Casi 250 perros y gatos buscan familias en La Bolgachina

Julia Roncero OVIEDO

OVIEDO

Mercedes González, durante su etapa como concejala en el Ayuntamiento de Oviedo
Mercedes González, durante su etapa como concejala en el Ayuntamiento de Oviedo

La nueva gestión del albergue municipal reduce la superpoblación y mejora las condiciones de vida de los animales, pero el ritmo de entrada de nuevos inquilinos aún supera el de las adopciones

30 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Un año después del cambio en la gestión del Albergue de Animales, los nuevos adjudicatarios del servicio han puesto orden en el atasco anterior de unas instalaciones desbordadas por la gran cantidad de perros y gatos recogidos en las instalaciones municipales. La mejora, sin embargo, aún es parcial y provisional. Con los sacrificios excluidos por las condiciones del contrato con el Ayuntamiento, la reducción del número de jaulas ocupadas avanza con lentitud. Aunque el ritmo de las adopciones ha aumentado desde febrero del 2017, según explica la responsable del centro, Eva Rodríguez, la mayoría de los meses se ve igualado o superado por el aumento en el ritmo de la entrada de animales perdidos o abandonados en las calles y trasladados a La Bolgachina. A finales de febrero, en el momento del cierre de este reportaje, vivían bajo la custodia pública 215 canes y 30 felinos.

Rodríguez asegura que la mejora en las condiciones del albergue es evidente. Al llegar, se encontró con que hembras y machos sin esterilizar vivían juntos, lo que significaba el nacimiento de nuevas camadas que se sumaban a la superpoblación de un centro donde llegaron a amontonarse 370 perros y 70 gatos. Los animales viven ahora castrados, limpios y desparasitados gracias a la labor de la plantilla. El centro busca también voluntarios que pasen tiempo con ellos para que se acostumbren al contacto con los seres humanos, de manera que su carácter sea más apacible y tengan más posibilidades de ser adoptados como mascotas por las familias que buscan una. «En eso también hemos avanzado. Antes, las referencias en Asturias eran Avilés y Gijón. Ahora la gente también se pasa por aquí», señala la responsable de las instalaciones.

Los voluntarios responden en número más que suficiente, ya que la jornada de formación organizada el último domingo de febrero para los aspirantes se quedó pequeña. Los inscritos llenaron las 160 plazas disponibles y el albergue, junto con los servicios municipales de Participación, ya trabaja en la preparación de otra cita para una nueva remesa. El Ayuntamiento también se esfuerza con las obras pendientes de mejora. Aun así, no es fácil encontrar un hogar para todos los animales alojados en La Bolgachina. Rodríguez se ha fijado el objetivo de no superar nunca el número de 150 huéspedes entre perros y gatos, pero hay dificultades. En el albergue hay, sobre todo, perros mestizos o pertenecientes a razas clasificadas por la ley como potencialmente peligrosas. Son dos categorías que a veces hacen retroceder a quienes buscan un compañero para sus hijos.

Con un adiestramiento adecuado, esos perros no serían ningún problema ni ninguna amenaza. Lo que ocurre es que llegan al albergue en condiciones desconocidas, sin papeles ni chip identificador. Hay que retirarlos de las calles para evitar situaciones de riesgo. Nueve de cada diez pitbull que llegan lo hacen sin la tarjeta electrónica. «Quizá convendría empezar a multar a quienes tengan uno de estos perros y no cumplan la ordenanza. Algunos, como verá quien pasee por El Campillín, están en manos de personas que quizá sean insolventes. No se trata de que paguen, sino de que se corra la voz de que las normas deben cumplirse», reflexiona Rodríguez.

Los que llegan a La Bolgachina suelen mejorar sus condiciones de vida. Se ha ganado espacio, duermen solos en las jaulas y se gestiona mejor el gasto de energía de los individuos más nerviosos. Solo falta que el público se conciencie de que las adopciones son más responsables que las compras y que el pedigrí no aumenta el cariño de un animal por la familia que lo convierte en uno de sus miembros.