Sandel: «Las élites políticas son las que han marcado el surgimiento de los populismos»

El filósofo ha lamentado los comportamientos xenófobos y hostiles hacia los inmigrantes

Michael J. Sandel
Michael J. Sandel

Oviedo

El filósofo Michael J. Sandel, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018 ha abordado el auge de los populismos y las posiciones extremas en política, justificando su acogida entre los ciudadanos en la premisa de que «muchos partidos han fracasado al abordar las desigualdades crecientes» en la sociedad según informa Europa Press. Sandel ha lamentado el surgimiento de popupismos «intolerables» que «apelan a impulsos oscuros» que llevan a la sociedad a sentirse identificada con comportamientos xenófobos y a ser «hostiles» hacia los inmigrantes.

En este contexto, ha juzgado «importante» para partidos políticos y ciudadanos ir más allá de la mera crítica de la intolerancia y la xenofobia, y preguntarse «por qué tantos ciudadanos están abrazando a estos partidos políticos y candidatos». Si no se preguntan si se trata de un retroceso, ha dicho, «no podrán pensar de manera crítica sobre por qué se les vota tanto y por qué otros están en su contra». Una posible respuesta es, a su juicio, que «muchos partidos han fracasado al abordar desigualdades crecientes que hemos venido viendo en las últimas décadas, ni han sabido responder a cuestiones que sustentan y aglutinan a las comunidades políticas». Ante estos auges, ha abogado por una política «que tenga más sentido». De lo contrario, ha dicho, «no podrán abordar con éxito los retos derivados de la intolerancia y la xenofobia asociados con los populismos».

El filósofo estadounidense ha defendido la necesidad de que las élites políticas sean «mucho más críticas» consigo mismas, ya que «son ellos los que han marcado el surgimiento de los populismos». El desafío, ha dicho, es «encontrar maneras de poner en marcha políticas democráticas para que los ciudadanos tengan la oportunidad de debatir juntos y razonar con respeto mutuo y actitud cívica». A su juicio, la política actual debe hacer frente también a otro desafío, como es el auge de las redes sociales y su impacto en la toma de decisiones de los ciudadanos. En este punto se ha referido a la popularidad que han adquirido en los últimos años redes sociales como Facebook, concebida inicialmente como una «buena fuerza democrática» que ofrecía a una comunicación directa entre ciudadanos.

Sin embargo, últimamente ha apreciado un «lado oscuro» en algunas redes sociales, que han pasado a ser «instrumentos de manipulación política» y que «promulgan y difunden fake news y destruyen los debates democráticos o las elecciones». A ello se suma que «el gran poder» de estas redes está «concentrado en pocas empresas», lo que implica «un peligro igual que cualquier otro tipo de concentración de poder». «Hace un siglo la política tuvo que responder a un exceso de concentración de poder derivada de la revolución industrial, hoy hay que enfrentarse al poder creciente asociado a la revolución digital», ha señalado. Preguntado por la situación de Cataluña, ha reconocido tener sus «dudas» como «observador externo visitante». «Quizá lo más importante y difícil ahora son cuestiones como estas, ver hasta qué punto tenemos que entender nuestras identidades o el bien común en relación con las asociaciones locales, regionales o mundiales», ha señalado, para afirmar después que «cualquier política democrática de éxito tendrá que promover el debate y la negociación de todas estas cuestiones».

Alerta de la mercantilización de la mujer en la gestación subrogada.

Preguntado sobre la gestación subrogada, ha alertado del riesgo de «mercantilizar» a la mujer al participar en una «relación comercial» que puede terminar por «comprometer la capacidad reproductora de las mujeres y acabar viéndolas como una fábrica, una herramienta, e instrumentalizar a la persona». No obstante, ha hecho una distinción entre los casos «mercantilizados» y los altruistas realizados en el seno de una misma familia o círculos cercanos. «Respeto el caso o los argumentos de parejas que no pueden concebir y quieren hacerlo, pero cuando es una cuestión de mercado, de un contrato económico, plantea cuestiones morales graves acerca de la mercantilización de la madre de alquiler y corremos un riesgo con actitudes hacia los hijos, porque son resultado de un intercambio comercial contemplado en un contrato», ha subrayado.

Su trayectoria 

Michael J. Sandel (Minessota, Estados Unidos, 5 de marzo de 1953) se graduó en la Universidad de Brandeis (EE.UU.) y, tras conseguir una beca Rhodes, se doctoró en 1981 en el Balliol College de Oxford (Reino Unido). Un año antes de doctorarse, Sandel comenzó a impartir clases de Filosofía Política en Harvard, donde actualmente ostenta la cátedra Anne T. and Robert M. Bass. Representante destacado de la teoría comunitarista, corriente surgida a finales del siglo XX contraria a posturas individualistas y liberales, Sandel ha logrado llevar la reflexión a un público global planteando cuestiones éticas en debates abiertos y públicos en los que promueve el diálogo entre la audiencia.

Su línea de pensamiento filosófico consiste en la defensa de una justicia orientada al bien común en la que los gobiernos puedan intervenir para evitar los excesos de la economía de mercado y las desigualdades sociales. Tanto sus clases en Harvard como sus conferencias se basan en el método socrático y su objetivo es que la juventud utilice más la razón y que se aleje de comportamientos relacionados solo con el beneficio económico y los intereses personales. Imparte las lecciones en el Teatro Saunders de Harvard, cuyas 1117 plazas deben sortearse a comienzos de año dada la demanda de la asignatura que imparte Sandel y, según datos de la universidad, desde principios de los 80, más de 15.000 estudiantes han asistido a su asignatura de Justicia.

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