Desarticulada una banda que llevaba extorsionando y secuestrando 40 años

La Policía ha identificado al cabecilla que falleció en 2012, ha detenido a una mujer y está investigando a otro compinche. Ha descubierto en Oviedo el zulo que utilizaban


La Policía Nacional ha identificado al responsable y a otros presuntos miembros de una organización criminal asturiana dedicada a cometer secuestros, extorsiones, tentativas de homicidio y estafas que operó de forma continuada en varios puntos de España entre los años 1974 y 2017. Según ha informado este cuerpo, los investigadores encontraron dificultades para hablar con víctimas y testigos dado que la mayoría de los hechos delictivos con los que se les relacionan ocurrieron en la década de los años ochenta y noventa del pasado siglo.

No obstante, se ha identificado al presunto cabecilla de la organización -fallecido en 2012- y se ha detenido a una mujer e investigado a otro hombre tras unas pesquisas iniciadas en 2017 al descubrir un zulo con sistema de ventilación, insonorizado e impermeabilizado en una finca del Monte Naranco, en Oviedo. En su interior hallaron una garrafa de aceite de automoción que ocultaba una pistola, grilletes, unas cuerdas, una capucha, un cuchillo y cartuchos, y en unas construcciones próximas se encontraron sustancias explosivas en perfecto estado de conservación, que confirmaría que el grupo seguía en activo hasta 2017.

Estos hechos se relacionaron con el hallazgo tres años antes de cinco contenedores con pólvora en unas chabolas próximas al zulo ubicadas en una finca a la que los miembros de la banda acudían con asiduidad, pero sin residir allí ya que cambiaban de domicilio con frecuencia para evitar pagar el alquiler y sus obligaciones tributarias.

Los investigadores relacionan estos hechos con varios delitos presuntamente cometidos durante cuatro décadas por una organización criminal a la que se atribuye el intento de secuestro a un empresario en 1979 al que amenazaron con una pistola y efectuaron dos disparos contra el empleado que le acompañaba. Posteriormente, el empresario comenzó a recibir cartas firmadas por un supuesto comando terrorista autodenominado ETA-ASTURCÓN en las que se le conminaba a efectuar entregas de dinero millonarias. Un año después, un incendio intencionado reivindicado por el comando destruyó los almacenes del empresario, que siguió siendo extorsionado hasta 1983, y la repercusión de estos hechos fue utilizada para presionar a otros empresarios y profesionales a los que remitieron otras cartas de extorsión.

En octubre de 1980 la Policía localizó en la calle Miguel Traviesas de Oviedo una furgoneta ardiendo en la que había varios tubos de metal que contenían pólvora negra y perdigones, a modo de bazuca de fabricación casera, así como un sistema de iniciación a distancia por radiofrecuencia que dispararía dichos cañones y, además, activaría otros ingenios explosivo-incendiarios.

Las investigaciones han permitido identificar que iban dirigidas contra un familiar del empresario al que trataron de raptar y han constatado que la banda estaba detrás del intento de secuestro en 1983 de un jefe de servicio del Hospital General de Asturias. La organización colocó un obstáculo en la vía que le obligó a bajarse del coche, momento en que fue abordado por un individuo con el que inició un forcejeo y que le disparó en dos ocasiones causando heridas de gravedad a la víctima que posteriormente empezó a recibir las mismas cartas de extorsión que el empresario.

Ya a mediados de los años noventa la organización secuestró al hijo de un industrial asturiano, tras ser citado en una nave industrial cerca de Oviedo con el fin elaborar un presupuesto, que fue liberado dos días después en las cercanías de Luanco.

La investigación ha recopilado además pruebas de reiterados impagos y ocupaciones fraudulentas de inmuebles, así como de la creación de una red de agentes comerciales encargados de las suscripciones de pólizas en nombre de una sociedad. Según la Policía, dicha sociedad fue fundada por el responsable de la organización para cometer una estafa masiva mediante falsedades documentales e irregularidades fiscales, a una multitud indeterminada de clientes en distintos puntos de España.

Así, desde el año 1973 y hasta, al menos, 1983 se estima que obtuvieron un beneficio anual que oscilaba entre 1,5 y 3 millones de pesetas y las investigaciones siguen abiertas para identificar a otras personas que formaran parte de la organización criminal y al determinación y esclarecimiento de otros hechos delictivos.

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