Se buscan trabajadores municipales

El concejal de Interior, Iván Álvarez, anuncia un impulso a las contrataciones para corregir el déficit de personal heredado de los años de la crisis

La generación oculta de la rítmica

Sin incorporar más personal, el Ayuntamiento de Oviedo siempre tendrá problemas y retrasos para cumplir sus funciones y atender a los vecinos. La acumulación de años de adelgazamiento en las plantillas se nota en todos los departamentos y ralentiza cualquier tarea que se emprenda. Al concejal de Interior, Iván Álvarez (IU), de cuya área dependen las contrataciones de trabajadores municipales, siempre le quedará el escozor de no haber cerrado ese déficit es su primer mandato. El plan estaba trazado cuando asumió el cargo en el 2015: incorporar a 200 empleados en tres años y poner fin a las privatizaciones y la falta de renovación de la época anterior. No pudo ser. El conflicto laboral en torno al servicio de Recaudación, cuya privatización se revirtió, y el corsé de hierro de las medidas de austeridad extrema abrochado por el ministro Cristóbal Montoro dejaron a la ciudad sin margen de maniobra. Con todo, Álvarez señala luces en la gestión. Se han actualizado las ofertas públicas de empleo, que acumulaban una década de retraso, y se han sentado las bases para que, en un entorno económico más propicio, se refuercen todos los departamentos municipales.

No hay mayor escasez de brazos en unos lugares que en otros. La penuria y la falta de personal alcanza a todo el Ayuntamiento.«Se necesita reforzar todas y cada una de las áreas. No cabe hablar de que unas estén peor que otras cuando todas están diezmadas, aunque algunas reciban en los medios más atención que otras», resume Álvarez en el despacho desde el que prepara los cambios. Antes de que la actual corporación finalice su mandato, espera haber adjudicado o, al menos, convocado, cuatro plazas de trabajadores sociales, tres de arquitectos técnicos, dos de técnicos informáticos y tres de técnicos de administración general, además de 22 puestos para los bomberos del SEIS, «un servicio particularmente devastado», en su opinión.

Tanto el concejal como la fuerza política a la que pertenece son conscientes de que esas incorporaciones son solo parches para una mala situación. Absorto en su política de privatizaciones, Gabino de Lorenzo no hizo nada por reforzar las plantillas en los años de la bonanza económica. Cuando golpeó la crisis, Oviedo se descubrió en una mala situación y ni siquiera hacer el esfuerzo de encontrar un presupuesto suficiente para personal permitía dar la vuelta a la situación. La tasa de reposición de los funcionarios que alcanzaban la jubilación, impuesta por el Ministerio de Hacienda a todos los ayuntamientos españoles, cayó al 10% y luego, aunque revisada, se quedó en el 50%. Durante algunos ejercicios solo pudo aspirarse a disponer de un nuevo funcionario por cada 10 que se retiraban. Hoy la tasa ha vuelto al 100% y permite cubrir todas las bajas. Pero el mal ya está hecho, sus consecuencias se dejan sentir y Álvarez pide mano abierta y la eliminación del mismo concepto de reposición para que el consistorio pueda rearmarse y tenga libertad para decidir sobre la cantidad de empleo público que ofrece. «Tenemos dinero para los sueldos y trabajo abundante que ofrecer, así que es incompresible que no podamos contratar personal», lamenta. 

Peor que ciudades similares

La administración local, recuerda IU, viene de una época en la que ha llegado a perder hasta tres funcionarios por área. La comparación con otras ciudades españolas de un tamaño similar a Oviedo resalta el déficit de personal. Con 220.000 vecinos censados y 900 empleados en la nómina municipal, la plantilla es muy inferior a la de Gijón, por empezar con la otra gran ciudad asturiana, que tiene 273.000 habitantes y 1.500 funcionarios a su servicio. A Coruña y Elche tienen una población muy poco por encima de los 220.000 ovetenses pero más del doble de empleados municipales, con plantillas que pasan de 2.000 personas. E incluso ciudades un tercio más pequeñas que Oviedo, como Logroño y Santander, tienen ayuntamientos con más de 1.000 trabajadores.

Álvarez confía en que una victoria electoral de la izquierda en los comicios del próximo mes de mayo permita aprovechar las bases sentadas durante el mandato actual y convertir el periodo 2019-2023 en el de la consolidación y la estabilidad del empleo, además de dar pie a una revisión de las condiciones para mejorar los sueldos. Su objetivo es que las contratas municipales ?de cuyas filas procede él mismo: fue trabajador y sindicalista en la que mantiene los parques y los jardines antes de entrar en política y conseguir el acta de concejal? paguen mejor. Los salarios de muchos de sus trabajadores no superan aún los 900 euros al mes.

Álvarez es un veterano de la acampada que en el 2012 se plantó durante semanas en el Campo San Francisco para conseguir una mejora de las condiciones generales. Por entonces, pertenecía al comité de empresa en representación de CCOO. «Que esté aquí ahora, hablando desde este despacho, y que sea el concejal que negocia con la contrata demuestra gráficamente el cambio del momento político en Oviedo», reflexiona. «El PP había decidido no apostar por el empleo público y de calidad.

Sigue el Plan de Empleo

Esa voluntad de mejorar los retribuciones alcanza también a la gestión directa del ayuntamiento. A través del actual plan de empleo local, el Ayuntamiento da una oportunidad laboral a 123 personas. Sumadas otras iniciativas de empleo, hasta 550 personas se beneficiarán en 2018 de becas o iniciativas relacionadas con el trabajo y pagadas por el ayuntamiento.«Sobre esto hubo debate porque podíamos sacar más plazas con peor sueldo o menos pero mejor pagadas. Al final, decidimos que sería más del salario mínimo. Quienes están en el plan perciben el 75% del salario que percibiría un trabajador municipal. Es un buen equilibrio entre llegar a más personas y pagarles dignamente», defiende. Oviedo ha decidido mantener su plan local a pesar de que muchos ayuntamientos asturianos los han suprimido después de las sentencias judiciales que les obligaron a admitir a esos empleados en sus plantillas fijas.«Tenemos tres informes jurídicos para asegurarnos de que esas plazas no son estructurales y aquí no pasará lo mismo», afirma el concejal.

El nuevo equipo de gobierno, sin embargo, sí ha asistido a derrotas en los tribunales frente a trabajadores indefinidos no fijos que han pedido con éxito su integración en la plantilla. Aún intenta normalizar una situación heredada. «El PP decidió no apostar por el empleo público. Eran otros tiempos, sin la fiscalización actual. La transparencia nos alegra porque sirve para huir de una etapa oscura», cierra el concejal.

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