Oviedo

Una casa vigilada por un robot de tamaño medio que se desplaza por todos los rincones, que se comunica a través de gestos, baila, habla e incluso te recuerda qué pastillas has de tomarte. Ese es el futuro que, según expertos en robótica como Pablo Medrano, fundador de Casual Robots, nos espera de aquí a diez años. Asistentes personales humanoides que añaden una nueva característica que les diferencia de cualquier otro: la empatía. Estos robots forman parte de la exposición «Expo Robot 2018», situada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo

«Llegan para quedarse», asegura Medrano. Tal y como explica, estos robots, válidos para hogares, empresas, o recepciones, van más allá de un dispositivo móvil. «No pueden compararse con Alexa, el asistente de Amazon, ya que realiza exactamente lo que puede hacerse hoy en día desde un teléfono móvil. Estos robots van mucho más allá», explica. Y lo demuestra. El pequeño Zenbo posee una cara animada en su pantalla y expresa emociones. Con varias caricias en su cabeza su expresión neutra cambia a una ruborizada, llena de corazones. A Zenbo le gusta el contacto físico. 

Pero no todos los robots tienen características humanoides. Idoia Gandarias es fisioterapeuta y directora de Pitxuflitos, centro de rehabilitación infantil y control postural de Bilbao. Junto a ella está el Innowalk Pro, un producto sanitario motorizado que permite a cualquier paciente experimentar el movimiento asistido y guiado en bipedestación en carga. «Este tipo de robots permite a cualquier persona con movilidad reducida o sin movilidad», explica Gandarias. Este producto supone un impacto positivo en la respiración, la circulación y la digestión, además del aspecto emocional.

Este tipo de terapia no es la única que alberga Expo Robot. En el stand de Adele Robots, empresa asturiana de robótica social, está Nuka, un robot peludo con forma de foca destinada a la terapia animal. «Nuka Ayuda a las personas con demencias o alzéimer que neceistan esa clase de terapias, pero de una forma segura», explica Laura Rodríguez, directora de estrategia. Esta empresa situada en Gijón apuesta también por la robótica educativa, con pequeños robots destinados a los más pequeños. «Es muy importante que esténn en contacto con la robótica y el lenguaje de programación desde que son muy pequeños», afirma Rodríguez.

La realidad virtual aplicada a la industria también ha tenido hueco en esta muestra. La Fundación CTIC se encarga de ayudar a las empresas a implantar este tipo de tecnología en sus productos. Así lo explica Roberto González, que muestra uno de sus proyectos creados para la Agencia Inmobiliaria Los Álamos, donde los clientes pueden ver gracias a las gafas de realidad virtual cómo serán las viviendas de los nuevos proyectos.

Colecciones de piezas únicas, drones para la inspección nuclear o marítima, o realidad virtual destinada al entretenimiento son algunos de los ejemplos que completan esta muestra que permanecerá abierta hasta las 18.00 horas.

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«El futuro ya está aquí»: la robótica más avanzada llega a Oviedo