«Quiero ir a la Universidad con mi bebé»

María Cadierno está embarazada de ocho meses y quiere tener la seguridad de que podrá conciliar su maternidad con las clases de Magisterio en la Universidad de Oviedo

María sale de cuentas el 22 de noviembre y quiere poder llevar a su hijo a sus clases universitarias
María sale de cuentas el 22 de noviembre y quiere poder llevar a su hijo a sus clases universitarias

redacción

María Cadierno tiene 25 años y estudia Grado en Magisterio de Educación Infantil en la Universidad de Oviedo. Este es su segundo año. Sus obligaciones como estudiante son las de cualquier otra chica de su edad excepto por un detalle: Dentro de un mes dará a luz a su primer hijo, Lucas. Cuando María se quedó embarazada a mediados del curso anterior una de sus profesoras le dijo que podría acudir con el niño a las clases sin ningún tipo de inconveniente, así que en septiembre volvió a matricularse. Pero lo que en abril parecía no ser un problema actualmente sí parece serlo.

A pesar de las palabras de su profesora meses atrás, cuando al inicio del curso acudió a la Administración de la facultad a informarse la respuesta fue otra. «Acudí para informarme acerca del protocolo a seguir en estos casos y las mujeres que estaban allí me aseguraron que no existía ninguno». La única solución que se le ofreció fue poder cuidar de su niño en las zonas comunes. «No le voy a cambiar el pañal a mi hijo en el comedor», cuenta.

«No deberías haberte matriculado en el centro», «no es un ambiente propicio para el niño» o «molestará a los demás con su llanto» fueron frases que María tuvo que escuchar durante la conversación. «Me dijeron que podría traer al niño pero que está en manos de cada profesor el dejarme entrar con él o no a las clases».

El querer acudir a clase con su bebé no es un capricho para María. «Mi pareja trabaja y yo soy de Benavente, por lo que no tengo familia aquí que pueda hacerse cargo del niño», explica. Tampoco quiere dejarlo en una guardería desde el primer día. «Entonces, ¿cuál es el protocolo a seguir?», se pregunta. Asimismo, no entiende cómo a día de hoy esta situación no esté respaldada por la Universidad. «Más del 90% de las estudiantes somos mujeres y adultas, no soy la primera ni la última que se vea envuelta en esta situación», asegura.

«Estás preparándote para cuidar niños, te hablan de la coeducación, las adaptaciones curriculares y aquí no tienen nada de eso», denuncia. Actualmente María se encuentra a la espera de que el Decanato responda a su petición, enviada a través de un correo electrónico. No lo hace solo por ella, sino por las que se encuentran en su misma situación y se encontrarán en un futuro. Dice que no pide mucho: un baño habilitado con cambiador, una pequeña sala de lactancia y la seguridad de poder acudir con su hijo a las clases. En definitiva, poder conciliar maternidad y estudios.

Por el momento, los profesores a los que le ha explicado la situación han reaccionado de manera positiva, pero de la administración no ha recibido ninguna respuesta clara. Ante esta situación la estudiante es contundente: «Ayúdame o no me ayudes, pero no me pongas trabas».

María se encuentra en su semana 33 de embarazo y el próximo 22 de noviembre saldrá de cuentas. Para ella, el tiempo apremia y necesita saber qué le depara el futuro en la facultad. «Yo sólo pido poder estudiar con normalidad este curso».

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