valenciano envió mensajes a la niña de 13 años en los siguientes términos: «Qué fotos más sexys tienes en Instagram, pásame alguna más», «¿Vas depilada? Déjame que te lo vea» o «Me pasas fotos de abajo?». El acusado ha reconocido la autoría de esas conversaciones pero ha añadido, no obstante, que «no tenía ningún fin sexual». La menor accedió a las peticiones del joven igual que hizo con el resto de acusados.

También ha declarado ante el juez la menor, que en la actualidad tiene ya 17 años. La joven ha explicado que abrió un total de 3 perfiles en Instagram: uno para realizar un uso habitual y otros dos en los que subía fotos «sin camiseta, desnuda». En una de esas cuentas se definía como «una chica un poco adicta al sexo», según ha afirmado.

Al igual que los acusados, ha corroborado que mantuvo esas conversaciones de índole sexual pero que no las recuerda. Sí que ha recordado las fotos que se intercambiaban cuando el funcionario judicial se las ha mostrado. En cualquier caso, ha asegurado que «a todos» les decía cuál era su edad real.

La madre de la chica ha contado que fue ella quien denunció la naturaleza de estos mensajes ante la Policía después de que le quitara el móvil a su hija por irse con el móvil al baño a las 12 de la noche, algo que le pareció «sospechoso». Tras comprobar el contenido del teléfono, dio con las conversaciones subidas de tono que mantenía su hija y al día siguiente se presentó en comisaría para entregar toda la documentación a los agentes.

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